domingo 25 de septiembre de 2022
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Sexta jornada del juicio por el asesinato de Irma Ferreyra Da Rocha (47) en Garupá

Fiscalía solicitó investigar por falso testimonio a una familiar de Esteche

La media hermana del imputado, Elizabeth Gómez, cambió su versión de los hechos de acuerdo a su declaración preliminar. Aseguró haber recibido apremios policiales

miércoles 24 de agosto de 2022 | 6:03hs.
Fiscalía solicitó investigar por falso testimonio a una familiar de Esteche
La media hermana de Esteche aseguró haber recibido amenazas tras ser reconocida en un comercio. Foto: Marcelo Rodríguez
La media hermana de Esteche aseguró haber recibido amenazas tras ser reconocida en un comercio. Foto: Marcelo Rodríguez

La sexta audiencia del juicio contra Alejandro “el Porteño” Esteche (34) continuó en la mañana de ayer con la comparecencia de cinco testigos ante el Tribunal Penal Uno de Posadas, quienes relataron su versión de lo que ocurrió la noche del crimen de Irma Ferreyra Da Rocha (47) y los días posteriores.

El debate por el ataque que sufrió la mujer,  quien fue empalada y abandonada en un baldío en Garupá el 17 de diciembre de 2016, continuará hoy desde las 8 y la semana próxima se esperan los alegatos de las partes y la sentencia.

 El testimonio que resonó ayer en la audiencia ante el tribunal, conformado por la jueza Viviana Cukla y sus pares Ángel Dejesús Cardozo y César Antonio Yaya -subrogante-, fue el de la media hermana de Esteche, Elizabeth González.

La mujer dijo haber estado trabajando aquella noche en la fiesta que se realizó en La Saladita de Garupá, en la feria llamada La Economía, y por ese motivo no estuvo todo el tiempo con sus familiares y amigos a quienes ella invitó.

Entre ellos se encontraban quien era su pareja, Facundo Uoldi, y su medio hermano, el Porteño Esteche. La mujer relató que ambos hombres bebieron mucho alcohol y que, en un momento, Facundo se puso violento. Fue allí que buscó a su hermano para que se lo lleve, pero ya no lo encontró hasta el día siguiente, cuando se presentó en su casa.

“Al otro día me escribe mi jefe y me dijo que había habido un problema con una señora que estaba en la fiesta y me dijo que vendrían a preguntar”, explicó y agregó: “Nos cuentan que llevaron a Hugo Martínez porque le habían acusado a los del lavadero de los Otazú. Al otro día empiezan a decir que buscaban a otra persona, que era alto. Charlé con mi hermano, le pregunté y él me dijo que nada que ver”.

Explicó que el domingo a la tarde, su ex cuñada, Verónica Otazú, le avisó que Esteche había sido llevado por la policía. “Le llamo a mi ex pareja y me dijo ‘sí, y a mí me vinieron a buscar de mi trabajo’. Me voy para la comisaría, pedí para hablar con ellos y me dijeron que no, que estaban detenidos y no podían tener comunicación con nadie”.

“Mientras tanto yo hablaba con Facundo por mensaje y él me contaba que estaba en una pieza oscura, que le gritaban que le decían que sabían lo que había pasado.  Después dejé de tener comunicación con él porque le sacaron el celular. Estábamos afuera con mi ex cuñada y otros familiares cuando vinieron y nos dijeron que iban a allanar las casas a mí y a mi ex cuñada”, relató.

La mujer aseguró que durante el allanamiento fue maltratada por el juez que asistió al operativo. “Me dijo: ‘Vos estabas ahí, vos sabés, decí la verdad, vas a terminar como ellos ahí adentro y tus hijos van a terminar en un juzgado’. Yo la verdad que nunca había pasado por una situación así y le dije: ‘No le voy a decir lo que usted quiere escuchar, le voy a decir lo que yo sé”.

Luego de los allanamientos, Elizabeth comentó que la llevaron a la comisaría. “Ya eran como las 2 de la mañana, me llevaron a una pieza a declarar y me sacaron el celular. Cuando estaba en esa pieza, lo traen también a Hugo Martínez que estaba detenido”.

“Hugo me decía que lo habían quemado con cigarrillos. A mí me tomaron declaración y me dijeron ‘andate’. Cuando salí estaba mi ex pareja, le pregunté por Alejandro y me dijo que se quedaba detenido. Me dijo que le habían pegado, que iba a quedar preso si no declaraba. Que a mí también me iban a dejar presa, que a mis hijos lo iban a dejar en un juzgado”.

Ante su testimonio, el representante del Ministerio Público Fiscal, Martín Rau, pidió exhibir su declaración de la etapa de instrucción por una serie de contradicciones, entre ellos los registros telefónicos y la denuncia por los malos tratos en la comisaría.

