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La causa cambió de juzgado y la investigación se reanudaría desde cero

Fiscal cambió la fecha de un abuso contradiciendo a la denunciante

Fernando G. está detenido desde hace 19 meses. “Como todas las pruebas dan a favor de mi cliente, al fiscal Bys se le ocurrió cambiar la fecha”, cuestionó el defensor

viernes 18 de noviembre de 2022 | 6:03hs.
Fiscal cambió la fecha de un abuso contradiciendo a la denunciante

El 15 de abril del año pasado un joven fue detenido por un presunto abuso sexual registrado trece meses antes, el 1 marzo de 2020, al tiempo que la denuncia fue radicada recién en julio del mismo año.

Desde el inicio del proceso el imputado negó cualquier relación con el hecho y su defensa aportó una decena de testigos, fotos y registros telefónicos que lo desvinculan de la violación en perjuicio de una mujer de 30 años.

En tanto, en agosto pasado se incorporó al expediente el informe de la pericia realizada sobre el celular de la supuesta víctima, prueba que la ubicó en la localidad de Panambí en el día y la hora del hecho, no en Oberá, donde afirmó que se registró el abuso.

El informe fue realizado por personal de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) y elevado al juez Pedro Piriz, subrogante del Juzgado de Instrucción Uno.

Con esta prueba, la defensa solicitó la excarcelación extraordinaria de Fernando G. (28), procesado por el delito de abuso sexual con acceso carnal, quien se halla alojado en la Unidad Penal VIII de Cerro Azul.

Contrario a ello, el fiscal de Instrucción Uno, Elías Bys, no sólo rechazó la excarcelación, sino que cambió la fecha en que habría sucedido el hecho, puesto que si bien en su denuncia la mujer indicó que el abuso se produjo en la madrugada del 1 de marzo de 2020, para el fiscal fue el 29 de febrero.

“Por una propia hipótesis que contradice a la denunciante, la cual en dos oportunidades declaró que fue el 1 de marzo, el fiscal dice que en realidad fue un día antes, el 29 de febrero. O sea, como todas las pruebas dan a favor de mi cliente, al fiscal Bys se le ocurrió cambiar la fecha. Es una locura”, opinó Sebastián Flosi, defensor del acusado.

Incompetencia

En diálogo con El Territorio, el defensor particular de Fernando G. consideró que “el fiscal está prejuzgando y a toda costa quiere que mi cliente resulte culpable”.

En este contexto, explicó que ante el repentino cambió la fecha del presunto abuso, el Juzgado de Instrucción Uno se declaró incompetente y remitió el expediente al Juzgado de Instrucción Dos.

“El juez Piriz consideró que estaba completa la instrucción, pero el fiscal Bys argumentó que como se cambió la fecha es competencia del otro juzgado, que atiende las causas de los meses pares”, explicó el letrado.

Asimismo, señaló que el cambio de fecha en que habría sucedido el hecho podría implicar que haya que realizar una nueva instrucción de cero, ya que “no pueden indagar a un imputado con pruebas del 1 de marzo por algo que supuestamente ocurrió el 29 de febrero”.

En tanto, precisó que no sólo la presunta víctima denunció y ratificó que el hecho se registró el 1 de marzo, sino que su mejor amiga testificó en el mismo sentido.

“La amiga declaró que el 1 de marzo no salió porque al otro día tenía que entrar de guardia a las 5.30, porque es enfermera”, citó Flosi.

Por ello, opinó que su cliente lleva detenido 19 meses “por un hecho que no cometió, lo que terminó de corroborarse con las pericias de la Saic sobre el teléfono de mujer que lo denunció, donde se probó que estuvo en Panambí desde la tarde del sábado 29 de febrero y todo el domingo 1 de marzo del 2020”.

“Los registros indican el uso ininterrumpido de la misma antena en Panambí. Es decir que no estuvo en Oberá y por eso planteamos que el hecho ni ocurrió”, agregó.

Pruebas a favor

Entre otras pruebas, la defensa del imputado aportó una decena de testigos que declararon haber estado con el imputado entre la noche del 29 de febrero y la mañana del 1 de marzo del 2020, mensajes de Whatsapp y fotos que corroborarían sus dichos.

La Saic también peritó el celular del imputado, donde se constataría que no estuvo donde dijo la presunta víctima.

Incluso, Fernando G. “fue indagado antes de conocer las pruebas en su contra porque no tiene nada que esconder”, subrayó el defensor particular.

Respecto de la acusación en su contra, el implicado indicó que la noche del febrero de 2020 se reunió con sus padres, hermanos y cuñadas a comer un asado, ocasión en la que se tomaron varias selfies que constan en el expediente.

En una de las fotos se observa que a las 2.30 del 1 de marzo aún estaba con su familia, cuando un testigo de la denunciante declaró que a las 2 lo vio ingresar a un pub de calle Córdoba, Oberá, es decir media hora antes de lo que consta en los datos de la selfie.

Siempre según la declaración de Fernando G., luego de cenar con su familia se dirigió a un salón de eventos sobre ruta provincial 5. Entre los testigos citados por su defensa se presentó una persona que aportó una foto tomada en el lugar a las 4.46 del 1 de marzo.

Esto también daría por tierra que a las 2 ya estaba en el pub de calle Córdoba.

Estuvo en el salón de ruta 5 hasta casi las 6 del 1 de marzo, tras lo cual se dirigió con un amigo al centro de Oberá, compraron cerveza y dieron vueltas hasta las 9, cuando fue a su casa.

