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Lula sacó más votos que Bolsonaro pero habrá segunda vuelta en Brasil

El exmandatario obtuvo poco más del 48,31% de los votos mientras que Bolsonaro, actual presidente, fue respaldado por el 43,30%. El balotaje será el domingo 30 de octubre

lunes 03 de octubre de 2022 | 4:30hs.
Lula sacó más votos que Bolsonaro pero habrá segunda vuelta en Brasil
Lula da Silva votó en Sao Bernardo do Campo, región de San Pablo.
Lula da Silva votó en Sao Bernardo do Campo, región de San Pablo.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva se impuso ayer en la primera vuelta de las elecciones de Brasil por más de cuatro puntos porcentuales sobre el mandatario Jair Bolsonaro, pero la puja por el poder se definirá el próximo 30 de octubre en balotaje, confirmó el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Con el 99,51 por ciento de los sufragios contados hasta el cierre de esta edición, Lula obtenía el 48,31 por ciento y Bolsonaro el 43,30 por ciento.

Para ganar en primera vuelta se necesita el 50% más uno de los votos. Si ninguno de los candidatos alcanza esa cifra, la presidencia de Brasil se definirá en un balotaje el 30 de octubre.

El Tribunal Superior Electoral contabiliza sólo los votos válidos para elegir presidente, es decir, no incluye a los sufragios en blanco o los anulados.

Asimismo, la participación fue del 79,10% del padrón, similar a la de los últimos comicios presidenciales.

La campaña del Partido de los Trabajadores (PT) cree que hubo un “voto silencioso” a favor del presidente Bolsonaro que no detectaron las encuestas, que le daban a su candidato entre el 50 y 51% de los votos.

“Se esperaba un voto silencioso hacia el presidente, que debería tener más del 36% de los votos. La campaña fue atípica por eso”, dijo a Télam uno de los históricos dirigentes del PT, que habló en condición de anonimato.

El dirigente comentó que la expectativa es que los votos donde el PT debería recuperar terreno, e incluso vencer la primera vuelta, son los de los estados del nordeste, especialmente los más populosos como Pernambuco, Ceará y Bahía.

El equipo de campaña de Lula se encontraba anoche en el hotel Novotel Jaraguá de San Pablo siguiendo el escrutinio y estaba previsto que el candidato del PT ofrezca un discurso durante la noche.

Bolsonaro, por su parte, estaba siguiendo el resultado en el Palacio de Alvorada, residencia oficial de Brasilia, después de haber votado en Río de Janeiro por la mañana.

Las mesas abrieron puntualmente a las 8 y cerraron en general a las 17, aunque muchas de ellas continuaron abiertas a la espera de que votaran los ciudadanos que estaban formando fila a esa hora.

Jornada sin mayores incidentes

La jornada, que transcurrió sin mayores incidentes, se caracterizó por la gran afluencia de ciudadanos, en su mayoría ataviados con ropa verde y amarilla o roja, según fueran simpatizantes de Bolsonaro o Lula, que convivieron en paz en las largas filas formadas frente a los colegios.

El exmandatario votó cerca de San Pablo, donde forjó su actividad sindical y política en las décadas de 1970 y 1980 y lideró el mayor movimiento obrero contra la dictadura militar que gobernó el país desde 1964 a 1985.

“Estoy votando con la posibilidad de volver a ser presidente para que el país vuelva a la normalidad”, dijo Lula.

A unos 430 kilómetros de distancia, el presidente y excapitán del Ejército votó en Río de Janeiro, en una escuela del barrio Villa Militar a la que llegó en una caravana de autos negros, vestido con la camiseta de la selección de fútbol de Brasil.

Bolsonaro, en el poder desde 2019, fue consultado sobre si iba a reconocer los resultados, tras haber amenazado varias veces con no hacerlo afirmando que no sólo las encuestas no son creíbles, sino tampoco el sistema de urnas electrónicas que se usa en Brasil.

“Unas elecciones limpias deben ser respetadas”, dijo a medios, entre ellos Télam, antes de votar, pareciendo insinuar que sólo reconocerá los resultados si considera que el proceso, que fue supervisado por observadores internacionales, fue transparente, como finalmente se corroboró.

Más de 156 millones de brasileños estaban habilitados para participar de los comicios, en los que se eligieron además los gobernadores de los 27 estados, 21 senadores, 513 diputados federales y más de 1.000 legisladores regionales.

El voto en Brasil es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 69 años y opcional para los que tienen 16 y 17 y los mayores de 70.

Sea quien sea el ganador, asumirá la presidencia el 1 de enero de 2023 y con, ella, las riendas del país más grande y más poblado de Sudamérica, así como su mayor economía, la décima del mundo, según el FMI en base al PBI nominal.

Fallaron las encuestas

Los resultados sorprendieron ya que prácticamente todas las encuestas daban cuenta de una diferencia mucho más holgada en favor del líder del Partido de los Trabajadores (PT). Varias encuestadoras, incluso, arrojaban una contundente victoria en primera vuelta.

“Bolsonaro empieza en la delantera. Yo aposté: Datafolha va a equivocarse (de nuevo)”, escribió en su cuenta de Twitter Eduardo Bolsonaro, diputado federal e hijo del presidente, refiriéndose a la encuestadora más prestigiosa de Brasil.

Las principales encuestadoras habían vaticinado una amplia ventaja para Lula desde hacía meses e incluso habían previsto la posibilidad de que el expresidente ganara ayer sin necesidad de balotaje el 30 de octubre. Sin embargo, Bolsonaro resistió y logró un resultado en el que sólo sus partidarios se empeñaban en creer.

Mientras, Lula, que incluso había reservado la emblemática avenida Paulista para celebrar su victoria por todo lo alto en San Pablo, tendrá que pelear ahora por cada voto.

“Los resultados de hoy (por ayer) forzarán a Lula a cortejar a los votantes centristas e incluso los conservadores de manera más agresiva en las próximas cuatro semanas”, dijo en un tuit Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas (FGV) en Sao Paulo.

Bolsonaro, un excapitán del ejército de 67 años, ha centrado su estrategia de campaña en los valores morales (“Dios, patria, familia”), un discurso patriótico y los ataques a su adversario, al que se refiere como el “ladrón” y “expresidiario”.

Por su lado, Lula, de 76 años, contaba con alcanzar ya en primera vuelta una tercera presidencia apoyado en las clases populares, las mujeres y los jóvenes, tras haber gobernado Brasil entre 2003-2010 y haber dejado el poder con un envidiable índice de popularidad.

De ganar en segunda vuelta, Lula promete combatir el hambre en Brasil, sacar al país de su aislamiento diplomático y poner fin a su imagen de “paria” medioambiental, debido a la deforestación masiva de la Amazonía registrada bajo Bolsonaro.

“Reconfigurar las alianzas”

El embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, sostuvo ayer que con ese país se cursa una etapa de “reconfigurar las alianzas” para la relación bilateral y aseguró que ambas naciones constituyen una “potencia”, al manifestarse sobre las elecciones presidenciales que se

llevaron a cabo en ese territorio. ”El voto electrónico facilita el conteo rápido de los votos que lleguen en este país inmenso”, celebró el embajador. Scioli dijo que se atraviesa una “etapa en la cual hay que reconfigurar las alianzas” porque “Brasil necesita el gas de Argentina, y hay una demanda mundial de minerales y hacia el complejo agroalimentario”.

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