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Beba abandonada en Oberá, dos héroes inesperados y la interpretación como un mensaje de Dios

Fueron dos hermanos los que pusieron a salvo a la beba abandonada en el barrio San Miguel, ayer a la madrugada. La habían dejado sobre un cartón frente a la puerta del comercio de sus padres. Hasta el momento nada se sabe de los progenitores.

viernes 16 de diciembre de 2022 | 14:30hs.
Beba abandonada en Oberá, dos héroes inesperados y la interpretación como un mensaje de Dios
Viviana junto a Braian (izquierda) y Gerardo, en el sitio donde encontraron a la beba hace algunas horas. //Fotos: Cristian Valdez.
Viviana junto a Braian (izquierda) y Gerardo, en el sitio donde encontraron a la beba hace algunas horas. //Fotos: Cristian Valdez.

Braian tiene 14 años y junto a su hermano Gerardo, de 12, se convirtieron ayer a la madrugada en héroes inesperados para la beba recién nacida que fue abandonada en una calle interna del barrio San Miguel de Oberá. Fueron ellos los que escucharon sus llantos, se asomaron a la ventana y la vieron, acostada sobre un cartón en la vereda, solita. 

Sin dudar un segundo el más grande la levantó en sus brazos, la abrazó contra su pecho y la colocó en el colchón donde estaban durmiendo, la tapó con una colcha y corrió a buscar a sus padres, que dormían en la casa situada más al fondo del terreno. 

Es que la secuencia de hallazgo y rescate sucedió frente al pequeño local comercial que poseen y en el cual, casualmente, el miércoles a la noche, los hermanos decidieron dormir por una cuestión de seguridad y para que sus padres pudieran descansar sin sobresaltos ya que el comercio tiene por el momento solamente rejas. Si no estaban en ese lugar, en ese momento, la historia podría haber tenido otro final.

"Me desperté sobresaltado porque un bebé se quejaba y alguien le quería calmar. Me dio miedo y se me ocurrió golpear la puerta como para que el que estaba escuchara que había alguien adentro y se fuera", detalló Braian, recordando que en ese contexto "desperté a mi hermano, nos quedamos quietos, en silencio, por algunos minutos y al ratito comenzó otra vez el llanto desesperado del bebé. Separé despacito la cortina y noté que estaba acostado sobre un cartón bien frente a la puerta del local. Sentí escalofríos en el cuerpo".

"Cuando salí no había nadie en la calle, tampoco vi nada porque estaba bastante oscuro. Entonces alcé al bebé, que estaba ubicado con los piecitos casi sobre la puerta y la cabeza hacia la calle, lo puse contra mi pecho porque estaba fresco y noté que su carita estaba negra. Me metí al local nuevamente, lo acomodé en el colchón donde estábamos acostados, lo tapamos bien y corrí con todo lo que pude para despertar a mi mamá", reveló el adolescente.

En ese punto intervinieron de inmediato los padres, Viviana Ortíz (32) y Claudio Figueredo (34), primero conteniendo a la criatura y casi en paralelo avisando a la Policía, que en poco menos de media hora estuvo en la propiedad ocupándose de las diligencias y el traslado al hospital Samic de Oberá, donde se confirmó que era una nena y permanece internada bajo constante monitoreo de los pediatras.

"Tenía puesto como un abrigo grande, de adolescente o adulto", describió Braian, reiterando que "cuando abrí la puerta esta persona ya se había ido".

Un mensaje divino

La progenitora aún no encuentra explicaciones a lo sucedido pero entiende que si alguien la dejó frente a su casa "es porque sabía que iba a estar a salvo" y en ese punto también lo interpreta como "un mensaje de Dios" ante una decisión importante que estaba a punto de tomar. "Por qué justo frente a mi casa, habiendo tantas en el barrio o terrenos donde nadie podría haber hallado a la beba. Creo que la dejaron sabiendo que con nosotros iba a estar protegida", apuntó, sin juzgar a la persona que lo hizo.

Contó que su familia es ferviente seguidora de Dios y particularmente ella desde hace cinco años está a cargo de la escuelita dominical de la Iglesia Evangélica anexo San José.

"En las horas previas de que pasara esto le dije a mi marido que no quería estar más al frente de la escuelita con los niños, que este iba a ser mi último año. Más tarde me puse a observar a mi hija más chica, de cuatro años, que está enorme y pensé, como un deseo del corazón, que sería hermoso tener otro bebé. Después me arrodillé y oré por todos los niños, porque ese es mi deber", recordó Viviana y seguidamente, con emoción agregó que "luego me dormí hasta que mi hijo entró exaltado diciendo que en la puerta habían dejado un bebé. No sabía cómo reaccionar, pero desde ese instante lo sentí como un milagro, como que Dios me pidió que proteja a esa criatura pero a su vez que no deje de atender a los otros niños", y aclaró: "Yo interpreto que de esta manera Dios marcó el camino para que siga intercediendo por los chicos desde el lugar que sea, por más que algunas personas no lo entiendan así".

Protegida y a salvo

El sentimiento fue tan poderoso que junto a su marido decidieron no dejar sola a la pequeña, y se fueron al hospital llevándola en brazos junto con los uniformados. "Estuvimos hasta que la atendieron, la bañaron y colocaron en la incubadora. Cuando entendimos que estaba protegida regresamos a casa", reveló la progenitora y en ese punto admitió el deseo de integrarla a su familia.

"Si la justicia encuentra a la mamá, al papá o algún familiar de la beba pero por la razón que fuera deciden no hacerse cargo, nos gustaría poder adoptarla e integrarla a nuestra familia como una hija más", subrayó la mujer con lágrimas en los ojos y argumentó: "Por algo la dejaron acá, por algo mis hijos decidieron esa noche dormir en el local, y fue para salvarla. Estoy convencida de que Dios encastró perfectamente todas las piezas para que el final de esta historia sea hermosa y la pequeña ahora esté a salvo", argumentó.

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