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Me lo contó un policía (Basado en hechos reales)

Agradecimiento cero

sábado 19 de noviembre de 2022 | 6:00hs.
Agradecimiento cero

El buen policía debe tener templado de espíritu, y prudencia y criterio para tomar decisiones acertadas en su función. Ocurrió en Puerto Libertad allá por 1984. Aquino era amigo de los hermanos Araujo (compañeros de tragos le dicen), un día, contrataron a Aquino para vigilar el ingreso a una fiesta privada y no dejar entrar “colados”. Estaba él en su función cuando llegaron sus amigos y pidieron ingresar a la fiesta, pero Aquino fue implacable pese a la insistencia que recibió; los hermanos se retiraron y esperaron pacientemente hasta que la fiesta terminara, y cuando vieron que Aquino se marchaba, le salieron al cruce invitándolo a un bar a tomar algo, y éste aceptó. En realidad era una trampa, apenas tomaron una calle poco poblada, le asestaron tres puñaladas a Aquino y huyeron.

El herido llegó como pudo hasta la comisaría con algunas vísceras que le salían a ambos lados del tórax, largaba alaridos de dolor y decía: “Máteme, oficial, no aguanto másss”. Igual, señaló quiénes lo atacaron.  Se dio aviso al hospital, que en aquella época tenía un Renault 12 familiar blanco como ambulancia, y así, en tiempo récord, nuestro herido estaba camino al Hospital Samic de Eldorado.

Esa misma madrugada dimos con los autores del hecho, fueron detenidos y secuestrados sendos puñales utilizados. Lógicamente, pese a que aún tenían sus ropas y manos con manchas de sangre, se hacían los sorprendidos y decían desconocer el porqué de sus detenciones.

A un mes del hecho, llegó a la comisaría un hombre muy demacrado, caminaba ayudado por un bastón... ¡¡¡Era Aquino!!! Pidió para hablar con el oficial y preguntó por qué los hermanos que lo hirieron habían salido en libertad. Le expliqué que fue una decisión judicial, a lo que Aquino, mirándome fijamente y en forma acusadora, me espetó: “¿O los Araujo le pagaron muy bien a usted por la libertad ?”. Tragué saliva y le pedí a Dios que me diera templanza de espíritu, prudencia y criterio para  no reaccionar; y pensé ‘es la profesión, son los gajes del oficio…’. ¿Agradecimiento?, cero.

Por Luis Eduardo Benítez
Comisario general (RE), Abogado

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