domingo 02 de octubre de 2022
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Abusó sexualmente de sus dos hijas tras la trágica muerte de la mamá, fue condenado a 17 años de cárcel

Los ultrajes fueron descubiertos y denunciados en abril de 2019, a instancias de una trabajadora social. Las víctimas tenían 7 y 11 años. Una de ellas terminó hospitalizada en Posadas.

jueves 08 de septiembre de 2022 | 14:15hs.
Abusó sexualmente de sus dos hijas tras la trágica muerte de la mamá, fue condenado a 17 años de cárcel
El condenado fue llevado nuevamente a la UP II, donde cumplirá condena. //Fotos: Cristian Valdez.
El condenado fue llevado nuevamente a la UP II, donde cumplirá condena. //Fotos: Cristian Valdez.

Este mediodía, poco más de tres años después de su detención bajo sospecha de haber abusado sexualmente de sus hijas de 11 y 7 años, tras la muerte de la madre en un incendio, F.O. (61) fue declarado culpable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual simple agravado por el vínculo (ambas imputaciones), varios hechos y condenado a la pena de 17 años de prisión.  

Fue a instancias de un debate oral realizado en el Tribunal Penal Uno de Oberá que quedó expuesto el infierno que vivieron las menores en manos del progenitor, cerca de San Vicente. El hombre había enviudado y en ese contexto, tras insistir en el ámbito judicial le fue concedida la tenencia de las niñas en razón de que hasta ese momento vivían en casas de parientes.

Se determinó en base a una serie de estudios médicos, psicológicos y declaraciones, tanto de las víctimas -en Cámara Gesell- como de familiares de la madre, que no solo padecieron violencia sexual, sino también física y psicológica.

El fallo de los magistrados Francisco Aguirre, José Pablo Rivero y Jorge Villalba (subrogante) se ajustó con el requerimiento que hizo la fiscal Estela Salguero en su alegato, instancia en la que pidió "se tenga en cuenta la perspectiva de género" invocando la Convención Belém do Pará, un tratado internacional para "prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer".

El defensor oficial Matías Olivera, en tanto, requirió a los jueces la absolución por el beneficio de la duda o en caso contrario, que la pena sea la menor considerando un abuso simple, también por el principio de in dubio pro reo. Expuso sus razones e insistió que en el expediente -a su entender- en la historia clínica "no surjen datos de que fue abusada".

Se dijo inocente

"No debo nada. Estoy preso inocentemente", reiteró el condenado previo a la sentencia, pero no fue suficiente para hacerle frente al cúmulo de pruebas en su contra.

En el momento de su declaración ante las partes ya se había despegado de los hechos, aseverando que "un muchacho de 17 años abusó de ella en el colegio". Igualmente no supo identificar quién era.

En otro tramo de su testimonio desestimó los relatos que las menores hicieron ante peritos en Cámara Gesell -pericia clave en la acusación- de las cuales dijo "no saben nada de lo que dicen, se dejan llevar por los vecinos".

Finalmente, tras negar varias veces haber cometido los abusos, volvió a manifestar: "Jamás en la vida toqué a mis hijas". Se retiró de la sala de debates bastante enojado, con destino a la Unidad Penal Dos para cumplir condena.

Sus datos serán incoporados al Registro Nacional de Datos Genéticos Vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual del Ministerio de Justicia.

Rescate de las niñas

El caso fue denunciado a finales de abril de 2019 tras el ingreso de la nena más grande al hospital de San Vicente, con hemorragia y anemia. Por la gravedad de su cuadro se determinó su traslado al hospital de Pediatría de Posadas donde los médicos concluyeron que las lesiones detectadas tenían compatibilidad con abusos sexuales y que estos habrían comenzado tiempo antes.

"Mi hermana (mamá de las víctimas) no estaba bien, tenía una discapacidad mental, por eso papá la llevó a una casita en la chacra. En sus ataques ella hacía cualquier cosa, se ponía violenta, fue así que se prendió una vez del cable de luz y murió al incendiarse todo con el chispazo que hizo. Fue una tragedia", recordó un tío de las menores admitiendo que, anteriormente, cuando la mujer vivía con el acusado "hubo antecedentes de violencia" y en ese contexto las niñas prácticamente se criaron en casas de familiares.

"Todos hacíamos un esfuerzo para tenerlas, las atendíamos, hasta que estando viudo el padre insistió tanto para que las hijas vuelvan a vivir con él que un juez de San Pedro le dio la tenencia", lamentó.

Ese fue el comienzo del calvario. Las hermanas declararon situaciones aberrantes ante los profesionales que la entrevistaron en Cámara Gesell, sobre todo la más grande, que terminó hospitalizada y se convirtió en una niña "sumisa, apagada y retraída". De la nena más chica la fiscal Salguero dijo que "no se constató que haya sido accedida carnalmente pero sí fue objeto de manoseos, tocamientos y de situaciones abusivas". Igualmente, de su testimonio se intuye que presenció varios de los sometimientos a su hermana.

El fiscal de instrucción, en el auto de elevación a juicio, expuso situaciones extremas y dio detalles sobre el modus operandi del hombre, que solía dejar afuera durante casi todo el día a la hija más chica para encerrarse con la mayor, marcó en qué lugares de la casa sucedían los ataques e inclusive evidenció que más allá de la violencia sexual hubo maltrato verbal y físico durante todo el tiempo que estuvieron bajo su tutela.

Las pequeñas "comían si sobraba porque primero comía él", contextualizó la fiscal Salguero, agregando en esa línea que a una "le llegó a cortar la mano porque le 'robó' comida". 

Inclusive algunos vecinos observaron situaciones extrañas y de castigo hacia las niñas (mordeduras, cortes, laceraciones) y llegaron a mencionarlos en diálogos que tuvieron con una asistente social, pero al momento de aportar esos testimonios en el ámbito judicial no quisieron involucrarse, argumentando tener "miedo" porque supuestamente "tenía un arma".

Fue la defensora oficial en lo Civil, Comercial y de Familia de San Vicente, Margarita Linder,  quien al tomar conocimiento de la situación por el alerta de la trabajadora social actuó en favor de las víctimas y con una medida de protección de persona las sacó del hogar donde eran violentadas. Las niñas estuvieron un tiempo en hogares convivenciales hasta que la justicia le otorgó la tutela dativa de la más grande a una tía, mientras que la hermana está con otra tía bajo idéntica relación legal. Son queridas y protegidas.

"Si es culpable que caiga sobre él todo el peso de la ley, que sea condenado por lo que hizo. Si están las pruebas, no hay mucho que decir", sintetizó el cuñado del acusado, citado a declarar además de cinco testigos, entre los que estaba la trabajadora social que alertó los hechos, Selva Mazo.

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