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Es la patología oncológica más frecuente en los hombres

Cáncer de próstata: recomiendan controles anuales desde los 45 años

En Misiones se detecta en promedio un centenar de nuevos casos al año. Resaltan la evolución de los tratamientos que dan elevadas chances de cura y sobrevida

jueves 17 de noviembre de 2022 | 4:00hs.
Cáncer de próstata: recomiendan controles anuales desde los 45 años

Así como octubre es el Mes Rosa que incentiva los chequeos ginecológicos en mujeres, noviembre es cuando los médicos y las sociedades científicas salen a concientizar a los hombres sobre la importancia de la consulta urológica anual, por tanto se denomina a este como el Mes Azul.

La meta central es lograr la prevención y detección precoz del cáncer de próstata, el más común en los hombres y que detectado a tiempo tiene tratamientos y altas chances de cura y sobrevida. En esa línea, la Sociedad Argentina de Urología insta que quienes tienen antecedentes familiares acudan a la consulta de rutina anual desde los 40 años y desde los 45 años para quienes no tienen precedentes en el núcleo próximo, esto es cinco años de lo que se recomendaba tiempo atrás.

“Es una patología muy frecuente el cáncer de próstata, es detectable y además detectado a tiempo es curable. Creo que eso es lo más importante a destacar”, señaló a El Territorio el médico urólogo Diego Talavera, que presta servicios en el nivel público y privado de atención.

El trabajador de la salud indicó que para dar con el diagnóstico hay tres claves a tener en cuenta, la primera es que el paciente acuda a la consulta. “Esa es la primera pata del trípode porque en la consulta van a surgir signos y síntomas”, dijo y aclaró que sintomatología exacta de la enfermedad no existe ya que muchas veces se confunden y solapan con otros cuadros que pueden ser benignos, inflamatorios o infecciosos.

“Entonces, la clínica -los signos y síntomas- es la primera pata en la consulta, pero a eso tenemos que sumar un examen físico, que es lo que menos agrada a los pacientes, pero existe y es el examen dígito rectal, con el dedo en la próstata. Ahí definimos un montón de características y finalmente ese trípode termina con el análisis de sangre” con el cual se busca detectar el antígeno prostático específico, o PSA, una proteína producida por las células normales así como por células malignas de la glándula prostática. El análisis mide la concentración del PSA en la sangre de un hombre.

“El PSA es lo más importante desde el punto de vista de un valor de laboratorio porque es lo que define y detecta esa proteína prostática en sangre. Y es muy simple porque con un solo análisis de sangre obtenemos la posibilidad detectarlo, pero ojo, porque a veces es erróneo creer que con un valor de análisis de sangre podemos definir una patología oncológica y no es así”, explicó Talavera.

En ese sentido, indicó que un PSA prostático normal tiene que ser de hasta un valor de cuatro nanogramos por mililitros, “pero ese número puede variar por un montón de patologías simples, comunes y benignas que elevan el PSA” y no necesariamente es algo oncológico.

Completo

Por ello, el galeno sostuvo que siempre es clave “tener un panorama completo del paciente”.

Y esto surge de la “consulta continua con el examen dígito rectal, se evalúa con un análisis de sangre y se complementa con el control anual de la próstata con una ecografía, que tiene que ser siempre renal, vesical y prostática y con eso el hombre mayor a 45 años tiene que iniciar anualmente un control, que hace que tengamos un panorama y se pueda detectar a tiempo si hay malignidad o se puede descartar si le dan bien los estudios”.

Luego, cuando se le consultó si los hombres acuden al médico o son reticentes a hacerlo, destacó que la tendencia está cambiando si se compara con lo que pasaba años atrás.

“Hoy notamos que el hombre se acerca al urólogo porque está cambiando mucho la gente, hay mucha información y la consulta urológica ya es común”, comentó y acotó que es muy importante que las personas se informen con fuentes serias y científicas. “Porque si está mal informado puede estar temeroso y si hay temores no los quieren afrontar. Entonces, antes de enterarse de un diagnóstico que no sea tan agradable, prefiere dejarlo de lado y ahí es donde pierde ese famoso tiempo de detectar precozmente algo que puede ser curable”, precisó.

Además contó que la enfermedad tiene cura, pero para ello entran en juego diversos factores como la detección precoz, el lugar donde se localiza, que no afecte otros órganos, el estadio, la edad del paciente, los valores del PSA y hasta donde se extiende el tumor.

“Detectado a tiempo el cáncer de próstata se trata o con cirugía, la prostatectomía radical, con radioterapia o con braquiterapia, o sea, hay posibilidades y el paciente tiene un buen vivir”, dijo Talavera y lo ejemplificó con sus propios pacientes. “Tengo muchos con cáncer de próstata, son hombres grandes y tienen una buena calidad de vida, pero controlados, en general el paciente con cáncer de próstata, el hombre adulto, es un excelente paciente que obedece. Tiene que ser guiado nada más, pero para ser guiado tiene que ir a la consulta”, sostuvo.

En último lugar, cuando se le preguntó cuál es la otra patología común que se detecta en el consultorio, comentó que es la hiperplasia prostática benigna.

“Nuestra glándula prostática en algún momento de la vida va a generar síntomas que se detectan. Muchas veces pueden ser patologías benignas que son las más frecuentes por suerte, pero hay un porcentaje de esos pacientes que se van a orientar, diagnosticar y confirmar -por la biopsia transrectal- que tienen cáncer de próstata, pero la patología benigna es la más frecuente”, finalizó.


Datos a tener en cuenta para consultar

Alteración.  Las alteraciones en la próstata no siempre derivan en una enfermedad oncológica, muchas veces se trata de algo benigno.

Frecuencia. Las ganas frecuentes de orinar (sobre todo por la noche), la dificultad para hacerlo, el flujo débil, entre otros, son síntomas urológicos que llegan con los años y los hombres asumen -erróneamente- que son inevitables y que responden únicamente al paso del tiempo.

Molestia. Dolor persistente en la espalda, cadera o la pelvis, seguramente no sean síntomas que hagan pensar en enfermedades prostáticas, pero, si se mantienen en el tiempo, es pertinente ver a un médico para identificar el origen.

Familiar. Tener o haber tenido un familiar de primer grado con cáncer de próstata (padre o hermano) duplica el riesgo de desarrollar la enfermedad.

 

“Vemos entre diez y 20 casos nuevos por mes”

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