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Programa inédito a nivel provincial y de abordaje interdisciplinario

Once obereños culminaron taller que trata conductas agresivas y violentas

En general, los asistentes son derivados por el Juzgado de Familia. De 64 inscriptos desde abril, desertó menos del 50 por ciento. Testimonio de hombres en tratamiento

miércoles 07 de diciembre de 2022 | 6:03hs.
Once obereños culminaron taller que trata conductas agresivas y violentas
Licenciada Alejandra Montero.
Licenciada Alejandra Montero.

La mayoría llega a disgusto, creyendo que no requiere tratamiento para afrontar el comportamiento enquistado en sus acciones y que afecta a su entorno familiar, laboral y social, al punto que un juez dispuso la asistencia a un taller integral para varones con conductas agresivas y violentas.

Pocos se reconocen con un problema, pero varios ya cuentan con al menos un expediente judicial que dice lo contrario.

En ese contexto, desde abril un total de 64 obereños iniciaron un tratamiento a cargo de un grupo interdisciplinario que busca ayudarlos a abordar la violencia que se impone en sus vidas.

En estos ochos meses, once hombres finalizaron el tratamiento, otros 30 lo abandonaron y 23 lo continúan. La tasa de deserción es menor al 50 por ciento.

En tanto, de la mitad que se queda y continúa, se destacan testimonios que hablan de una sensible mejora en la conducta, lo que se traduce en una mejor relación de pareja, con los hijos, compañeros de trabajo y amigos.

“Llegué con bronca, no quería venir al tratamiento porque sentía que era injusto que me manden a mí. Estaba convencido de que no había cometido violencia y no me gustaba venir a las reuniones. Pero con el tiempo entendí muchas cosas y me ayudó a tener un mejor comportamiento en mi casa y en el laburo”, comentó A. D.

Asimismo, destacó que “ahora, antes de cada acción, primero trato de pensar. Antes era muy impulsivo y actuaba sin pensar. En eso me ayudó el tratamiento. Y lo recomiendo, porque a veces uno cree que tiene la razón en todo y no, muchas veces uno está equivocado”.

“Ahora estoy mejor”

Si bien los jueces que actúan en casos de violencia de género pueden ordenar que el agresor se someta a terapia, el citado taller es inédito en la provincia de Misiones porque permite contar con asistencia incluso antes de la instancia judicial.

En ese marco, se inscribe el caso de M. R., quien contó que se enteró del taller por intermedio de un amigo que conocía de sus constantes arranques de furia.

“Por suerte nunca me denunciaron, pero lo podrían haber hecho”, reconoció.

Y agregó que “primero tenía dudas, y vergüenza, pero siento que me está ayudando mucho a manejar mis nervios. Creo que la vergüenza a veces juega en contra, como que uno no quiere reconocer que le pasa algo malo. Pero dejé de lado la vergüenza, y el orgullo, y ahora estoy mejor”.

Quien sí ya tiene una causa judicial es J. S., ya que fue denunciado por su concubina.

“Llegué al taller por denuncia de violencia de género, me mandó el juez. Pensé que no me iba a ayudar en nada, que iba a ser una pavada, pero la verdad que estaba equivocado. Ahora me puedo controlar, tengo otra manera de ver las cosas. Para mí fue muy positivo”, subrayó.

Para entender este flagelo, vale mencionar que más del 70 por ciento de las causas que se tramitan en el Juzgado de Familia de Oberá corresponden a hechos de violencia. En el 99 por ciento de los casos la agresión es ejercida por el hombre.

Al respeto, la licenciada Alejandra Montero precisó que el 97 por ciento de los asistentes al taller llegan por intermedio del Juzgado Familia.

La importancia del grupo

En diálogo con El Territorio, Montero explicó que el taller está destinado a varones mayores de 18 años y en primera instancia se realiza un encuentro de admisión para determinar si el tratamiento es viable o si la persona tiene una patología de base que requiere otro tipo de asistencia.

Remarcó que el violento debe reconocer el problema para poder desterrar dicha conducta.

“Hay mucha violencia de género y notamos que las mujeres, que son las víctimas, están bien asistidas porque tienen ayuda judicial, asistencia social y el agresor sale de la casa, entre otras medias. Pero el varón que ejerció la acción recibe un castigo y no llega a elaborar la conducta que tuvo. Se lo excluye, va preso y después vuelve con la misma mujer o con otra, pero como su conducta violenta es aprendida vuelve a repetirla”, explicó.

Por ello, puntualizó que el programa “surgió para atender a la otra parte de la problemática y que el hombre pueda hablar con el grupo de lo que le pasa, que se pueda identificar con otros”.

“Es raro que una persona venga y diga quiero hacer terapia porque tengo una conducta violenta. Esto se suele negar. Además, al ser una conducta aprendida y naturalizada, muchas veces ni siquiera entienden el problema. Muchas veces dicen ella tuvo la culpa, poniendo la culpa en el otro. Por eso es difícil lograr que hagan terapia”, agregó.

De todas formas, se mostró satisfecha por el trabajo realizado y la posibilidad de asistir a personas que lo necesitan.

“Esto es nuevo, pero se va afianzando y estamos trabajando con mucha seriedad. Que más de la mitad siga y concluya el tratamiento es muy alentador”, ponderó.


Secreto profesional

La licenciada Alejandra Montero dejó en claro que la problemática de la violencia excede la condición socioeconómica de las personas, al tiempo que el primer paso es reconocer el problema.

“Una vez que reconoce lo que le pasa se empieza a desnaturalizar la conducta y a aprender otra cosa. Siempre son conductas aprendidas porque no nacemos violentos. La intención de hacer daño se aprende. No es generacional y atraviesa a toda la sociedad. Hay mucha violencia, pero está silenciada”, remarcó.

Y agregó: “Mientras continúe oculta pero activa, la dinámica del maltrato será imposible de desplazar. Y si los temores sujetan a quien sufre maltrato, también será imposible salir”.

El taller está a cargo de un equipo interdisciplinario y se respeta el secreto profesional, por eso lo que se dice dentro del grupo queda ahí y no trasciende, aseguró Montero para dar tranquilidad a los interesados.

En tanto, señaló que el mismo “está abierto para personas que son conscientes de que tienen una conducta que quieren modificar y para quienes deseen asesoramiento porque tienen un familiar o amigo con esa conducta”.

Asimismo, suscribieron un convenio con la Municipalidad de Oberá. Los interesados en recabar más información pueden hacerlo contactándose con el celular 3755 15392212.

 

Fundación Carolina Aló ya tiene sede en Posadas

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