jueves 29 de septiembre de 2022
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Claudio Bustos y 40 años de música

Cuando llueve en Misiones o el viento que trae nuevas canciones

El artista festeja su trayectoria con un trabajo que incluye nueve canciones, producido por Leopoldo Deza y grabado por Mario Sobrino en el Estudio del Nuevo Mundo, de Litto Nebbia

jueves 15 de septiembre de 2022 | 5:30hs.
Cuando llueve en Misiones o el viento que trae nuevas canciones

Lo veo venir desde lejos, entre el cielo y el río, mientras espero cámara en mano. Sus pasos llevan la seguridad que da saber acerca del camino. Sus ojos otean el horizonte por un rato, en la mesa un café humea. La mirada se le ilumina: recuerda los días adolescentes de guitarra, peñas y guisos. Esos días en los que los amigos le animaron a participar del certamen que LT13 Radio Oberá y el Centro Polivalente de Arte premiaba con un lugar en la grilla de la tercera edición de la Fiesta Nacional del Inmigrante. Esos días de ansiedad y nervios, esos días de alegría e ilusión  y también miedos. Esos días en que María va, de Antonio Tarragó Ros, era ‘la canción’ (en el Cosquín del 82 fue la más interpretada) y Claudio Bustos la elegía para enfrentar al público con guitarra y una voz que sacaba desde las tripas a través de su garganta ese sábado 4 de septiembre. Esos días.

Pasado. Presente

En la tarde-siesta posadeña, el humo del café se va disipando lentamente como los recuerdos de cuatro décadas atrás. Mientras el cielo vigila que nada le falte, aparece el momento actual de Bustos que viene con disco nuevo. Cuando llueve en Misiones ya se puede oír en las plataformas y pronto también podrá estar el disco físico en las manos de los que añoran y atesoran los detalles como el olor a tinta del librito con las fotos, la letra de las canciones, los datos técnicos, pero por sobre todo, ese objeto circular que al girar suena a música, como si fuese magia.

‘‘Si 20 años no son nada, 40 son muchos”, dice el cantautor al rememorar la cantidad de discos, libros, antologías, giras que pasaron hasta llegar a este disco, regalo que el artista se hace a sí mismo para celebrarlos. Un disco con canciones que han sedimentado sentimientos y madurado a lo largo del tiempo. Juanito Laguna abre la lista con el uno en la espalda. Es el fruto de los talleres de Olga Zamboni y los ejercicios para ablandar la mano en eso de sacar de la lapicera tinta que hable poesía.

La sigue Cuando llueve..., que da nombre al disco que es de esas obras que nacen lejos de la querencia, silbando por Montmartre, por ejemplo, o mateando con algún amigo que puede llamarse, no sé, Raúl Barboza, ahí en la tarde de París en Marais mirando al Sena que se esfuerza en la mente del poeta por ser el Paraná cuando la luna se muere de frío. De esa manera fue naciendo esa canción con una pequeña ayudita del amigo.

Las canciones, como la llovizna fina y lacia de Misiones, convocan nostalgias y recuerdos. Es que el trabajo se nutrió de letras provenientes de distintos periodos creativos. Por eso mismo gana en cromaticidad, al punto que una zamba viene con inconfundible perfume en Las Mujeres y la melodía proyecta delicadas figuras que parecen danzar como juncos movidas por la brisa.

Cuando vuelve el invierno, en tanto, trae imágenes, olores, color de la infancia en Guandacol. Calles serenas, parras, sabor de mazamorra reviven desde una canción feliz escrita después de visitar con sus hijos el paisaje de su niñez.

Un bajo y vientos le dan a Candomberos, cadencia de negritud, la misma que aun negada, sobrevive como parte de nuestro ADN argentino y suele asomar desde algún rincón de nuestra genética, respondiendo a la llamada de los tambores.

El fuelle alumbra un clima citadino en El tiempo que nos llega, para un homenaje a Fernandito, ese que con su tic cabeceaba el dolor mientras callejeaba y se llegaba al bar  Bahía. Allí algunos parroquianos le hacían un lugar, otros lo desdeñaban y, esquivando mozos, no le quedaba otra que dejar huellas en el cristal que miraba a la Bolívar. 

Chamamé para Abelardo Ferreira va anunciando el final que viene pronto y se materializa con Belgrano, un soneto de Gustavo García Saraví, dedicado al prócer. Cabe destacar que esta versión fue grabada con  cuarteto de cuerdas, pero el sueño de Bustos es realizar otra donde suene una sinfónica, como se merece el hombre del corazón  grande.

Nueve canciones para marcar vigencia y presencia. Nueve canciones que podrían ser más pero es paro lo que alcanzó el presupuesto. Nueve canciones nuevas y buenas. Nueve por ahora porque en el equipaje del poeta y cantor aún hay tela por mostrar.


Ficha técnica

Cuando llueve en Misiones
Invitados: Guitarra: Lucas Torres. Chelo: Patricio Villarejo.

Bandoneón: Joaquín Benítez Kitegroski. Saxo: Juan Martín Medina. Trompeta: Ricardo Culotta. Bombo, batería y percusión: Mariano Gómez.

Bajo: Jerónimo Santillán.

Piano acústico y eléctrico, sintetizadores, guitarra y percusión: Leopoldo Deza.

Arreglo y programación de cuerdas: Leopoldo DezaArreglos y dirección musical: Leopoldo Deza

Producción: Claudio Bustos y Leopoldo Deza

Mezcla y mastering: Mario Sobrino

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