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Pinceladas de historia

La Cruz, tierra de caudillos guaraníes

domingo 22 de enero de 2023 | 6:00hs.
La Cruz, tierra de caudillos guaraníes

El pueblo jesuítico de Nuestra Señora de la Asunción fue fundada sobre la margen derecha del río Uruguay, en la actual provincia de Misiones. En un segundo emplazamiento, entre el río Uruguay y el arroyo Mbororé, siendo esta reducción la más septentrional de todas, fue testigo de la última gran invasión de los bandeirantes en 1641. Con el aporte de sus hermanos de pueblos cercanos y el inteligente aporte de los jesuitas para la estrategia militar utilizada, los cruceños enfrentaron exitosamente a los esclavistas de Sao Paulo en la famosa Batalla de Mbororé, el mayor escarmiento de la historia para este flagelo de la historia misionera.

Poco tiempo después, el pueblo de Asunción fue redireccionado a un tercer y definitivo emplazamiento, siempre sobre la margen derecha del Uruguay, entre Santo Tomé y Yapeyú. Al nombre de Asunción agregaron el de La Cruz de Mbororé, en memoria del sagrado leño que presidió su victoria y que veneraron en el altar mayor de la gran Iglesia reduccional. Un altar lateral estuvo dedicado a Nuestra Señora de Mbororé. Pero el pueblo fue popularmente conocido sólo con el nombre de La Cruz, como se lo conoce aún hoy. Aunque incendiado en 1817 por los luso-brasileños en las guerras artiguistas, se mantuvo parcialmente habitado por refugiados de distinta procedencia. En 1830 resurgió con nuevo trazado y población mestiza a partir de un tratado con el gobierno de Corrientes, del que pasó a depender desde ese entonces y hasta hoy.

Los cruceños gozaron temprana y merecida fama de ser los más valientes y aguerridos misioneros. Sus continuos enfrentamientos con charrúas y minuanes que vagaban por sus estancias de la Banda Oriental los obligaron a amurallar su pueblo, único caso de las Misiones de guaraníes.

Dos nativos de La Cruz tuvieron destacada actuación militar en Entre Ríos a partir de la década de 1830, cuando ya había desaparecido la Provincia guaranítica de Misiones: Pablo de la Cruz y Gaspar Tacuabé.

Pablo fue incorporado al ejército entrerriano en 1830 otorgándosele el grado de capitán. Se le encomendó la Compañía de Dragones de Mandisoví (actual Federación). Este pueblo, fundado por guaraní-misioneros de Yapeyú en los tiempos de don Juan de San Martín, fue incorporado en 1822 a la provincia de Entre Ríos, sin ningún tipo de reclamos. Su población era étnicamente mestiza. De la Cruz participó en importantes batallas de las luchas civiles de aquellos años. Estuvo en Pago Largo, en las fuerzas de López Jordán y también en Cagancha. En 1840, por su enormes dotes de mando se le otorgó el cargo de teniente coronel. En la famosa Batalla de Arroyo Grande, del 6 de diciembre de 1842, entre Manuel Oribe y Fructuoso Rivera, tuvo también destacada participación junto a sus subalternos y leales acompañantes Abraham Ifrán, del pueblo de Apóstoles y Gaspar Tacuabé, también de La Cruz. Siendo coronel, entre 1846 y 1847 realizó sendas campañas militares a la rebelde Corrientes. Por último, en 1852 participó en la batalla de Caseros donde se le dio el mayor grado militar, el de coronel mayor, equivalente a general. Fue el único militar de raza indígena que logró formalmente el título del generalato en toda la historia nacional.

Gaspar Tacuabé ya había participado en los últimos años de la provincia de Misiones, en defensa del pueblo de San Roquito, junto a Agustín Cumandiyú. Fue segundo jefe de las Milicias Guaraníes en el pueblo de Bella Unión, fundado por guaraníes de las Misiones Orientales, en 1828. Destruido el pueblo de Bella Unión se refugió en Mandisoví, donde se incorporó a las fuerzas de Pablo de la Cruz. El gobernador entrerriano, Pascual Echagüe los incorporó al Ejército Entrerriano, reconociéndole a Tacuabé el grado de teniente coronel, al mando del Escuadrón de Naturales Restauradores, formado exclusivamente por soldados guaraníes. Después de la batalla de Pago Largo, y obstinado a restaurar la antigua provincia misionera-guaraní, avanzó al norte del río Aguapey, ocupado por fuerzas paraguayas desde dos décadas anteriores, obligando a retirarse al otro lado del Paraná. Pero la derrota de Caá-guazú y la invasión de Lavalle a Corrientes obligó a Tacuabé a replegarse, perdiendo la Argentina una gran posibilidad de recuperación definitiva del territorio misionero. Hubo que esperar dos décadas más para esa concreción.

El coronel Tacuabé sería el último caudillo de Misiones, aunque actuando bajo bandera de Entre Ríos.

En el tratado entre Corrientes y Entre Ríos, en 1843 firmado por los gobernadores Juan Bautista Cabral y Justo José de Urquiza, se reconoció la legalidad de la provincia de Misiones y que se decidiría en un futuro Congreso Nacional su restauración. No obstante, el propio Urquiza abandonó el apoyo a las pretensiones autonómicas de Misiones, cuyos pocos habitantes se encontraban dispersos en cuatro estados diferentes mestizándose con la población criolla lo que hacía de estas reivindicaciones provinciales una verdadera utopía.

Gaspar Tacuabé falleció en 1850 y con él terminó la era de los caudillos guaraníes misioneros.

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