martes 06 de diciembre de 2022
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Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

¡Estudiantina!

viernes 30 de septiembre de 2022 | 6:00hs.
¡Estudiantina!

Con más de siete décadas, la Estudiantina posadeña es uno de los hechos culturales característicos del misionerismo del siglo XX, si bien su origen fue en la ciudad capital se extendió rápidamente a casi todos los municipios.

Vamos por partes, el 11 de septiembre de 1888 murió en Asunción, Domingo F. Sarmiento, sus restos fueron expatriados el día 21; en el año 1902, un estudiante de Filosofía y Letras llamado Salvador Debenedetti propuso, como presidente del Centro de Estudiantes de la unidad académica, crear el Día del Estudiante, en homenaje a Sarmiento, y así lo hicieron; al principio se realizó en esa facultad, en poco tiempo se propagó a las demás universidades y colegios secundarios de la ciudad de Buenos Aires. En las primeras ediciones se realizaban exaltados discursos sobre el “Padre del Aula”, ofrendas florales y mucha solemnidad; cuando la iniciativa ganó otras ciudades bonaerenses, surgió la costumbre de realizar un picnic como punto de encuentro del estudiantado, en los bosques de Palermo o en la zona de Tigre.

En el año 1908 se realizó el Congreso de Estudiantes Sudamericano en Montevideo, en el cual se resolvió adoptar la fecha para unificar la celebración; poco a poco se sumaron a los festejos obras de teatro, cenas, serenatas, concursos de afiches y poesías, y se intentaron algunas comparsas al estilo murga, aunque no tuvieron mucha aceptación. En 1919 comenzaron los bailes y festivales artísticos, desde la noche del 20 hasta la madrugada del 22 de septiembre.

A partir de la segunda mitad de la década de 1940, el Día del Estudiante se instaló en gran parte del país; en Misiones y especialmente en la ciudad de Posadas se acostumbraba llevar serenata a los profesores, un nutrido grupo de alumnos -casi siempre varones- a bordo de un camión y/o varios autos, munidos de instrumentos musicales brindaban un repertorio variado, a cargo de las mejores voces del curso, cuando no de algún cantor cuasi profesional citado para el evento. Las primeras paradas correspondían a los profesores “más queridos”, a modo de agradecimiento el homenajeado solía entregar bebidas espirituosas y algún que otro bocadillo. Sin embargo, el 21 de septiembre de 1949 todo cambió.

El fin de la Segunda Guerra Mundial -tan esperado- exaltó los ánimos, aquella noche del 20 de septiembre un grupo numeroso de alumnos secundarios se disfrazaron como si fuera Carnaval, e instrumentos en mano, recorrieron el centro de Posadas “haciendo escándalo”, según los vecinos. Una nueva historia comenzó.

Al año siguiente se realizó un desfile de carrozas artísticas y humorísticas, hizo mucho frío esa noche y el baile en el Parque Japonés fue un suplicio por el viento. Un jurado de tres funcionarios eligió a la Primera Reina, Lya Rivero y Hornos; al otro año, el “carrusel” -como se lo bautizó- entró por Félix de Azara, dobló por Bolívar hasta Ayacucho, frente a la Casa de Gobierno se colocó un palco donde se ubicaron las autoridades, allí bajaron las reinas, pasaron todos al jardín y se eligió la Reina de los Estudiantes. Una sola noche de desfile, con el tiempo se sumó otra.

Todo indica que en 1953, Gloria Miryam Vigneaux, Pitina como la llamaban los allegados, se sumó como docente a la Estudiantina. Había participado siendo alumna de la Normal Mixta, luego se casó con Prado y su presencia en los festejos duró casi dos décadas, siempre con el “Nacio”, muchos colegas acompañaron -y acompañan- el proceso desde entonces.

Los años 60 traerían novedades, se sumaron más escuelas, se formó una Federación de Estudiantes para organizar y llevar adelante la celebración; en 1962 el clima político impidió cualquier festejo y al año siguiente nació Apes, se extendió el recorrido de las carrozas y la reina fue Susana Figueroa Isasa. En 1967, Azucena Godoy Gómez fue coronada reina en un multitudinario baile en el club Tokio. Ese verano, María Inés Sagües de Dei Castelli se deslumbró con el carnaval correntino, sus trajes y esplendor, y a través de amistades que integraban la Comparsa Copacabana logró un desfile en Posadas del que participó, y entonces surgió la idea… “¿Y si replicamos en la Estudiantina? Daría otro brillo al desfile de carrozas, más color y alegría”

Y se hizo. Unas pocas jovencitas se atrevieron y tres o cuatro varones las acompañaron con los instrumentos musicales. Una nueva etapa nacía.

Al año siguiente se sumaron más y más y más escuelas y el cuerpo de baile se instaló en la Estudiantina local.

Durante la última dictadura, la celebración pudo concretarse a partir de 1977, aunque se limitaron los temas a lo estrictamente nacional, se instaló la entrega de las llaves de la ciudad y María Gisela Smith fue coronada Reina Nacional de los Estudiantes. Se organizó la Codefe, participaron colegios nocturnos y se elegía a Miss Estudiantina.

En 1981 se incorporó el samba y un año después surgieron las dos categorías: banda de música y scola do samba; el regreso de la democracia fue determinante para la fiesta de los estudiantes; en 1984 tuvimos una nueva Reina Nacional, Myriam Alvarez, también coronada Reina Latinoamericana de los Estudiantes.

Los estudiantes de varias ciudades misioneras recalaban en Posadas y participaban con sus carrozas, en 1985 resurgió Apes y el evento se suspendió por lluvia; al año siguiente el Grupo Menudo amenizó la fiesta -un jovencito Ricky Martín descolló- y tanto fue el público que, al suspenderse la celebración por “incumplimientos” -permisos municipales y pago canon Sadaic-, la reacción de desagrado generó daños en varios comercios del centro capitalino.

En la década de 1990 se trasladó el desfile principal a la avenida Corrientes, y luego de inaugurarse la Costanera, la Estudiantina se apropió de la arteria y el paisaje hizo el resto.

En Misiones algunos confunden los Juegos Florales de principios del siglo pasado como parte de la festividad de la juventud; sin embargo, esa forma de celebrar se usaba en los actos del Día de la Raza cada 12 de octubre desde el año 1916.

Queda mucho más por contar, recordar y escribir sobre la Estudiantina misionera; si hasta ha sido objeto de estudio en, al menos, dos tesis de grado, “Procesos utilizados para crear la música en la Estudiantina de la ciudad de Posadas”, de Karina Esther Alonso, y “Estudiantina, todos a la calle”, de Néstor Álvarez.

Hasta el próximo viernes!

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