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Día Mundial del Folclore

Día Mundial del Folclore: el saber popular late con fuerza

Ayer, en el marco de la celebración internacional, hubo un convite de danza, música, comida, vestimenta, poesía e idiosincrasia. La importancia de valorar nuestras costumbres

martes 23 de agosto de 2022 | 5:30hs.
Día Mundial del Folclore: el saber popular late con fuerza
Los alumnos del Stella Maris y público en general disfrutaron de un taller de danza folclórica. Fotos: Víctor Hugo Paniagua
Los alumnos del Stella Maris y público en general disfrutaron de un taller de danza folclórica. Fotos: Víctor Hugo Paniagua

El reviro, la chipa cuerito con mate cocido, el chamamé que nos alegra el alma los domingos al lado del fueguito de asado, las leyendas del pombero o el yasy que respetamos y tememos, la sagrada siesta, el chotis que aprendimos a bailar en casa, el mate como sinónimo de unión y convite sin importar la hora del día; la forma de vivir en esta tierra. El folclore hace referencia a ciertas tradiciones, ideologías y culturas que posee un pueblo en particular y crea identidad colectiva.

Las tradiciones nos marcan a fuego, nos identifican y construyen; delimitan un ‘nosotros’, un sentido de pertenencia. Por eso, no sólo se practican a diario -transmitiéndose de generación en generación-, sino también se enseñan, se honran y se celebran.

Y con esa premisa, ayer se conmemoró el Día Mundial del Folclore con un abanico de propuestas y actividades en la plaza 9 de Julio de Posadas. La jornada -desde tempranas horas de la mañana- contó con gran concurrencia de público. Participaron delegaciones escolares, vecinos autoconvocados, feriantes, colectivos tradicionalistas, agrupaciones de danza y artistas invitados en una jornada que fue organizada por la Asociación Misionera de Difusores del Folclore, junto con la Secretaría de Cultura de la Provincia y otras entidades estatales que colaboraron.

Así, en pleno espacio público, al ritmo del chotis y el carnavalito, los alumnos del Colegio Stella Maris participaron de un taller de danzas folclóricas. En ronda, dispuestos a aprender y divertirse, los niños y docentes celebraron la propuesta. Carolina Caballero, Marcela Caballero y Virginia Morais -de la Escuela Superior de Danzas de Misiones- fueron los encargados de impartir la clase.

Tras el divertido y comunitario momento llegó el turno de los artistas, quienes se lucieron en el escenario desplegando su talento. Malambo, tango y ritmos litoraleños se apropiaron de la plaza de la mano de la música y la danza, desplegando un variado repertorio de la mano de diferentes trabajadores de la cultura.

Al grito de “¡Viva la Patria!” y “¡Vivan nuestras tradiciones!”, la fiesta en honor a nuestra idiosincrasia convocó a una multitud de misioneros que celebró sus raíces compartiendo en comunidad.

Frente al escenario principal, los feriantes instalaron sus stands, exponiendo una gran variedad de productos. Desde mermeladas, escabeches y panificados caseros hasta artesanías, boinas, mates y objetos de decoración y bijouterie.

Pero no sólo el arte se apoderó de la atención del público. A un costado del escenario central yacían dos mesas, un par de anafes y algunas ollas negras que calentaban aceite. Por un lado, Américo Galarza se ayudaba con una botella para estirar la masa que se convertiría en chipa cuerito para compartir con el público. Por el otro, una inmensa olla tenía entusiasmado a Joselo Schuap quien se encargó de palear la olla y preparar un típico reviro.

En vivo y en directo, la tradición culinaria de nuestra región también dijo presente. Y, tras varias horas de preparado y fuego, la comida se compartió junto a un vasito de mate cocido.

Valorar los que somos

“Todos los días son tradición. En cada hogar misionero hay una olla con aceite caliente. En muchas familias de la región -luchando contra la escasez de recursos y la pobreza-, fuimos alimentados y criados a base de reviro, mandioca, mate cocido y chipa. Y no tenemos que renegar de eso, porque eso es lo que somos y debemos sentirnos orgullosos”, resumió el ministro de Cultura, en papel de cocinero, en diálogo con  El Territorio.

“Venimos a representar hoy en la plaza nuestra comida, nuestros bailes, nuestra poesía y música. Las tradiciones nos alegran el corazón a todos, por eso se celebran. Sólo siendo lo que somos y aprendiendo lo que somos podemos reencontrarnos y compartir”, reflexionó, destacando la importancia de que en todas las escuelas y establecimientos se cumpla con la Ley Nacional 27.535, de Educación sobre el folclore en las escuelas, ya que las tradiciones y costumbres no sólo se transmiten sino también se estudian y aprenden.

“Creo que si no celebramos nuestras tradiciones estamos perdidos. Es importante defender lo que somos, lo que construimos, lo que nos pertenece”, resaltó, por su parte, Américo Galarza, reconocido referente tradicionalista.

El Día Mundial del Folclore se conmemora desde 1960. Fue el arqueólogo inglés William John Thoms quien usó por primera vez la palabra ‘folklore’”, el 22 de agosto de 1846, en un escrito publicado en la revista The Athenaeum de Londres. El concepto deriva de ‘folk’” (pueblo, gente, raza) y de ‘lore’” (saber, ciencia), y se conjuga como el “saber popular”.

De esta forma, la fecha representa una oportunidad para celebrar y recordar estas tradiciones, en especial a las nuevas generaciones. Ya que la preservación de la cultura contribuye con la libertad e identidad de todos los ciudadanos. 

 

Américo Galarza se encargó de preparar las chipas cuerito.

 

El colectivo ‘Alma Gaucha’ acondicionó un espacio para las fotos y selfies.

 

Los niños del Instituto Gutenberg también disfrutaron de la jornada.

 

Joselo Schuap preparó el reviro que más tarde se compartió con los presentes.

Hubo danza, malambo, música y otras expresiones en el escenario mayor.

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