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Instan a una competencia sana y de disfrute

Estudiantina, la fiesta de los valores

A raíz de las polémica surgida por estos días, se abre debate sobre el protagonismo que tienen los estudiantes en su fiesta, así como también los valores que transmite

domingo 13 de noviembre de 2022 | 10:00hs.
Estudiantina, la fiesta de los valores
El Janssen celebrando el primer puesto en banda de música, en la edición 2022. Foto: Natalia Guerrero
El Janssen celebrando el primer puesto en banda de música, en la edición 2022. Foto: Natalia Guerrero

La 73ª edición de la Estudiantina se celebró con fuerza y vigor, tras dos largos años sin competencia y disfrute, a causa de la pandemia que mantuvo en suspenso el tradicional concurso posadeño. Por eso, se vivió con intensidad y fulgor. Pero lo que comenzó con alegría, brillos y repiqueteo de tambores con los jóvenes como protagonistas terminó convirtiéndose en una gran polémica con escuelas descalificadas, sanciones disciplinarias, opiniones contrarias y la intervención del Ministerio de Educación.

La sanción del Tribunal de Disciplina de Apes a la Epet 1 por pedido del Janssen -que involucra a un adulto asesor en un presunto caso de grooming- desató el revuelo. Tras el cuestionamiento del accionar del tribunal, la solidaridad de otros colegios, el posterior pedido del Janssen de no descontar puntos a la Indu y otras tantas idas y vueltas, la fiesta de los más jóvenes quedó empañada por el accionar de los adultos.   

Y a raíz de la polémica surgida en los últimos días, hoy se plantean nuevos escenarios de debate y reflexión sobre qué representa la fiesta, a quiénes interpela y qué valores se construyen y transmiten en torno a este suceso que una vez al año debería permitir que los adolescentes se apoderen del espacio público y se conviertan en protagonistas.

“Es importante reflexionar estos acontecimientos en función de quienes fueron los actores involucrados. Porque si partimos desde la base, la Estudiantina es una fiesta de y para los estudiantes. Y esta situación hace que el conflicto principal surja en función a los adultos que se vinculan con la Estudiantina pero que no dejan de ser adultos”, expresó la psicóloga Fátima Santa Clara, en diálogo con El Territorio. Y enfatizó en que “es importante destacarlo porque deja de lado la idea de que la Estudiantina es una fiesta de estudiantes. Por supuesto que la fiesta debe estar acompañada y orientada por adultos responsables, pero los protagonistas son los estudiantes”. 

En ese contexto, la Estudiantina se enmarca como el espacio o lugar en el que los adolescentes  se sienten pares, adquieren responsabilidades, aprenden a organizarse y trabajar en equipo. “Son los protagonistas de la ciudad durante esos días y es necesario que tengan ese espacio, que se apropien”, reflexionó en consonancia Noelia Verdún, psicóloga. “Por supuesto que la institución educativa y las familias marcan un lineamiento, guian, orientan en valores. Pero la fiesta es de ellos”, enfatizó.

Y si entonces la órbita gira alrededor de los estudiantes secundarios, vale revisar y replantearse cuánto protagonismo tienen en la toma de decisiones, así como también en las consecuencias que generan esas decisiones.

En ese caso, la polémica de este año podría pensarse como un punto de partida hacia cambios estructurales y sistemáticos que devienen de años, en pos de una transformación positiva.

Generar espacios de debate e intercambio entre los alumnos de diferentes escuelas, brindarles mayor autonomía y poder de decisión, permitirles leer y reflexionar sobre la normativa vigente del estatuto, y darles protagonismo en un espacio que les pertenece por derecho sería el puntapié de los cambios que vienen pidiendo desde hace un tiempo. Ellos deben conducir su fiesta, mientras  los adultos  orientan, guian y acompañan, pero no para imponerse.

Se trata de un cambio que vienen sugiriendo hace varios años y que permitiría encarar la celebración desde otra perspectiva y con manor presión. O en palabras de Facundo Dowbusz, presidente de Apes representando a los estudiantes posadeños: “La mancha más grande de la Estudiantina es la que generaron los adultos perjudicando a los estudiantes. Esperemos que los responsables se hagan cargo de los perjuicios que ocasionaron a una fiesta que es de los estudiantes”.

Rivales, no enemigos

Otro de los puntos que generó debate por estos días fue la competitividad extrema entre las diferentes escuelas. “Muchas veces la competencia viene de muchos años atrás y es transmitida desde los adultos a los más jóvenes, sobre todo en los colegios con mayor trayectoria y que tienen una identificación muy fuerte por sus escuelas”, deslizó Santa Clara, resaltando que si bien, la Estudiantina es una competencia, podría desarrollarse de manera sana y divertida.

En ese contexto, tanto a nivel personal como comunitario, cada estudiante y grupo que participa conoce y valora el esfuerzo, trabajo y tiempo invertido en la fiesta. Por ello, entender que se trata de una celebración que va más allá del reconocimiento de ganar un puesto es también importante.

“Una solución no sería que deje de haber competencia, porque la competencia sana es buena, es un reconocimiento para ellos. Pero también es importante valorar otras cuestiones como el esfuerzo, el trabajo en equipo, el intercambio, la amistad y el disfrute”, resumió Santa Clara.

Como cuando se comunican los ganadores y todos se juntan en la plaza para festejar, o cuando las hinchadas aplauden la performances de otros colegios, reconociendo y admirando el trabajo del otro, respetando. “Es ahí cuando realmente se ven los valores de la Estudiantina. Es por ahí el camino”, continuó.

Valores al son de los tambores

“Que sea un espacio social de interacción entre los estudiantes sano, justo, equitativo, de disfrute; y no de conflictos y malestar porque sino se logra todo lo contrario a lo que intenta transmitirse con la fiesta generando sufrimiento en los chicos”, detalló por su parte Santa Clara, destacando que en el caso que desató la polémica de este año, por ejemplo, los estudiantes de ambos bandos resultaron víctimas de la situación. Ya que, por un lado, los del Janssen -con toda la valentía que implica denunciar una situación de violencia- denunciaron un hecho de abuso del cual serían víctimas; y por otro, los jóvenes de la indu recibieron una sanción por un acto que no cometieron, sino que tiene como responsable a un adulto.

Además de resaltar el mal accinar, también destacó que la polémica no sólo despertó conflicto, sino también otros valores positivos como la solidaridad y la justicia, como el ejemplo de otros establecimientos educativos ajenos al problema que empatizaron con la causa. 

Así, y con todo lo sucedido puesto bajo la lupa, un punto de partida hacia un cambio positivo sería construir nuevas bases alineadas con los valores sociales que encajen con los ideales de sociedad. “Porque la competencia sana, la importancia de trabajar en equipo, la solidaridad, la camaradería, y sobre todo el respeto, también forman parte de la fiesta de los estudiantes”, cerró Verdún.

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