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Viajes de aventura con toda la familia

Fabricio Gorosito y Elizabeth Salazar se propusieron viajar desde Ushuaia a Alaska y Leonardo González y Laura Ibáñez recorren toda América

domingo 04 de septiembre de 2022 | 6:00hs.
Viajes de aventura con toda la familia

El viaje en familia es un propósito que tienen muchos. Conocer el país y el continente a bordo de un vehículo, saber más sobre costumbres y tradiciones de cada lugar, simplemente para disfrutar de la aventura, es un deseo latente.En Jardín América dos familias -una de Tierra del Fuego y otra de Buenos Aires-  están de visita  pero también de paso, debido a que pretenden continuar viaje por muchos destinos.

Fabricio Gorosito y Elizabeth Salazar. Foto: ESTEBAN GONZÁLEZ

De Ushuaia a Alaska

La familia integrada por Fabricio Gorosito y Elizabeth Salazar, Xiomara y Olivia Gorosito llegaron desde Río Grande, Tierra del Fuego, en un trayecto que empezó en el sur del país y tienen la ilusión de conectar Ushuaia con Alaska, Estados Unidos.

Fabricio tomó la palabra y contó cómo iniciaron la travesía: “Salimos el 21 de diciembre de 2020, originalmente salimos siete, junto con mi esposa, hijas, mis hermanos y cuñada. Cuando llegamos a Villa María, Córdoba era el 15 años de mi sobrina, volvimos en avión y regresé con mi señora e hijas, porque los demás consiguieron un buen trabajo en nuestra provincia”. Precisó que el motivo de viajar fue porque su papá siempre tenía ese deseo, pero no lo pudo concretar. “Tanto mis padres como mis suegros ya no están, salimos con tan solo 2000 pesos y acá estamos en Misiones”.

Además comentó que se dejan llevar por lo que encuentran en cada lugar, porque cada sitio tiene su particularidad, el detalle que lo distingue y marca también la cultura y el compromiso de la población. Incluso, contó que los vecinos de Jardín América son muy buenos, se acercan, charlan sin conocerse y eso en otros lugares no es igual. Si bien ya conocen las Cataratas quieren regresar porque es un lugar imperdible, luego piensan cruzar hacia Paraguay y continuar camino por Brasil e ir hacia Norteamérica.

Las hijas de la pareja asisten a clases en Jardín América, mientras, los padres venden artesanías para el sustento económico. “Primero iniciamos con una pochoclera, luego otros viajeros nos enseñaron a hacer pulseritas, sahumerios artesanales, contamos con cristales que recolectamos de las provincias que ya visitamos, aprendimos a trabajarlos y lo coleccionamos para vender”, expresó.

El fueguino acotó que el sueño es conectar Ushuaia con Alaska, se propusieron hacerlo en dos o tres años pero las circunstancias hicieron que aún se sitúen en suelo argentino. El proyecto es viajar, sobre todo para que las niñas que puedan conocer cada lugar.

Leonardo González y Laura Ibáñez. Foto: ESTEBAN GONZÁLEZ

Al pensar en los beneficios y las dificultades, dijo que depende de cada persona el hecho de que haya o no malos momentos, porque al viajar se aprende a sortear cualquier obstáculo. “Quedamos tirados en la ruta sin embrague dos veces, pero gracias a eso aprendí de mecánica, se desarmar y armar un motor de un colectivo y antes no sabía siquiera arreglar la rueda de una moto, por eso lo importante es tener buena energía. Salimos con poca plata, ya hicimos más de 15.000 kilómetros, hay que estar preparado para todo, las dificultades surgen en el camino y está en uno como enfrentarlas”.

Adentrarse al continente

Otra familia que también recorre el país es la conformada por Leonardo González, su esposa Laura Ibáñez y su hija Serena González, oriundos de El Palomar, Buenos Aires. Querían salir de la rutina y por eso tomaron la decisión de emprender el viaje iniciado en enero de 2019.

La pandemia por coronavirus les tocó pasar en Bolivia. “No nos perjudicó tanto, estábamos en un pueblo muy tranquilo y lindo, la pasamos muy bien porque era un campo, no hubo aislamiento porque éramos muy pocos en el lugar y no sufrimos el encierro”, expresó Leonardo. Laura contó que previo al viaje eran comerciantes en Buenos Aires, tenían locales donde vendían ropa y ella particularmente no padecía ese trabajo porque le encanta la moda. Ahora ambos se dedican a la venta de artesanías, ofrecen sus productos. El ritmo de vida en cuanto a la venta cambió porque ellos deciden en qué momento del día empezar y culminar.

Quieren conocer toda América, ya llegaron a Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. En cuanto al regreso a la Argentina, se debió a que debían realizar algunos trámites y ahora quieren viajar otra vez hasta llegar al norte del continente. Para ellos lo importante es que pueden estar las 24 horas del día juntos, no hay que pensar en horarios laborales. “En lo cotidiano no tenemos grandes dificultades, algo mínimo es el tema de lavar la ropa o secarla, porque así como decimos que tenemos el mejor patio -ya que a veces te toca despertar al costado de una playa o una montaña- es un lugar de todos, entonces no hay ese sector privado para poder secar la ropa que se puso a lavar”, dijo Laura. La belleza de conocer la esencia de cada lugar, poder aprender de otras costumbres y culturas es algo que atrae a la familia bonaerense. Hoy prefieren el pueblo, porque la gente es más “comprensible, atenta, tranquila, lo que se hace va de corazón y hay mayor solidaridad”, afirmaron.

Para cerrar Leonardo destacó: “Siempre hay que ir detrás de los sueños, a nosotros nos preguntan si es la mejor vida viajar y no creo que sea así, depende de cada uno, a mí particularmente y a mi familia nos encanta esta vida, pero a otra gente le gusta leer o escribir o hacer otra actividad y creo que por ahí pasa el asunto. Hay que enfocarse en lo que a uno le gusta y que cada uno vaya por su sueño, ese sería mi consejo”, concluyó.

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