martes 27 de septiembre de 2022
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Entrevista al criminólogo e investigador paraguayo Juan Martens Molas

"Donde hay crimen organizado el sicariato tarde o temprano llega, así es como resuelven sus problemas"

El doctor en criminología alertó sobre la presencia dominante de algunas bandas brasileñas en los países que son frontera con Misiones y la irrupción cada vez más frecuente de los denominados asesinos a sueldo, que perpetraron varias ejecuciones en esta provincia.

domingo 14 de agosto de 2022 | 6:05hs.
"Donde hay crimen organizado el sicariato tarde o temprano llega, así es como resuelven sus problemas"
La frontera es terreno fértil para las bandas narcocriminales que se mueven a sus anchas desde hace bastante tiempo. //Foto: Natalia Guerrero.
La frontera es terreno fértil para las bandas narcocriminales que se mueven a sus anchas desde hace bastante tiempo. //Foto: Natalia Guerrero.

En la madrugada del domingo 7 de mayo el kiosquero Cristian Díaz (31) fue acribillado por sicarios en el barrio Yohasá de Posadas. El crimen sacudió a la capital por la forma en que fue ejecutado y permitió en paralelo asociarlo al narcotráfico. Se cree en base a evidencia sólida que fue un ajuste de cuentas.

Fueron detenidos pocas horas después dos ciudadanos brasileños: David Weslley de O. S. (22) y Gabriel G.D.S. (20), estando el primero relacionado a la banda criminal brasileña Bala Na Cara, oriunda de Porto Alegre y con mucha presencia en Misiones en los últimos años. Posee un importante prontuario por posesión de drogas, tenencia ilegal de armas de fuego y asaltos en el vecino país, según la información que obtuvo la Policía de Misiones y los documentos oficiales de su ficha criminal. Sería quien efectuó los disparos con una pistola 9 milímetros y a corta distancia, que dejaron sin chance a Díaz.

De dicho ataque ni siquiera se puede decir que fue el último, porque hace menos de dos semanas el comerciante y ex candidato a intendente de la localidad de Campo Ramón, Leonardo Faviero, tuvo la suerte de esquivar las balas de un asesino a sueldo y mirando un poco más hacia atrás, durante el año pasado, fue ejecutado bajo idéntica modalidad Rafael Antúnez de Olivera y el abogado entrerriano Juan María López, ligado a la venta de vinos en Bernardo de Irigoyen. En 2020 también ocurrieron crímenes similares.

Las estadísticas dejan en evidencia que las ejecuciones en manos de sicarios dejaron de ser aisladas en Misiones, la modalidad se impone de la mano del crimen organizado que no sabe resolver diferencias de otra forma más que con balas. 

Juan Alberto Martens Molas es un prestigioso doctor en Criminología e investigador de nacionalidad paraguaya que después de muchos años de tarea de campo conoce al detalle cómo se mueven, qué persiguen y hacia dónde avanzan las organizaciones criminales que operan en Paraguay, Brasil y Argentina.

El Territorio charló con él para profundizar sobre el sistema operativo, la presencia dominante de algunas bandas brasileñas en los países que son frontera con Misiones y la irrupción cada vez más frecuente de los sicarios o asesinos a sueldo.

"El sicariato es una dinámica que se concentra principalmente en la frontera paraguaya/brasileña, es decir, Brasil como un país que tiene una práctica de sicariato bastante arraigada la traslada a sus países vecinos", explicó el experto y en esa línea añadió que "el submundo criminal de toda la frontera brasileña con sus vecinos, tanto Bolivia, como Paraguay y Argentina tiende a replicar las dinámicas delictivas en el interior de sus territorios y el sicariato es una de ellas".

Martens Molas afirmó de manera contundente que "el sicariato se concentra donde hay mayor actividad del crimen organizado", y amplió sobre eso que "como el gran mercado de drogas para la gente de la región sur es Brasil, suele estar muy vinculado a la actividad de las bandas criminales de ese país con independencia de que otros grupos de Argentina o de Paraguay usan también dicho mecanismo de ejecución para resolver sus problemas porque es la manera más eficaz para sus intereses".

