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En la ciudad de Puerto Iguazú

Pasión fierrera que sostiene el legado de don Antonio

Benjamín y Alan heredaron el amor por la mecánica de autos. La mezcla de práctica y teoría para mantenerse actualizados

domingo 15 de enero de 2023 | 6:05hs.
Pasión fierrera que sostiene el legado de don Antonio
Benjamín y Alan comparten horas de trabajo en el taller.
Benjamín y Alan comparten horas de trabajo en el taller.

El taller ‘El Enano’ funciona desde hace dos décadas en Puerto Iguazú. Lo inició Antonio Devechi y luego de su fallecimiento estuvo a cargo de sus dos hijos, Benjamín y Jorge. Actualmente, Benjamín junto a su hijo Alan están al frente del taller que no sólo amplió la cartera de clientes, sino que mantienen muchos de los que atendía don Antonio.

La vida va marcando el camino de las personas y esta historia nació luego de que el camionero, Antonio Devechi, quien en su camión tenía la frase “El Enano”, decidió dejar de viajar y se dedicó a los trabajos de mecánica en estaciones de servicio.

Arrancó con el cambio de aceite, filtros, engrase y revisión general de los vehículos. Sus hijos comenzaron a trabajar con él los fines de semana y fue allí que Benjamín comenzó a dar sus primeros pasos en la mecánica.

Con el tiempo Antonio logró alquilar un espacio acorde para desarrollar el trabajo. Benjamín, ya adolescente, decidió comenzar a trabajar de ayudante en otro taller dedicado a la mecánica en general. Allí, de la mano de Juan Moreno se introdujo en el apasionante mundo de los motores. Estudiaba con libros antiguos mientras acudía a la escuela secundaria. En 2006, Antonio falleció y sus hijos Benjamín y Jorge se hicieron cargo del taller.

Trabajaron duro para mantener a los clientes y con el tiempo Benjamín quedó a cargo del taller familiar.

“Comenzamos a aprender desde muy chiquitos, era la forma de pasar tiempo con papá. Siempre nos gustaron los fierros, quería tener un Jeep, con la plata que ganaba compré uno para arreglar y cuando fui adolescente pude ponerlo en marcha y desde ahí comenzamos aprender”, contó Benjamín.

Si bien la lectura sobre mecánica influyó, resaltó que todo aprendió “tocando y prestando atención”.

En el año 2020 con la llegada de la pandemia de Covid-19 y el impedimento de poder trabajar, tomó la decisión de terminar de mudar el taller a su casa.

Allí, en el barrio 1° de Mayo, trabaja actualmente con su hijo Alan, que estudia en la Epet 4. El muchacho terminará este año la secundaria pero ya sigue los pasos de su abuelo.

“Cada tanto hago cursos de actualización porque la tecnología avanza, arreglar un auto de antes es muy diferente a los nuevos modelos que tienen computadora a bordo y demás tecnologías, por eso que siempre hay que estudiar, ver videos y leer mucho”, explicó Benjamín. Una vez que logró contar con su espacio propio invirtió en tecnología y realiza también servicios de grúa.

De esta forma, la familia amante de los fierros, también está comprometidos con el deporte. Tanto Benjamín como su hijo Alan y su esposa Romina corrieron karting y hasta el año pasado participaron del rally misionero. 

 

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