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Reseña de un libro

miércoles 02 de noviembre de 2022 | 6:00hs.
Reseña de un libro

Los amigos del diario El Territorio están finalizando el diseño de un libro con mis artículos titulado Misiones del Ayer, Posadas de Antaño, prologado por Gonzalo Peltzer, su director. En tanto, el escritor Raúl Novau expone una reseña en la contratapa.

Nuestra América

“Hay muchas Américas, depende de cómo las cuente. Pero hay una que es Nuestra. No está en los mapas, pero sí en el corazón de los americanos que vivimos en todas las Américas. Es que ya no se puede hablar del sur del río Bravo porque al norte también está Nuestra América, mezclada entre los gringos pálidos, asiáticos amarillos y negros africanos. Nuestra América es la América Mestiza, el resultado de la colonización de caballeros castellanos y portugueses, que cinco minutos después de desembarcar en las playas de las Indias se estaban entreverando con las indias. Desde Hernán Cortés y la Malinche hasta hoy, pasando por sucesivas olas migratorias, en Nuestra América se va formando una raza de hombres que prefieren morir antes que no ser libres. Es la América mestiza, alegre, cantora, amiga de la naturaleza, de las llanuras interminables, de montañas hasta el cielo, de selvas eternas, de mar, de viento, de hielo, de volcanes y ríos como mares que caminan. Misiones es el lugar donde se consigue la mezcla casi perfecta de americanos originales y de todas las razas del mundo que se quedaron pegados en la Tierra Colorada. La historia es larga, desde los aborígenes (que todavía no se sabe bien de dónde llegaron a América), los guaraníes que vivían soñando con la Tierra sin Mal; de misioneros que se llamaban así por su misión y le imprimieron la marca a Misiones; de su expulsión injusta y codiciosa que dejó a los guaraníes a merced de esa misma codicia; de la unión de los reinos de España y Portugal y de la separación, 60 años después, que marcó nuestra América para siempre. Después vinieron el Ejército de Belgrano, el de Guacurarí, las tropas de la Guerra Grande, la Trinchera de San José y la gran migración de fines del siglo XIX. Todos aportaron al crisol de razas que hoy nos identifica y que seguirá dándole a Misiones esa identidad que nos distingue y nos une a la Argentina y a Nuestra América. Esa Misiones late en los relatos de Tito García, del primero al último. Todos publicados en su día en las páginas de El Territorio. Ahora están aquí, ordenados para leerlos de otro modo: corrido, de adelante para atrás, salteado, para buscar entre sus páginas y hasta para dejar entre ellas algún papel que señale algo especial, un recuerdo, un ticket de compra, un recorte, lo que sea que se aprovechará de este objeto tridimensional que es el libro, que lo hace único en el mundo de los relatos bidimensionales de las pantallas”. GP.

Posadas de antaño

“Tenemos en esta obra una impronta que apunta a rasgos identitarios de una comunidad, en este caso la ciudad de Posadas, plasmados por su autor Emilio ‘Tito’ García a través de una escritura amena y coloquial. Sabemos que un estado de identidad de un lugar se constituye con disciplinas históricas, etnográficas, sociológicas, que aportan el cuerpo o sustrato básico y dinámico para su estudio y saberes. También la literatura lo hace posible por medio de un lenguaje abarcativo que tiende a ser globalizante en sus formas narrativas largas como la novela o cortas como el cuento, fábulas, leyendas, artículos. Es decir, es posible amalgamar el hecho literario a la construcción de una identidad determinada. La literatura vendría a ser la costura interna de hechos históricos, lo íntimo, lo invisible o no visible hasta el momento en que se accede a la oralidad o al escrito que lo viabiliza o carnaliza. Es lo que realiza nuestro autor valiéndose de una narración corta y sugerente como es la anécdota. Se explicita con su propia definición ‘anecdotario, mostrador de calle’, ‘anécdotas imperdibles’ dispersas en los diversos artículos donde desfilan personajes de aquella ciudad incipiente de los años cincuenta. Hay un marco previo de descripciones de la naturaleza que realzan las acciones narradas, dándoles retoques ficcionales que otorgan el clima adecuado. 

Es el río el origen y luego la Bajada Vieja. El viejo río, siempre el río portador de vida en una simbiosis profunda con Posadas. Primero fue el río y luego la historia con el jesuita Roque González posándose en el promontorio primigenio, nos dice Tito García.

En esas descripciones se asientan nombres y apellidos de titulares ilustres cuyo concurso al progreso ciudadano fortaleció el perfil histórico de la ciudad en marcha. Intendentes, Gobernadores, profesionales médicos, comerciantes, industriales, periodistas, docentes. Así también, se inscriben personajes populares como la curandera Eulalia, Magín, Mandioquín, Piancho, Don Carmelo, ligados a las entrañas posadeñas pues únicamente aquí pudieron existir y prolongarse en este recordatorio. Espécimen de duendes que brotan, existen y se mantienen en los memoriosos. Fueron ‘personajes de la proto ciudad en crecimiento’, afirma García. No escapa a estas semblanzas de tiempos pasados la inmanente presencia de leyendas y mitos guaraníes que prevalecen en la memoria colectiva: El Yasí Yateré, el Lobizón, la Dama Aparecida y figuras fantasmales. Hay referencias al barrio de calles terradas, los juegos infantiles, la bolita, el trompo, las picadas de fútbol. El centro o corazón de la ciudad como la plaza 9 de Julio, ‘la vuelta al perro’, las retretas de la Banda de Música Municipal, las confiterías, cafés, los clubes sociales.  Esa realidad fue otra, única, es una especie que permanece en la valiosa memoria de nuestro autor y revive en el relato, en el ‘saco de las nostalgias’, dice Tito García. Se anota las vivencias del carnaval con un lujo de detalles de las comparsas en vestimentas, ritmos, recorridos, narrados con soltura y verosimilitud. En ese sentido, debemos remarcar los cambios de tiempos y saltos en el espacio en un mismo relato, pues estamos ante un ramaje descriptivo de un árbol de raíces múltiples y fronda tupida, a cuya sombra tendríamos el placer de la lectura”.

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