Bala Na Cara en la región

En ese contexto, el criminólogo y también director del Instituto Comparado en Ciencias Sociales y Penales (Inecip) de Paraguay, puso la lupa en las acciones y presencia de la facción Bala na Cara en Misiones, relacionada directamente con el Primer Comando Capital (PCC) y con varias irrupciones en desde hace más de 5 años, incluida un asalto comando a la cárcel de Oberá a mediados de 2018 para rescatar a un par de reclusos. Si bien en aquella oportunidad fallaron en la ejecución del plan, dejaron su sello como alerta roja para las autoridades. 

"Bala na Cara tiene fuerte presencia porque es de Río Grande do Sul. En la triple frontera compra productos ilícitos, se nutre y entonces se puede afirmar que toda la frontera norte de Misiones en Argentina y de Paraguay es su zona de intervención y de aprovisionamiento, por así decirlo", detalló Martens Molas y bajo ese concepto analizó que "Misiones es clave y central. Es cierto que queda un poco de esa marihuana, cocaína o crack para el consumo interno, porque generalmente la pasan hacia Brasil o con destino a Buenos Aires, pero como esa provincia está en el camino más directo sí o sí necesitan pasar por ella y es por eso que suele estar en disputa muchas veces por estos grupos". 

Ejecuciones para resolver problemas

Después de décadas de investigar al crimen organizado y los delitos relacionados, Martens Molas insistió de manera categórica que "donde hay crimen organizado el sicariato tarde o temprano llega, porque tarde o temprano aparecen los problemas y la forma en que estas bandas resuelven sus problemas es ejecutando a través de asesinos pagos que muchas veces son contratados o directamente forman parte del brazo armado". 

"Los territorios fronterizos hoy están atravesando por momentos de fluctuaciones en el movimiento de mercaderías ilícitas que se transportan de uno y otro lado de la frontera y en la medida que eso se acrecienta y surjan problemas van a haber casos más frecuentes de sicariato, como en toda América Latina en zonas donde está instalado el crimen organizado", acotó y en el mismo sentido el experto agregó que "la mayor o menor actividad de sicarios depende de mayor o menor conflicto o de la existencia de un grupo hegemónico, si esto sucede suelen parar las ejecuciones porque son ellos los que las autorizan".

"Es importante tener en cuenta que en manos de sicarios siempre una muerte es racional. Criminológicamente hablando es uno de los pocos crímenes donde es aplicable la teoría de la elección racional de costo/beneficio. Se produce una ejecución cuando hubo engaño o traición que no se puede resolver de otra manera porque en el crimen organizado no existe otra forma que no sea a través del sicariato", puntualizó.

Empresarios del sicariato

En Brasil y Paraguay las muertes por encargo son muchísimas más frecuentes que en Argentina, casi siempre ligadas al negocio del narcotráfico. Tanto que el sicariato se convirtió en un negocio que requiere capacitación y entrenamiento. "En la zona norte, noreste, de la frontera de Paraguay con Brasil hay empresarios del sicariato, es decir, personas que se dedican a proveer servicios de sicariato generando un enorme negocio porque para eso reclutan gente, los entrenan, porque la lógica del sicario es ser preciso y profesional", reveló el doctor en criminología y aclaró: "No es gente improvisada, sino que recibe instrucciones de cómo moverse en motos, cómo usar armas en movimiento, practican puntería para no fallar en el momento. No utilizan mano de obra barata, tampoco se nutre de las necesidades de las personas porque muchas veces la ejecución ordenada exige seguimiento, logística y un conjunto de actividades previas y posteriores para que sea exitosa".

En relación a los costos, contó que "depende siempre de quién tiene que morir. Si es un objetivo con mucha protección o con muchos obstáculos siempre es más caro. En dólares puede ir desde los 500 hasta 1.000.000, como en el caso del capo narco Jorge Rafaat ejecutado en Pedro Juan Caballero, pero una persona con seguridad promedio puede costar entre 5.000 o 10.000 dólares".

Otra de las condiciones fundamentales es el silencio. "Pocas veces fallan, pero si pasa o si son detenidos se tienen que bancar sin decir una sola palabra. En la ley del sicariato el que abre la boca muere. Los que desarrollan el oficio lo saben, por eso actúan sobreseguro y en la mayoría de los casos sus objetivos son eliminados", concluyó Martens Molas.  

El negocio de matar

La pérdida de una carga narco y la presencia de Bala Na Cara

Sin pistas firmes sobre el atentado al empresario y referente político

Una historia reciente de sicariato y un pasado de impunidad

El Negro Rojas y su plan desde la cárcel para matar al juez Verón

El crimen ocurrió el 17 de mayo de 1999 en Posadas

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