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Me lo contó un policía (Basado en hechos reales)

La madre, la única

sábado 15 de octubre de 2022 | 6:00hs.
La madre,  la única

Por Luis Eduardo Benítez Comisario general (RE). Abogado

Una de las fechas con festejos y conmemoraciones más emblemáticas, más significativas y más caras al sentimiento humano es sin dudas, el Día de la Madre (a propósito, se festeja y conmemora en Argentina mañana, 16 de octubre). Habitualmente en las comisarías hay detenidos por distintas causas, y la visita “obligada” que reciben, en cualquier día y a cualquier hora, con lluvia, frío o calor, en auto o a pie, es la madre. Pueden no concurrir la esposa, los hijos, los hermanos y/o amigos de la persona privada de la libertad, pero sin temor a equivocarme, la que nunca falta es la madre; ella llega preocupada, afligida y asustada buscando a su hijo/a, quiere saber de qué lo acusan, cómo está, cuándo va a salir en libertad; quiere verlo ¡ya!, y por más que no conozca las causas de la detención, jurará su inocencia; y aunque no fuera “horario de visitas”, insistirá y hará lo imposible por ver a su hijo/a (pues ya le trajo su comida preferida). De un arrugado pañuelo saca sus ahorros para que su hijo/a afronte “gastos”; no importa la edad del detenido/a, la madre, cargando a veces sus más de ochenta años, busca cualquier pretexto para quedarse todo el tiempo que pueda “acompañando” al detenido (hoy los jóvenes dicen haciendo el aguante).

Es que no hay en el mundo, cariño más grande, puro y sincero que el de la madre; ella es la que muchas veces, en las familias humildes y numerosas, dice “no voy a comer, me duele la cabeza”, cuando en verdad quiere que la comida alcance para todos; es la que no duerme cuando los niños lloran toda la noche, y al día siguiente como si nada, realiza los quehaceres de la casa; es la que no duerme hasta que los hijos adolescentes regresen sanos y salvos; es la que espera ansiosa, y le brillan los ojos cuando recibe la visita del hijo que la hizo abuela; y extraña, llora y perdona todo ¡siempre!

Cuidémosla y amémosla siempre, con toda el alma, porque cuando no está, sólo nos quedan recuerdos, nostalgias y una orfandad sin remedios…

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