lunes 06 de febrero de 2023
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Un anfiteatro estallado para el cierre del festival

La cuarta antorcha de la fiesta del Litoral reunió al público con artistas como Los de Imaguaré, Cecilia Pahl, Juan Fuentes y Os Gauchos, a la espera de Luciano Pereyra como broche

lunes 05 de diciembre de 2022 | 10:30hs.
Un anfiteatro estallado para el cierre del festival
El público se acercó mimetizado con el evento. / Fotos: Sergio Contrera
El público se acercó mimetizado con el evento. / Fotos: Sergio Contrera

Contra todos los pronósticos de un fin de semana tormentoso y a pesar de una organización particular este año, el Festival Nacional de la Música del Litoral desplegó su 53ª edición -aunque algunas entradas hayan dicho 52- durante cuatro noches más que concurridas y celebradas por un público que sigue la tradición antorchera.

Ya el jueves, algunos cambios en la grilla desconcertaron a espectadores y periodistas, pero un Anfi bastante repleto cantó y bailó hasta pasadas las 3 de la madrugada con Los Tekis. Incluso quienes se debieron ir poco antes del final del show, se fueron dando saltitos carnavalescos.

Os Gauchos, por fin en el escenario tras larga espera. Fotos: Sergio Contreras

Anoche, la última jornada fue más que multitudinaria. Ya poco antes de anochecer del todo, se veían gradas repletas de punta a punta. Es que Los de Imaguaré y Luciano Pereyra lograron acaparar una atención inmediata y agotar entradas online, ni bien se comunicó su presencia, pocas semanas antes de la gran fiesta.

Pero anticipando la vuelta del reconocido folclorista devenido en cantante pop, numerosos artistas se sucederían en escena. Por eso, muchos llegaron temprano, y hubo un cruce en la entrada por la espera de pulseras para la gente que ya había pagado su entrada. Otros se sorprendieron al enterarse de que no había más entradas en boletería y tuvieron que cambiar de planes. Al cierre de esta edición, mucha era la gente (incluso ticket en mano) que no podía ingresar. La multitud llegaba hasta la mitad del Parque Paraguayo. Finalmente cerca ya de las 22, el tema parecía resuelto y la cola se había disipado. Muchísima gente se agolpaba fuera del anfiteatro y en el ingreso, decenas decidieron sentarse en las escalinatas a falta de espacio. 

Los inconvenientes se sucedieron en esta edición y abrieron debates en redes, por ejemplo el que zanjó Fabián Meza después de la suspensión de su show el viernes o que no dejaran a los bailarines acceder a la explanada del escenario. 

A pesar de la buena predisposición del personal de la Municipalidad presente en cada jornada, las bases de la organización no fueron bien cimentadas. De todos modos, nada logró empañar del todo la enorme fiesta que el festival significa.

El ballet ucraniano Roksolana y un llamado a la paz en el mundo.

Anoche para quienes trabajamos detrás de bambalinas, no había una grilla oficial pactada. El método fue ir anunciando a los artistas en el momento. La gente vibró más que nunca con los vítores de Misionero y Guaraní, en la interpretación de Músicos Populares Misioneros (MPM), uno de los primeros en salir al Alcibíades Alarcón después del Coro de Niños y Jóvenes del Parque del Conocimiento y Late. A cada mención de Pereyra, los gritos se hacían más que sentir en todo el lugar.

Guaynamérica Danza también despertó ovaciones y algún que otro paso de baile típicamente fronterizo. Los siguió para levantar el ánimo, el ballet ucraniano Roksolana, cuya presentación se fue postergando desde el jueves. Las destrezas de los que bregan por la paz hizo estallar al anfiteatro en aplausos.

La Peña se lució con las Lira Verá y Los Menchos del Chamamé, otro de los clásicos del festival. El premio Consagración los Maestros Chamameceros sería una de las perlitas de la larga y festiva noche previo al show de Luciano Pereyra como broche, ya entrada la madrugada. Como revelación se alzaron Os Gauchos y como lo más destacado de la Peña Oficial Chaloy Jara, Alto Vuelo, que se aseguró el lugar para la edición 54.

Tras el show del convocante Pereyra, Los Menchos desplegaron su magia con humor, aguante y más que buena predisposición para un anfiteatro ya diezmado rondando las 4 de la madrugada.

Afuera, la fiesta seguiría hasta las 4.30 de la mano de Cristian y La Ruta y una carpa peñera convertida netamente en un boliche, repleto de bailarines.

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