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Un paseo en lo más profundo de la localidad

Apóstoles, destino para vivir el sabor a yerba mate

La capital del oro verde ofrece un circuito donde el visitante puede conocer en profundidad sobre el producto emblema de Misiones

domingo 06 de noviembre de 2022 | 6:00hs.
Apóstoles, destino para vivir el sabor a yerba mate

La Fiesta Nacional de la Yerba Mate es una de las tantas excusas para hacer un recorrido por Apóstoles, tanto en la ciudad como en las zonas rurales, que siempre invitan a disfrutar del paisaje acompañado del sabor al buen mate.

El Territorio llegó el miércoles y la bienvenida fue cálida y con ansiedad por mostrar todo, aunque de antemano se tenía presente que es imposible conocer tanta riqueza en un solo día. Desde el centro de la ciudad se partió hacia la primera parada, el hogar de doña María, para dar inicio al Mate-Tour, experiencia imperdible para cualquiera que llegue a suelo apostoleño.

Doña María madruga todos los días para hacer su yerba barbacuá. Fotos: Marcelo Rodriguez

El camino terrado hizo detener el auto para que el fotógrafo capture el momento en que el sol se presentaba y secaba la tierra colorada. De paso, los pájaros se mostraban casi posando en el alambrado que separaba el verde de los árboles, del camino por donde circulabamos. El trayecto fue de unos minutos y, al llegar, doña María esperaba junto a su hijo a los visitantes. El trabajo de años se le nota en la piel. Mucho tiempo se dedicó a la producción de yerba mate junto a su marido, pero después de que éste falleciera siguió sola. Su hijo trabaja a la par y madrugar es una obligación.

En su casa tienen unas quince hectáreas de yerba mate, un pequeño (micro) molino para triturar la yerba mate canchada, y desde el 2020 cuentan con un minisecadero del tipo barbacuá. Además de la síntesis productiva, también sobresalen por hacer funcionar su industria con el trabajo de entre tres y cuatro personas. María Glinka de Senovieski y su hijo Walter son los integrantes de la familia emprendedora. Con orgullo muestran su propio producto elaborado artesanalmente que llamaron Amanecer Campero. “Yo no puedo estar un día sin trabajar, una vez estuve quieta un tiempo y parecía que me molestaban las piernas. Tengo que levantarme temprano a trabajar”, dijo María. 

En el establecimiento de Valeria Nahirñak se puede sentir la yerba mate.

Todas las “estaciones” por las que pasa la yerba tienen una placa que define el paso en el que está el producto y, cual guía turista, María explica todo el proceso y cómo es la manera en que se trabaja.

Si bien el lugar tiene un encanto que invita a quedarse a compartir un mate, había que seguir viaje para llegar hasta el establecimiento “San Nicolás” donde esperaba Valeria Nahirñak, propietaria de un emprendimiento que poco a poco va tomando su lugar en el mercado. “Usan la técnica tradicional, no es barbacuá como el de doña María pero tampoco llega a ser una empresa grande como la de las marcas que estamos acostumbrados a consumir”, explicó Avelina Vizcaychipi, profesional de turismo que promueve este recorrido.

En el campo Don Ladislao se vuelve a conectar con la naturaleza.

Mate en mano, Valeria invitó a conocer el paso a paso de la elaboración de su yerba “Lapacho Rosa”. La diferencia con el sistema barbacuá se hace notar y la anfitriona explica uno por uno los caminos que sigue la yerba hasta llegar al momento de ser triturada para su envasado. En este establecimiento hay una particularidad: los visitantes pueden sentir a la yerba con sus manos y todos sus sentidos. Ingresar al galpón donde se realiza el estacionamiento, molienda y envasado es un golpe que fascina. El olor impacta y hay que detenerse a disfrutarlo. Alrededor de dos años es lo que se espera para iniciar con el último paso que lleva a la yerba al estado en el que la conocemos. Y, en ese momento es cuando el que llega al establecimiento puede armar su propio paquete de yerba mate. Estar tan cerca de la producción más importante de Misiones es una experiencia inigualable.

Rulo Grabovieski cuenta los inicios en la música de “Los 4 Ases” en el espacio creado en su casa.

Este es otro lugar donde el turista quiere quedarse, pero si lo hace se pierde todo lo que falta. Y falta llegar al campo tradicionalista “Don Ladislao”, donde la historia tiene un peso importante para la ciudad y la producción yerbatera.  El campo es de grandes dimensiones. En el camino de ingreso quienes dan la bienvenida son cabritos y patos. Las primeras plantaciones de yerba mate de Apóstoles están detrás de la casona antigua que está siendo reparada. Mesas y sillas rodean un fogón que está en el espacio verde frente a la casona. El mate cocido con la chipa cuerito llegó enseguida. “Nadie se va de acá sin aprender a hacer mate cocido casero”, agregó Avelina, que miró entusiasmada una tirolesa que estaba a la izquierda “con los chicos hacemos juegos y el que gana va a la tirolesa como premio”. En este espacio se explica todo el proceso yerbatero por medio de cuentos infantiles. Los niños son más que bienvenidos y todo está preparado para recibirlos. Los grandes, mientras, pueden sentarse a conectar de nuevo con la naturaleza que se presenta inmensa delante de sus ojos.

Pero nos falta una parada, una que también tiene historia, cultura y vida. Para eso hay que volver al centro, pero no importan los minutos de recorrido porque todo el camino es para mirarlo en silencio. Toda esa tranquilidad del campo no es abruptamente interrumpida, porque en Apóstoles no hay bocinazos, no hay tráfico estresante y la calma continúa en las calles asfaltadas. 

El museo “Rulo Grabovieski y los 4 Ases” es una parada obligatoria para cualquier músico. “Museo remite a algo que ya fue pero esto todavía está siendo”, dijo “el Rulo”, que mientras contaba parte de su recorrido artístico hacía sonar unos acordes de su acordeón, que se unía a una colección de otros instrumentos que estaban dentro del salón-museo. “Pupi es una capa, juntó todo en todo este tiempo”, dijo Vizcaychipi, haciendo referencia a las fotos, trofeos y reconocimientos. En este espacio que tiene poco tiempo de vida hay cuadernos con las primeras escrituras del grupo folclórico y hasta lámparas a kerosene que se utilizaban en los recitales de hace un tiempo atrás.

La noche llegó demasiado rápido y comenzaron las ganas de hacer una parada para comer. En el centro de la ciudad también hay mucho por conocer y para degustar. La pizza de yerba mate fue un recomendado. Se ve verde y el sabor es impecable. Esta audacia se suma a los cientos de productos que se empezaron a crear con el oro verde, como los caramelos de yerba mate que se hacen sentir en el paladar intensamente. El día no alcanzó para todo. Quedaron afuera muchos más puntos turísticos de Apóstoles pero, quien cuente con más días para disfrutar puede hacerlo informándose a través de la página de Facebook Cachapé Viajero o  a través de la Casa del Mate de Apóstoles.

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