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Víspera negra de José Gabriel Ceballos

domingo 12 de febrero de 2023 | 7:00hs.
Víspera negra de José Gabriel Ceballos
Imagen ilustrativa.
Imagen ilustrativa.

“Víspera negra” es una novela de José Gabriel Ceballos, autor de la provincia de Corrientes, que ha recibido numerosos premios, incluso fuera del país. En San José de Costa Rica, el premio “EDUCA”; en España, Alberto Lista, Ciudad de Alcalá, Tiflos y Alfonso VIII de narrativa. En Argentina ganó el Premio Municipal de Buenos Aires a novela inédita en 2008/9. Escribió nouvelles, antologías personales de cuentos y  algunas novelas. Ha sido traducido al portugués y al inglés.

El texto, que fue reeditado en 2021 por la editorial Contexto de Resistencia (Chaco) y cuya historia se sitúa en marzo de 1939, recorre el proceso de instalación de un hospital para leprosos en una isla, la isla del Cerrito, ubicada en la confluencia del río Paraguay y el Paraná, a cincuenta kilómetros de la ciudad de Corrientes.

Miguel Sussini, un médico eminente, es el impulsor del proyecto.  En las antípodas, el caudillo conservador Juan Ramón Vidal, se opone abiertamente argumentando que acudirá mucho infectado de lepra a la provincia y los contagios se multiplicarán hasta convertir la ciudad y la región en un leprosario a cielo abierto.

Sus razones son atendidas durante años en virtud de los abusos de poder y los privilegios de que gozan tanto políticos cuanto las familias más patricias, dos categorías a las que Vidal pertenece.  Pero llegado el momento, la persistencia casi heroica del médico y sus colaboradores suelta la tormenta un 29 de marzo.

El relato está construido por capítulos que abordan sucesos de estos dos contrincantes: Vidal y sus contactos, sus relaciones con el clero, sus tensiones con la prensa, con los dueños de las grandes fortunas, y con el uso de un poder que fue formal cuando tuvo cargos políticos pero ahora debe defender con ahínco en su modalidad de informal. De Gobernador a patriarca, a caudillo irrevocable. Con él parecen estar quienes se identifican como “Los Caballeros de la Higiene”, un grupo secreto que, como un Ku Klux Klan vernáculo persigue y liquida a los enfermos de lepra.

El médico Sussini es retratado mediante sus relaciones, sus pasos ordenados a cumplir el propósito del hospital, los diagnósticos y las sesiones con pacientes.  

Pero el texto también va revelando la identidad y las circunstancias en que cursan sus vidas quienes llevan ya la enfermedad. Son los mismos que se perfilan para viajar a la isla con el propósito de comenzar un tratamiento que les permita aguardar los tiempos de la ciencia que en Europa está cerca de encontrar la cura de una enfermedad milenaria y estigmatizante como ninguna otra. Allí conocemos a Clara Concepción Díaz Etcheguren, joven poeta de una familia rica, cuya amistad con Alfonsina Storni permite conocer la calidad de su actividad literaria, que se explicita incluso en cartas firmadas por “Alfonsina”.

Luciano Gentile también infectado se va revelando en su perfil de comerciante inescrupuloso, de hombre difícil e intolerante al desamor de una mujer. El texto lo ubica el 29 de marzo, en medio de una tormenta devastadora, desenterrando un tesoro mal habido.

José Menéndez, después de un año recluido por su lepra en un convento, encuentra a Sussini y Díaz, otro médico colaborador y se alista para emprender viaje a la isla. Entre unos hechos y otros media su proceso interior en que conocemos las relaciones con un dandy heredero de la familia más acomodada, cuyas actitudes lo retratan displicente, imberbe , y cuando conviene, traidor.

Hilario Maidana irrumpe como amante ocasional de la joven Clarita y vive su propio proceso de contagio. Papocho, un personaje que el narrador califica de “idiota” y se gana la vida lustrando zapatos y vendiendo chipá que cocina su madre, es un fanático del cine aunque no logre entender un solo argumento. Él también será otro de los que cargan la enfermedad. Tres paraguayos que son familiares entre sí también padecen la epidemia. El resto serán personajes chaqueños que el foco textual no hace más que mencionar en los tramos finales.

El texto tiene un tratamiento del tiempo de cierta circularidad, como si lo dicho de entrada se rubricara con los últimos capítulos, mientras se ofrecen los detalles del “¿cómo?”, del “¿por qué?, más que del “¿qué?”. De manera tal que el planteo de los fragmentos abordados en capítulos distintos se anudan hacia el final y conceden una unidad irrebatible al relato. Los conflictos se van develando con un timeing envidiable. El ritmo del relato jamás cede ni se acelera hasta el final, donde el autor hace gala de recursos abruptos típicos del género del cuento que aquí funcionan muy bien.

Es notorio el conocimiento histórico que despliega la historia, hay evidente documentación en la génesis. Y si bien algunos de los personajes han sido extraídos de la Corrientes de aquellos años, una leyenda nos advierte que los hechos narrados no deben ser tomados como materia histórica. Explicita por ese medio que no debe tomarse como real lo que se cuenta. En este sentido, el texto logra tal verosimilitud que seguramente tentará a los lectores más aplicados a afanarse en estudiar cuáles corresponden a hechos reales y cuántos son, en cambio, efectivas e ingeniosas invenciones.

El autor plantea, respecto a los personajes, una postura a horcajadas entre un trabajo minucioso y empático de las motivaciones personales y otro modo de caracterizarlos: Atender a  la concepción de los sujetos como tipos sociales, que no obstante nunca llegan a ser estereotípicos. Ese equilibrio entre la psicología y la sociología con que se iluminan los hechos narrados es uno de los mejores aciertos de la obra.

Sin pretensión alguna de exhibir erudición, Ceballos deja ver que domina los registros lingüísticos de diferentes clases sociales, procedencias y funciones laborales. La polifonía reina entre los elementos que construyen credibilidad. Y el libro se convierte, en suma, en un producto interesante y recomendable para quienes saben valorar la buena literatura.

Reseña, por Gisela Colombo.

Gisela Colombo es una escritora, docente y crítica porteña.

Es Profesora y Licenciada en Letras de la Universidad Católica Argentina.

Se desempeñó en el ámbito editorial como correctora y selectora.

Recientemente, un libro de ensayos de su autoría ganó la Faja de Honor de la SADE.

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