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Regreso a pura emoción

El misionero Santiago Yeri, que vive en San Juan, volvió al ciclismo hace tres meses y en Apóstoles tuvo su primera victoria luego de cinco años inactivo. “Faltando dos embalajes para el final, se me caían las lágrimas”, compartió el último campeón argentino que tuvo Misiones

miércoles 05 de octubre de 2022 | 4:30hs.
Regreso a pura emoción

Pasaron cuatro años y el campeón volvió. Santiago Yeri regresó al ciclismo y obtuvo en Apóstoles su primera alegría al vencer en la prueba de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate en el Parque Centenario. “Faltando dos embalajes para el final, se me caían las lágrimas”, compartió el misionero que reside en San Juan hace varios años.

A sus 24 años, motivado por su pareja y sus padres, Santiago volvió a su pasión hace unos tres  meses. El posadeño llegó a pesar 130 kilos y hoy lleva bajados 35 kilos al retomar la actividad que le lleva generalmente un entrenamiento de entre tres y seis horas diarias. “En estos años hice todo lo que no hice antes, comí y tomé. Me fui mucho de peso y cuando me quise acordar ya tenía 130 kilos”, señaló el misionero, quien producto de su acondicionamiento para estar de nuevo en acción, ya está rondando los 95 kilos.

El esfuerzo es grande para el ex campeón argentino de juveniles y junior. Hoy, el papá de Santiago León (4) y Ana Victoria (2) conjuga su trabajo que conlleva esfuerzo físico como pintor y colocador de durlock con su entrenamiento rutero con su bici. Y es por ello que la emoción de volver a casa y de ganar, representando al equipo Taragüí, se hizo carne el fin de semana.

“Se me caían las lágrimas porque no la venía pasando bien. En San Juan trato de buscar las changas que me den tiempo para salir a entrenar y por cómo está el país hoy en día, la plata por ahí no alcanza. La verdad es que la vengo peleando, si no fuese por mi mamá, mi papá y mi mujer, que fue ella quien me dijo que volviera a entrenar, no podría hacerlo”, señaló agradecido a sus seres queridos, sobre todo con su papá Nazareno, destacado ciclista, de quien heredó esa pasión por este deporte.

Encontrarse de a poco

Santiago lleva tres meses de acondicionamiento físico y mental y su cuerpo, como se dice, tiene memoria. “De a poco me voy encontrando con el físico; ya bajé mucho de peso y me sentí bien el fin de semana. Antes de Apóstoles corrí dos fines de semana seguidos en Posadas y en Resistencia, y me había ido nada bien, y me dije ‘la tercera es la vencida. En Apóstoles quiero ganar’, y se dio”, explicó contento.

Y acotó rememorando con emoción que “era ganar también en Misiones, contra los muchachos de acá y en casa, donde andaba bien y gané, quiere decir que andamos bien. También quería disfrutarlo con mi papá y pensando en mi mujer que se quedó allá -en San Juan- con los niños, bancándome… y fue un conjunto de emociones que arriba de la bici no podía controlar y lloraba”.

Es que su papá, hoy residiendo en Chaco, le montó nuevamente una bicicleta, que es muy costosa, para que Santiago vuelva a competir. “Cuando dejé de correr, vendí mi bici y las ruedas para hacerme mi casita”.

Santiago se emocionó hasta las lagrimas tras ganar en Apóstoles.

A los 17 años, Santiago, con corona nacional en su currículum, partió a la cuna del ciclismo argentino y apostó al equipo Vivo y luego a un elenco profesional continental en el que no la pasó bien y eso terminó decantando en su alejamiento del ciclismo.

“Cuando nace mi hijo varón -hace cuatro años-, yo estaba corriendo en el equipo continental y lo que por ahí mucha gente no sabe es que en Sindicato - equipo Sindicato de Empleados Públicos de San Juan- yo recibí mucho maltrato por parte de mis compañeros y fueron cosas que se fueron sumando. Cuando me encontré con mi hijo, ya tenía la cabeza quemada, así que salí del equipo, no la estaba pasando bien y no quería saber más nada con la bicicleta”, recordó.

Cuando se sumó al elenco, Santiago era un adolescente y “me agarraron en un momento que yo era chico y no tenía el carácter para afrontar el maltrato que recibía, hoy es otra cosa”, apuntó el posadeño.

Pero eso es parte de un pasado que si bien caló hondo en su espíritu, hoy se siente plantado de otra manera en la vida y motivado nuevamente en demostrar que la llama competitiva sigue intacta y con sueños grandes.

“En San Juan el domingo comenzó la temporada y voy a tener todos los fines de semana carrera para sufrir lindo. Ahora voy a meter gimnasio y la idea en esta temporada es ponerme a punto. No me trazo ganar nada, si se, da mejor, pero quiero entrar en ritmo y roce de carrera, para tener chances en la próxima temporada”, dijo el de la Tierra Colorada, quien ayer ya emprendió viaje a San Juan y a su regreso buscará sumarse a un equipo.

Y este es un reinicio de una pausa para Santiago, que ya se marcó metas a conquistar. “Siempre estoy soñando en grande. El otro día encontré una foto de mi beba en la que le había puesto una de las camisetas de campeón argentino que tenía y se me puso en la cabeza volver a regalarle una nueva siendo campeón argentino de elite. También apunto a ganar una etapa de la Vuelta de San Juan en algún momento, ya con eso sería feliz”, finalizó el último campeón argentino que tuvo Misiones en ciclismo. 

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