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Los ejes de mi carretilla

domingo 06 de noviembre de 2022 | 6:00hs.
Los ejes de mi carretilla

La noche en Posadas seguía densa y caliente cuando llamé a la puerta con el número que tenía dibujado en la mano. Dentro, en el salón del Lector Club, me ubiqué bajo el cenit del aire acondicionado, donde encendí mis pulmones de nicotina. A mi costado, y con el humo todavía en los ojos, escuché que conversaban y reían, a veces a gritos, un grupo de leyentes entrenados en la fuerza argumental y evidentemente animados por los espíritus que habitan en las botellas. Discutían en torno al poema- canción “Los ejes de mi carreta” de Romildo Risso (libro Ñandubay 1931); Es sabido por todos, que fue popularizada internacionalmente en la voz de

Atahualpa Yupanqui, casi a mediados de los años 40 del siglo pasado.

Este poema, quizás simbolice para algunos, el sonido de la soledad del andante desposeído. Para otros, una poética manifestación de rebeldía, que puede expresar el gaucho, al zafrero, algodonero o el mensú, ante quienes no evidencian, el injusto horror de sus penas. En un libro de única edición, titulado Alto Paraná (1939), puede leerse en un cuento llamado “La 58”, de Germán Drass, (seudónimo escogido por el escritor Germán de Laferrere, amigo de Horacio Quiroga) ahí se advierten estas curiosas líneas, “…trabajaba en silencio, sin desmayar, bajo el sol más ardiente, transpirando hasta mojar la huella, y me traía en la rechinante carretilla sus flojos raídos de yerba… “ Y en otro pasaje de ese mismo cuento dice “Los ejes resecos chirriaban a compás”.

Esta semejanza en la alegoría poética esgrimida por distintos escritores, me hicieron protagonista de la discusión que se desarrollaba en el “Club”. Allí escuché algunas teorías sobre cómo pudieron coincidir en tan similares alegorías poéticas, los ejes de mi carreta de Romildo Risso (seguir y seguir la huella) y la de Laferrere transcripta más arriba. ¿Cómo es el origen o el nacimiento de la inspiración en un poeta o escritor? ¿Cómo dos escritores pueden acuñar una idéntica idea de sufrimiento y soledad? ¿Que clase de conexión enlaza a Del Risso y Germán Laferrere?

Los soñadores del club, mencionaron algunos escritos de Jorge Luis Borges, como “La flor de Colerdidge” y “El sueño de Colerdidge”; en este último, el escritor enumera algunas obras que se gestaron a través de un sueño. Allí, Colerdidge sueña un poema luego de haber tomado un hipnótico, y en ese lapsus, le fueron reveladas las estrofas de un poema en el que describe la edificación de un gran palacio. Resulta que tiempo después de la muerte de Colerdidge se descubre en París unos escritos de origen persa, en el que se lee: “Kublai Khan erigió un palacio según un plano que había visto en un sueño y que guardaba en la memoria”. Aquí Borges se pregunta cómo es posible que un rey Mogol en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica. ¿En el siglo XVIII un poeta inglés, que nada sabe del Rey Mogol sueña un poema sobre el mismo palacio? Las consideraciones de los soñadores del Club bajo estas simetrías, elucubran que Germán Laferrere en busca de inspiración onírica ingirió hachís o algún otro narcótico, inducido tal vez por su amigo y vecino del Teyú Cuaré, Horacio Quiroga, profundo conocedor de sustancias poderosas (citan el cuento El Haschis, de Quiroga en el libro El crimen del otro, 1904, el cuento La miel silvestre o el infierno artificial del libro Amor de locura y de muerte).

En síntesis, los soñadores del Club, cimientan sus ideas en el pensamiento Borgeano de que “todos los autores son un autor”, esa especie de panteísmo perpetuo, en el que todos los humanos participan en el sueño de otros humanos, sin respetar las líneas de tiempo o las geográficas fronteras. Pero, los “Semióticos del club”, replicaron con dureza esa postura soñadora, acusándola de infame y antojadiza. Enojosos los vi al atribuirle a Horacio Quiroga, la sugerencia de semejante plan a Laferrere y advertían, también, sobre la improbable confección del cuento “La 58”, por mandato del sueño.

Los Semióticos explicaron las simultáneas frases de Laferrere y Risso, exponiendo el teorema de Rupert Scheldrake, al decir que “La Realidad”, no está construida por pedazos de materia que existen de manera independiente entre cada uno, sino que se relacionan a través de procesos que denominan de “resonancia intangible”. La esbozan como una memoria inherente a la naturaleza y que esa memoria es heredada, a través del sistema nervioso. Concluyen que cualquier aprendizaje realizado por una especie puede ser transmitida a otro miembro de ella, en distinto tiempo y/o lugar.

Así conocí sobre la teoría de la Resonancia mórfica. Me pareció similar al inconsciente colectivo ideado por Jung, pero nada dije. A esos polos en disputa discursiva, se sumó una tercera posición. Los revisionistas de esa noche, citaron una biografía de Risso, realizada por Guillermo Del Guersio en el programa televisivo “Como Hice”, la historia de “Los Ejes de mi Carreta”. Les bastó simplemente escribir en You Tube, “los ejes de mi carreta, Cómo hice”. En esa bío en el minuto 6.25 se puede apreciar como el descendiente de Romildo Risso cuenta los días en que vivió en Misiones ya que trabajaba en una empresa yerbatera en la que también relata la invención por parte de Romildo Risso, de una máquina para molienda de yerba. (….). Coinciden su estancia en la provincia de Misiones con Germán Laferrere, por lo tanto es muy probable que se conozcan y que Laferrere sea uno de los primeros lectores en conmoverse con esas estrofas para después insertarla en el cuento “la 58”.

Aturdido y abrumado de tanta información, pude leer una vez más esas palabras en el Cuento “la 58” y el asombro no me abandonaba. Las ganas de otro pucho apuró a mi garganta, pero volví mi atención a la mesa y la discusión en el club derivó sobre la similitud melódica del himno nacional

Argentino con la sonata a dos pianos k448 de Mozart, me pareció demasiado y me di lumbre mientras pensaba qué hipótesis es la correcta.

Tal vez, ninguna o todas sean las respuestas correctas. ¿Sería mejor preguntarse cuál es la explicación más encantadora? me oí decir, casi en voz alta. Y así, bajo el aire acondicionado escribí estas líneas llenas de huellas, carretillas, ejes y chirridos que se sintieron en la selva, tan simbólicamente similar a las pampeanas. Esta fue la primera discusión que presencié entre los miembros del Lector Club… mientras la noche en Posadas, seguía densa y caliente.

Inédito. Delgado es abogado y reside en Posadas

Luciano Ariel Delgado

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