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Pinceladas de historia

El régimen del adelantazgo en el Río de la Plata

domingo 02 de octubre de 2022 | 6:00hs.
El régimen del adelantazgo  en el Río de la Plata

La conquista del Río de la Plata se llevó a cabo bajo un régimen administrativo excepcional, como fue el adelantazgo. Los adelantados fueron formalmente los primeros gobernantes españoles del territorio rioplatense.

Este sistema fue adoptado por la Monarquía española debido a la falta de recursos para financiar las empresas de conquista en el continente americano.

La financiación de la empresa quedaba así a cargo del adelantado, mientras que la Monarquía se reservaba el derecho de vigilar su cumplimiento y otorgar las mercedes y privilegios a aquél, de acuerdo a los resultados que obtuviera.

El acuerdo para el otorgamiento de carácter de adelantado se regulaba en un contrato, conocido como capitulación, acordado entre el Rey y el interesado. Esta institución poseía raíces medievales y se constituía en un buen ejemplo de la transición que experimentaban las instituciones castellanas hacia una concepción moderna del Estado.

El origen del sistema de adelantazgo se remonta a las Partidas, legislación castellana del siglo XIII, en la cual aparecen mencionados los adelantados de corte, con funciones judiciales, y los adelantados de frontera, con jurisdicción en ese ámbito y funciones de gobierno, milicia y justicia. Concluida la recuperación del territorio en Castilla, la institución cayó en desuso en el siglo XV, aunque conservó su carácter honorífico.

La recuperación de ese título en América sirvió para impulsar empresas de conquista, con medios financieros y materiales proporcionados por quienes asumían esa responsabilidad. Fue utilizado solo en el siglo XVI para territorios aun no conquistados. Cuando en el último tercio del siglo XVI, España comienza a organizar institucionalmente las regiones, el régimen del adelantazgo decayó y fue sustituido por las gobernaciones.

La capitulación o asiento, se constituía en un verdadero contrato celebrado entre el Rey y uno de sus súbditos, que entrañaba compromisos y obligaciones recíprocas.

Es por ello un contrato de derecho público. La capitulación era otorgada por el Rey en virtud de los privilegios de la Corona para dictar normas y ejercer el dominio político en territorio americano. Sus textos ponen en evidencia raíces feudales tales como prometer al adelantado vasallos, construir fortalezas, concederle tierras y encomiendas, otorgarle amplia jurisdicción en su distrito y premiarlo con mercedes y privilegios. De todos modos, el manejo de los recursos en metales preciosos que se hallaran o conquistaran quedaba supeditado al control de los oficiales de la corona que se embarcaban con la expedición y que respondían directamente al soberano.

En las distintas capitulaciones que se concedieron a los adelantados del Río de la Plata, desde Pedro de Mendoza en 1534 hasta Juan Ortiz de Zárate en 1569, se incluyen en su articulado los derechos de las partes contratantes; las obligaciones a que se compromete el adelantado, tales como organizar y fletar la expedición con todos los elementos y personas necesarias, el cumplimiento de las leyes, así como la enunciación de los títulos y poderes que el Rey le ha concedido.

Esos poderes consistían en una serie de oficios acumulados, que se denominaban Capitán general, que comprendía el mando militar, Gobernador, o sea la dirección política y Justicia mayor, para administrar esta facultad en su distrito.

El primer adelantado en el Río de la Plata fue Pedro de Mendoza, quien capituló, el 21.V.1534. Falleció en alta mar de regreso a España, en 1537.

El segundo adelantado fue Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien capituló el 18.III.1540. Su título de gobernador coincidió con el espacio territorial que había sido concedido a Mendoza. En el Río de la Plata habían quedado los capitanes de Mendoza, con quienes el nuevo adelantado vio obstaculizada su gestión. Un motín lo depuso en 1544 y fue remitido a España.

El tercer adelantado fue Juan de Sanabria, quien capituló el 22.VII.1547. Pero falleció antes de cumplir su cometido. Fue suplantado por su hijo Diego de Sanabria el 12.III.1549, quién tampoco pudo llegar al destino que se le había confiado.

El quinto y último adelantado fue Juan Ortiz de Zárate, quien acordó su capitulación el 10.VII.1569. Llegado al Río de la Plata en 1572, inició su gobierno que se interrumpió al fallecer en 1576. Heredó sus derechos a la sucesión en el adelantazgo, su hija Juana de Zárate quien se casó con el oidor de la Audiencia de Charcas, Juan Torres de Vera y Aragón, quien desempeñó el gobierno del Río de la Plata por medio de tenientes, que fundaron las ciudades de Santa Fe (1573), Buenos Aires (1580), Concepción del Bermejo (1585) y Corrientes (1588). Regresó a España para revalidar el título de su suegro, pero en 1593 el Rey dispuso unir el Río de la Plata con el gobierno del Tucumán en la persona del gobernador Hernando de Zárate, cerrando de ese modo el ciclo del adelantazgo rioplatense.

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