“El chico con el que estuvo hasta las 9 se presentó a declarar y aportó fotos que se sacaron en esas horas”, indicó Flosi.

La denuncia 

Como contrapartida, la denunciante declaró que entre la noche del 29 de febrero y la madrugada del 1 de marzo de 2020 recorrieron tres bares con su hermano, en el último de los cuales se encontraron con Fernando G.

A las 5 los tres se fueron juntos en el auto del sospechoso, quien les dijo que era remisero. En el expediente consta que en dicha fecha el acusado no tenía auto y trabajaba como viajante, de lo que se presentaron pruebas.

En las posteriores declaraciones de la supuesta víctima y su hermano se sucedieron varias y marcadas contradicciones. También quedó plasmado que ambos estaban alcoholizados.

En julio de 2020, cuatro meses después del presunto abuso, la denunciante Mariana V. declaró que alrededor de las 2.30 del 1 de marzo se encontraron en el pub de calle Córdoba “con un grupo de amigos de mi hermano. Entre ellos estaba Fernando G., con el cual no tengo trato pero lo conozco porque fue al secundario con mi hermano. A las 5 se ofreció a llevarnos a mi casa. Llegamos, me bajé, ingresé a la casa, me cambié y me acosté a dormir, y mi hermano se quedó adentro del auto con Fernando”.

Y continuó: “Yo estaba dormida y me desperté porque sentí que alguien estaba en la cama conmigo, que me bajó el pantalón, la bombacha y me comenzó a penetrar. Me asusté y lo que se me ocurrió decir fue ‘salí porque grito y llamo a mi hermano’, en ese momento se levantó y al abrir la puerta de mi dormitorio, por la luz del pasillo que estaba prendida, pude ver que era Fernando G. quien salía. Era él quien se metió a mi casa y me accedió sin mi consentimiento”.

El rol del hermano

Con relación a dónde estaba su hermano cuando se registró el supuesto abuso, la mujer respondió “no sé dónde estaba, ya que cuando el denunciado nos trajo yo me bajé del auto y él se quedó con mi hermano hablando dentro del auto. No sé si mi hermano entró con Fernando o si Fernando se metió solo a la casa. No sé cómo hizo para ingresar. Le pregunté a mi hermano y no responde nada. No me dice si él lo dejó entrar o si había más personas”.

Por su parte, en sede judicial el hermano de la denunciante declaró que “esa noche con mi hermana fuimos al Almacén de Cerveza, cenamos y tomamos; después nos fuimos a Clock a tomar otros tragos, y como Isidoro está cerca fuimos y seguimos consumiendo bebidas alcohólicas”.

“Estábamos los dos solos, cuando llegó Fernando G., al que no veía desde hacía ocho años. Fue mi compañero de primaria. Me contó que era remisero, pero no sé si estaba en servicio. A lo largo de toda la noche estuvimos los tres nada más. Me preguntaba si mi hermana estaba sola, si había gente en casa. En todo momento se mostró interesado en ella”, agregó.

Luego reconoció que “en un punto de la noche me puse muy mal. Estaba mareado, descompuesto. Hasta vomité en el baño. Le dije a mi hermana para irnos. Fernando salió junto y nos dijo que nos iba a llevar. Eso estuvo repitiendo toda la noche en el bar. Cuando llegamos a casa yo no tenía más plata, pagó mi hermana y yo me bajé y entré a casa como pude, y me fui directo a mi habitación”.

“Mariana le pagó y entró detrás de mí y cerró la puerta del frente. Sólo veo que entró al baño y no recuerdo nada más porque me dormí. Mi hermana siempre deja la puerta del fondo abierta por los perros y creo que Fernando podría haber entrado por ahí. Casi un mes después me contó que Fernando la violó”, concluyó.


Diferencias en las declaraciones

Sebastián Flosi calificó la acusación contra su cliente como “una locura terrorífica, ya que la supuesta víctima y su principal testigo, su hermano, dieron dos declaraciones totalmente diferentes”.

“La chica dijo que en el pub Isidoro estaban en grupo, pero el hermano declaró que eran sólo los tres. Él dice que llegaron a la casa y él se bajó porque estaba descompuesto, por lo que su hermana pagó el viaje; pero ella dice que se bajó primero y que su hermano se quedó en el auto con Fernando. Es leer ambas declaraciones para darse cuenta de que es algo inverosímil”, opinó el abogado.

También citó al segundo testigo de la querella, quien declaró que en la madrugada del 1 de marzo la denunciante, su hermano y el acusado estuvieron tres horas frente suyo, testimonio que caería con una serie de fotos que demuestran que Fernando G. estuvo en otros lugares en dicho lapso de la madrugada. 

Asimismo, el peritaje del celular de la mujer indica que ni siquiera estuvo en Oberá en las horas señaladas.


Las claves del caso

Declaraciones. La  presunta víctima declaró en dos oportunidades que el caso ocurrió el 1 de marzo del 2020. También lo hizo en el mismo sentido una amiga de la denunciante.

Incompetencia. Ante el cambio de fecha el Juzgado de Instrucción Uno se declaró incompetente debido a no le corresponden investigar los hechos denunciados en febrero.

Antena. Según el rastreo del celular del imputado, durante el 1 de marzo estuvo todo el día en Panambí. Él, familiares y amigos aportaron fotografías en esa localidad. 

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