sábado 26 de noviembre de 2022
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Nano, el atleta solidario

jueves 10 de noviembre de 2022 | 6:01hs.
Nano, el atleta solidario

Edgardo “Nano” Franco es un correcaminos con un corazón de oro. El ‘pollo’ de Azara, además de ganarse el cariño de su pueblo, que lo ayuda en lo económico para participar en carreras de calle, él retribuye el gesto con solidaridad. Varios de los premios en efectivo que logró este año con las carreras, lo donó a Sofía Pérez, de tan sólo 5 años, que necesita viajar a China para hacer un tratamiento de células madres para la Hipoplasia del Nervio Óptico que la aqueja; y de esta manera, poder ver.

Nano acumuló premios en Posadas, donde salió tercero en una media maratón, también en un trail en Corrientes y en la reciente Media Maratón Internacional Tres Fronteras, en la que se impuso; entre otras. “Lo doné a ella; y también lo hice con un trofeo de un torneo de fútbol cinco”, dijo contento de poder ayudar a Sofía, quien también es de Azara.

El atleta sabe que así cómo lo ayudan con las compras de rifas que vende para viajar y costear las carreras dentro y fuera de la provincia, él puede dar su granito de arena para que Sofía pueda recuperar la vista. “Yo di y a la semana me regalaron una zapatilla con la que corrí y gané en Iguazú, Es como una cadena”, explicó conmovido.

Nano reconoce que el atletismo tiene sus costos económicos, más aún para un laburante como él; y que además de entrenar, debe también destinar tiempo para juntar fondos para poder demostrar su trabajo deportivo en ‘la cancha’, como se dice.

Nano, feliz en la llegada de la Media Maratón Internacional en Iguazú.

“Hay que comprar vitaminas, alimentarse bien, tener buenas zapatillas y pagar los viajes. Por ejemplo, el año pasado cuando volví a correr, como no tenía buena zapatilla me lastimé la rodilla, por el tema del impacto en la ruta, y hoy puedo decir que tengo una buena zapatilla gracias a la gente. Porque me regalaron las últimas zapatillas de una buena marca, que nunca pensaba tener. Me las regaló un señor de  corazón y me re emocionó. Con esas salí a correr en Iguazú, gané y pude traer el premio para mi pueblo”, rememoró.

La emoción también se cuadra en su resiliencia, ya que este año tuvo la mala fortuna de perder la primera falange de la mano en el trabajo y le llevó tiempo recuperarse. “Pasé dos veces por cirugía,  anduve por el psicólogo, estaba ‘pichado’ porque no podía entrenar y me bajoneó mucho. Y cuando volví, estaba bien de la cabeza, pero no físicamente y me lesioné dos veces. Igual a los 14 días entrené de nuevo y en Posadas salí tercero y me motivé; y desde ahí vengo bien”, detalló.

Del aserradero al trote

Nano, a sus 27 años, tiene a diario un esfuerzo físico importante, ya que además de poner el cuerpo al entrenamiento, trabaja en un aserradero armando palets por casi 10 horas, aunque para él, el momento de calzarse las zapatillas es de disfrute y de cable a tierra. Tal es así, que hace varios años había dejado el atletismo y regresó a entrenar en pandemia, ya que extrañaba. Este año está teniendo su punto más alto con la consagración hace dos semanas en la Maratón Internacional Tres Fronteras ante atletas brasileños y paraguayos.

“No pensaba que iba a llegar primero”, se sinceró, pero estos meses había planificado bien su trabajo y la oportunidad llegó justamente ante los mejores de la región.

“Estoy muy contento por haber ganado. Hicimos una estrategia con Aníbal Andrade, de Santa Ana, y salió bien porque aguantamos y en el sprint final le pude ganar por primera vez a Aníbal”, apuntó feliz.

Y además, contó un detalle: cuando estaba llegando, los organizadores esperaban a los brasileños en la punta “y se sorprendieron al saber que era de Azara”, dijo riendo.

El misionero contó que está entrenando mucho para vivir éste momento, pero claro, las condiciones que tiene en cuanto a su biotipo no se sustentan solas y la combina con mucho esfuerzo entre su pesada carga de trabajo.

“A veces se me complica por el tema del trabajo en el aserradero trabajo nueve horas y media; pero me las arreglo para entrenar a la siesta o cuando salgo de trabajar a la tardecita; y si llueve, corro en una cita en un gimnasio”, explicó.

Nano se inició en el atletismo en su adolescencia gracias a su tío Paulo Franco “que me invitó a una carrera de 6 kilómetros, me gustó y me enganché porque antes hacía fútbol y ya me gustaba correr, era delantero y rápido”, señaló.

Pero luego de unos años, por cuestiones de trabajo, dejó de lado el atletismo y la pandemia fue clave para activar nuevamente esa llamita por las pruebas de calle y por sobre todas las cosas, Nano rescata que lo hace por dos sueños que tiene. El primero es poder el año que viene hacer una marca para vestir los colores de Misiones en un Nacional y el segundo para que más chicos de Azara se sumen al atletismo y tengan herramientas saludables a mano; y ambas metas van bien encaminadas.

“Hay chicos se fueron sumando, son unos siete que ya fueron a competir dos veces y estoy re contento con eso; y el año que viene apunto a hacer realidad mi otro sueño que siempre fue cruzar la meta con la camisa de Misiones en un Nacional, hace nueve años sueño con eso”, sentenció motivado. 

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