Por ello le consultó si sabía sobre las pericias telefónicas realizadas y la mujer asintió. En ese contexto, el letrado aseveró que, según las pericias, esa conversación con su ex pareja, cuando se encontraba detenido, no existió.

Finalmente, el fiscal realizó una petición al tribunal por la posible comisión de delito por falso testimonio.

El defensor de Esteche, Edgardo Cabrera Germain, en tanto, explicó que la señora se refirió a algo que sí fue denunciado con anterioridad en el marco de ampliación de indagatoria de su defendido cuando expresó que su primera declaración se debió a los apremios y amenazas por parte de los uniformados que lo detuvieron.

Tras un cuarto intermedio de quince minutos, los magistrados del tribunal resolvieron que la mujer podía retirarse no obstante se solicitarán copias de las declaraciones para que el fiscal de instrucción de turno evalúe la posible comisión del delito de falso testimonio que prevé una pena de uno a diez años de reclusión o prisión.

Otro testimonio relevante de la jornada se trató del de Verónica Otazú, quien en aquel momento era pareja del imputado. La mujer acotó que esa noche fue a la fiesta con quien era su novio, su cuñada Elizabeth y su tío Raúl Bareiro. “Estuvimos ahí normal y después me retiré, cerca de las 11.30, porque tenía que trabajar al otro día”.

Al ser consultada por el fiscal, la mujer comentó que conocía a Irma Ferreyra Da Rocha, que ella se encontraba bebiendo y que no había visto a Hugo Martínez en el lugar. Por otro lado, explicó que después de la fiesta vio a su concubino recién el sábado por la tarde, al día siguiente.

“Yo llamé a su hermana para ver si él había vuelto y lo vi en la casa de su hermana”.

Aseguró que no supo nada de Alejandro hasta que fue a la casa de la madre de él y que no recordaba haber tenido una discusión con quien era su pareja. “Le pregunté dónde estaba. Después de eso, después de varios días fue una policía a donde era mi casa”.

Además de las mujeres allegadas a Esteche, se presentó a declarar Raúl Bareiro, el tío de Otazú y uno de los feriantes organizadores de la fiesta en Garupá. Según refirió el hombre, al evento concurrieron entre 100 y 150 personas y culminó cerca de la 1 de la madrugada.

Al finalizar el baile, comentó que se fue en su vehículo con quien era su novia y con una pareja a la cual acercó a su vivienda. Al llegar al destino, vio a Hugo Martínez bebiendo cervezas en la vereda del lavadero de autos y aseguró no haberlo visto en el evento.

Por otro lado, el hombre aseguró no conocer a Irma, pero sí a sus hijos ya que compraban en su local y al ser consultado refirió que había hecho negocios con la madre de Martínez y por ello lo conocía.

Bareiro continuó su testimonio y dijo que lo había visto a Esteche, pero que luego lo perdió de vista: “Sé que estuvo ahí, no sé para dónde se fue, pero sé que desapareció”.

“Un grito de otro mundo”

La primera persona en comparecer ante los magistrados fue Luisa Amores, quien había estado en el vehículo junto a su primo, Lucas Frutos, y a Sonia Poterala. Eran las tres personas que habían cruzado miradas con el hombre que salió del descampado donde luego hallaron agonizando a Irma.

“Mirá, sale alguien, sale alguien”, habría dicho Frutos, según declaró Amores. “Pasó una persona con una cara de loco, no me olvido más el miedo que me dio”, reconoció.

Luego de esa secuencia donde vieron salir del baldío a un hombre con remera a rayas y bermuda de color claro, según recordó, Frutos bajó del auto a inspeccionar el lugar ya que creyeron que se trataba de un ladrón por las características  de peligrosidad de la zona.

“Después empezamos a escuchar un sonido raro y mi primo pensó que era un ladrón que saltó el muro y se rompió una pierna”.

Frutos, quien se desempeñaba como cabo de la Prefectura Naval Argentina, recorrió el terreno baldío con una linterna y luego volvió al encuentro con su prima y su pareja y les alertó que había una mujer que fue abusada.

“Había una persona con un palo incrustado en el cuerpo”, afirmó.

“La ambulancia tardó como media hora”, continuó. “La señora gritaba. Era un grito de otro mundo, volvía en sí y no paraba de llamar a una persona que no recuerdo el nombre. Muy muy feo fue”.

Ante la consulta del fiscal, Amores explicó que el sospechoso miró de reojo, “como observando lo que pasaba adentro del auto. Mira y se va rápido. Si no me equivoco, apuró el paso apenas pasó el auto”.

La defensa, por su parte, le recordó que en la rueda de reconocimiento no logró identificar al supuesto sospechoso. Ante ello, Amores puntualizó: “Pasó tiempo. Después de lo que pasó esa noche, recordar fue muy feo”. 

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