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Murió a los 87 Magdalena Ruiz Guiñazú, figura esencial del periodismo argentino

La periodista, locutora y escritora, figura de la radio argentina y partícipe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), falleció ayer confirmaron desde Radio Mitre, donde desarrolló gran parte de su actividad profesional en el éter en las últimas décadas

miércoles 07 de septiembre de 2022 | 6:00hs.
Murió a los 87 Magdalena Ruiz Guiñazú, figura esencial del periodismo argentino

La periodista, locutora y escritora Magdalena Ruiz Guiñazú, figura de la radio argentina y partícipe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) que en 1984 se encargó de recibir y recopilar las denuncias por las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura cívico militar, falleció ayer a los 87 años, confirmaron desde Radio Mitre, donde desarrolló gran parte de su actividad profesional en el éter en las últimas décadas.

“La periodista y pionera de la radio argentina falleció a los 87 años de edad. Condujo durante casi 20 años el programa Magdalena Tempranísimo en Radio Mitre”, posteó desde Twitter la radio, donde los últimos años conducía los sábados “Magdalena y la noticia deseada”.

Conducía un ciclo los sábados por la mañana, en que pasaba canciones clásicas que la emocionaban. Pero sus comienzos se remontan a la década del ‘50 y a lo largo de su carrera tuvo grandes hitos que la convirtieron en una de las figuras más respetadas del medio. A lo largo de su trayectoria ganó 15 premios Martín Fierro.

En las últimas semanas, había estado ausente de su programa en Mitre por su estado de salud. Según detallaron desde la emisora, junto a Miguel y Nicolás Wiñazki, en sus últimos años estuvo al frente de Magdalena y la noticia deseada. Previamente, había conducido Magdalena Tempranísimo (1987 - 2006) y también había formado parte de Lanata Sin Filtro en su regreso a la radio en 2014.

“En los últimos días Magdalena no estaba bien. Pero ella tenía una fortaleza enorme, y había sorteado momentos difíciles”, dijo Marcelo Bonelli en El Trece, y mostró todo su penar: “Arranqué en la radio con ella. Era una persona con mucho humor, mucha clase y compañerismo”. Pese a todo, la periodista se encontraba en actividad. “El sábado pasado no trabajó, pero todos los anteriores sí -agregó Bonelli-. La pandemia la golpeó mucho, porque ella tenía una gran vida social. Pero se sobrepuso, y estaba todos los sábados en la radio: cuando terminaba mi programa, arrancaba ella. Mantuvo su pasión por el periodismo hasta el último minuto”.

Con más de cincuenta años de profesión, cinco hijos y ocho nietos, tuvo una vida intensa. Y una premisa para ejercer el periodismo, que la repitió cada vez que pudo: “Decir la verdad por sobre todas las cosas. No mentir nunca”.

Una figura de prestigio

Hija de María Celina Cantilo Ortiz Basualdo y de Enrique Ruiz Guiñazú, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Magdalena tuvo cinco hijos con su primer marido.

En una entrevista que realizó este año con Clarín, recordó que la primera nota que la convirtió “oficialmente” en periodista fue hace 70 años: una conversación con la contralto estadounidense Marian Anderson.

Su desembarco en radio se dio de la mano de su amigo Cacho Fontana, que la sumó a su Fontana Show de Radio Rivadavia y a su Videoshow de Teleonce. En ese momento trabajaba como movilera en Canal 7, cuando el referente radial la “descubrió”.

Ganadora de los premios Konex de Brillante y Platino, Magdalena fue una activa defensora de los derechos humanos. Integró la Conadep que elaboró el informe Nunca Más, con el objetivo de esclarecer los hechos ocurridos durante la dictadura militar instaurada en la Argentina en 1976.

En el perfil que publicó la Fundación Konex tras premiarla, se destaca que “en 1980 le concedieron la Orden del Mérito de Polonia por la cobertura del papa Juan Pablo II. La República de Francia le otorgó en 1984 el Caballero de la Orden del Mérito de Francia por su defensa de los derechos humanos y libertad de prensa, luego en 1994 la Legión de Honor de aquel mismo país y la Orden del Mérito de Italia, ambas en el grado de Oficial”.

En junio del año 1979 visitó, junto al Papa Juan Pablo II, Auschwitz, el campo de concentración donde fueron asesinadas más de 4.000.000 de personas. “Era como estar en una película. Fue el viaje más importante de mi vida, cruzamos la muralla de hierro, iba a bordo del avión con el Papa, con Wojtyla, que venía de un campo de prisioneros”, contó años después. Hasta el campo de concentración llegaron en tren y el clima contrastaba “con el horror que íbamos a ver”. No se imaginaba, relató, que la primavera era tan bella y tan llena de flores en Polonia. Después de bajarse del tren, caminaron 5 o 6 kilómetros. “Nos impresionaron los sobrevivientes, que deben haber sido niños en Auschwitz porque llevaban sobre los hombros el saquito a rayas en talle pequeño”, contó, y describió la misa de Juan Pablo II, austera y sobre un altar rústico con una corona de espinas como único adorno. Una experiencia bisagra para su vida.

En la entrevista de Clarín, en mayo, se tomó un momento para describir la enorme pasión que la unía con su profesión que abrazó desde su juventud. “El periodismo es mi vida misma. ¿A quién le importa en que año nací? A nadie. Lo importante es lo que estoy haciendo, fijate en las mediciones de Mitre, seguimos a la cabeza. Lo que importa es pasarlo bien. No me pongo a pensar cuántos años tiene cada uno. El que no está conforme con su edad, lo debe pasar mal. Yo estoy muy conforme, tengo más de 90”, contó. 

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