La progenitora entra en etapa de adaptación

Posparto: proceso que puede generar ansiedad en las madres

La psicóloga Olga Acevedo contó que hay ciertas reacciones o actitudes que pueden llegar a adoptar algunas madres
domingo 26 de febrero de 2023 | 6:05hs.

El compromiso social de las personas, la empatía y la buena voluntad son conceptos que desde muchos espacios ligados al cuidado de salud mental se alientan en pos de ayudar a muchas mujeres que transcurren el camino de la maternidad y que durante este período pueden sufrir distintos cuadros de depresión o angustia.

Este matutino publicó en reiteradas oportunidades numerosos casos de mujeres, que en estado de extrema vulnerabilidad o por algún otro motivo que las atravesaba, tuvieron actitudes de rechazo hacía sus hijos. Esto se tradujo en casos de abandono de recién nacidos en la calle, o bien, en episodios de violencia, por citar algunos ejemplos.

Olga Acevedo, como licenciada en Psicología y especialista en salud mental, charló con El Territorio y echó luz a distintas cuestiones vinculadas a esta temática.

Para entender ciertas reacciones o actitudes que pueden llegar a adoptar algunas madres, la psicóloga del Hospital Ramón Carrillo, de Posadas, explicó que existe la diferenciación entre las mujeres que antes del embarazo estaban bajo tratamiento por alguna patología de base. Es decir, algún diagnóstico depresivo o de bipolaridad. Y luego quienes nunca tuvieron estas patologías y que al nacer su bebé comenzaron a experimentar los denominados estrés posparto.

Acevedo indicó que desde el nacimiento comienza en la madre un período de adaptación en el que entiende que la persona que estuvo dentro de su vientre ya está afuera. “Tengo que adaptarme a él y él a mí. A los tipos de sueño, de por qué llora, es todo un proceso que genera ansiedad, mucho temor en la mujer. En los cuadros dentro de todo normales de una mujer que nunca tuvo un tipo de diagnóstico de nada y que tenía una buena salud mental igualmente puede presentar posparto esa sensación de desesperanza, de decir ‘yo no puedo’”, refirió la entrevistada.

“Una cosa es la parte romántica de la ropita o de lo que uno cree que es el embarazo. Y otra cosa es ya tener el bebé, en que siento que me duele la panza, si tiene hambre, si le doy la teta. Es todo un proceso que tiene una mujer que no está durmiendo bien porque cada tres horas le tenés que dar el pecho”, añadió la psicóloga, quien además sostuvo que estos cuadros se agravan si no tiene un entorno contenedor que la acompañe en esa instancia.

Asimismo, advirtió sobre la pérdida de la paciencia y de una mente alterada por la falta de descanso. Y contó que es aquí cuando la madre comienza a decir “yo antes quería tener un bebé, pero ahora no sé si quiero”. Después aparece la culpa, el cómo voy a pensar que no quiero a mi bebé. Pero no es que esa madre no quiera a su bebé, sólo no se está sintiendo cómoda”.

“Esto se puede ver reflejado muchas veces en cambios de humor, en sensaciones de desánimo y de que no está haciendo bien las cosas. El creer que no es capaz de cuidar a ese bebé”.

Otras manifestaciones

En relación a lo último mencionado, la profesional comentó que en casos de una madre que tiene una vida medianamente organizada, al volver a trabajar luego de cursar el embarazo se encuentra con nuevas sensaciones. “¿Quién va cuidar a mi bebé ahora?”. Allí nacen las primeras preocupaciones, miedos, temores y ansiedades que luego se traducen en molestias y enojos.

“Estoy entendiendo que no puedo dejar de trabajar y es ahí cuando aparece la frustración. Ahora, mucho peor es la situación de esas mujeres que no tienen un trabajo estable. La parte económica en estos casos juega un papel fundamental, es por eso que hay que tener en cuenta el entorno y la vulnerabilidad en la que están envueltas estas mujeres. Ver si tiene trabajo, si tiene casa propia o no, el acceso a los cuidados médicos, al alimento correcto, porque no es sólo dar el pecho”, explicó.

A su vez, destacó que es importante que “las personas que están cerca de esa mamá reciente puedan respetar el espacio, entender que esa madre se está encontrando con ese bebé. El decirle ‘yo le miro, andá a bañarte tranquila’, o ‘veo que estás cansada, si le pasa algo yo te aviso, andá y descansa una horita’. El descanso para la mamá es fundamental”.

“Preguntar y decir ‘en qué puedo ayudar’. Si ves que está un poco llorona, decirles ‘¿Querés que consultemos un turno? Te puedo acompañar mientras yo me quedo con el bebé y vos podés entrar a consultar y hablar con la psicóloga”, sostuvo la entrevistada, quien recordó que en todos los centros de salud se cuenta con terapias gratuitas.

 

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