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La endocrinóloga Sonia González, en ConCiencia

Por pubertad precoz, comida y cosméticos en la mira

La especialista se refiere al incremento de las consultas por pubertad precoz, haciendo hincapié en la alimentación como también evitar el uso de productos cosméticos en niños

lunes 08 de agosto de 2022 | 6:05hs.
Por pubertad precoz, comida y cosméticos en la mira
La médica marca la importancia de controlar el peso de los chicos y la consulta. Foto: César Lasso
La médica marca la importancia de controlar el peso de los chicos y la consulta. Foto: César Lasso

La idea de que los chicos -en realidad, sobre todo las niñas- se desarrollan antes de la edad que atraviesan toma fuerza y dispara las consultas en pediatría. ¿Cómo advertir estos casos? ¿Se debe iniciar un tratamiento? ¿Qué acciones pueden prevenir o ralentizar este proceso?

Las preguntas en torno a la pubertad precoz son muchas y la demanda es amplia tras la pandemia de Covid-19, situación que se vuelve más compleja teniendo en cuenta los pocos especialistas en esta disciplina. La endocrinóloga Sonia González aborda esta temática en un nuevo episodio de ConCiencia, un espacio de El Territorio que desarrolla cuestiones referidas a la salud.

González es posadeña, estudió medicina en la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) en Corrientes, realizó su residencia en Pediatría en el Hospital Fernando Barreyro, de Misiones, y luego se especializó en el Hospital Garrahan, de Buenos Aires. Volvió a la provincia hace años y actualmente, se desempeña en el Hospital Pediátrico siendo la única especialista en Endocrinología -para población infantil- en el sector público.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de pubertad precoz?

La pubertad precoz es la aparición de los signos de pubertad antes de la edad adecuada. En las niñas es, antes de los 8 años, que aparezca el vello pubiano o el crecimiento de las mamas, y en el varón, que antes de los 10 años aparezca el vello en el pubis o el agrandamiento testicular.

¿Cuál es la demanda actual puntualmente por este tema?

De diez consultas de niñas, seis son relacionadas a la aparición de signos de pubertad precoz. Los factores son múltiples, no hay una sola causa. Se habla desde los estrógenos que ingresan al cuerpo de los niños y hacen efecto generando estos signos. Por ejemplo, el uso de algunos shampúes y la soja en la alimentación. La lecitina de soja se encuentra en los envasados y galletitas de paquete para mantenerse en el tiempo, lo mismo con el pollo industrializado. Todo lo que tenga que ver con cosmética de cremas y protectores solares. Son los productos de adultos usados en niños.

¿Cómo prevenir o ralentizar este proceso en los chicos?

Hay que volver a lo de antes, a las cosas más caseras y a productos elaborados de forma natural. El tema de los shampúes exclusivos para niños, o usar jabón de glicerina y evitar los que tengan crema humectante, porque la piel absorbe todo y adelanta los signos en niñas que ya tienen predisposición a la pubertad precoz. No se sabe quién va a desarrollar o no, se puede percibir por el aumento de peso, que es otro factor relacionado.

¿Qué factores influyen y qué indicadores debemos tener en cuenta los padres?

Durante la pandemia ha cambiado la actividad física, que está en falta porque hay mucho tiempo de uso de pantallas. Los chicos aumentan de peso entre dos y tres kilogramos por año antes de llegar a la pubertad, pero sucedió en estos dos años que han llegado a aumentar hasta diez kilos en un año y, en vez de crecer los cinco centímetros esperados en altura, llegaron a los siete u ocho. Duplicaron la velocidad con la que han crecido, lo que hace que aparezcan signos de pubertad en el cuerpo. Son niños de 7 y 8 años con cuerpos de 10 y 11 años, con cambios generados en un año. Los padres, al verlos muy de cerca todos los días, no se dan cuenta. Al volver a la etapa escolar, lo notan a través de los exámenes médicos psicofísicos.

¿Qué medidas se pueden tomar?

Los pediatras aconsejamos la vida sana, una alimentación equilibrada con frutas y verduras que evite galletas y líquidos dulces, que sean el permitido del fin de semana. Con respecto al peso se trata de evitar que suban en exceso. Y la otra pata es la actividad física, con lo indicado que son tres o cuatro horas semanales en los chicos. Así logramos mantenerlos en líneas normales de crecimiento. En otro aspecto, se recomienda volver a los productos de línea infantil y no los elaborados para adultos, evitar tinturas de cabello y tratamientos de embellecimiento corporal, porque eso da acceso de forma permanente a los estrógenos.

Pero si los signos de pubertad precoz ya están avanzados, ¿existe algún tratamiento médico para frenar o revertir esta condición?

Esa sería la etapa preventiva, pero si la pubertad precoz llega de todas maneras, se debe a que en la cabeza hay una zona llamada hipófisis, una glándula que comanda todas las hormonas de nuestro cuerpo. Cuando se activa, envía la orden de que los ovarios y los testículos trabajen. Una vez que ocurre, existe un tratamiento inyectable que es mensual, utilizado para frenar la pubertad precoz central, aunque hay pasos previos. El tratamiento es costoso porque es hormonal; en el privado está cubierto al 100% por el Plan Médico Obligatorio (PMO) y en el hospital está cubierto porque el Ministerio de Salud provee de esta medicación a quienes no cuentan con obra social.

La decisión la tomamos en forma conjunta con los padres y el médico, no es una imposición. Vamos viendo la maduración psicológica en la que van acomodando su cuerpo a su cabeza, en que la mayoría está con signos de pubertad. Si es una niña que comenzó a los 7 años, se frena hasta aproximadamente los 10 años; si es a los 8 o 9, llevará un año de tratamiento. No es estricto, cada caso es individual. Hay pacientes con patologías del sistema nervioso central que llevan signos desde los 3 años de edad, y casos más raros que son a partir del año y medio de vida. Es un tratamiento largo, dependiendo de la edad de comienzo hasta los 10 años.

Resulta clave, entonces, cumplir con los controles de rutina en el pediatra…

El pediatra es el médico de cabecera de los niños. Siempre tiene que estar acompañado el crecimiento porque el pediatra es quien va a mirar y controlar según las tablas de crecimiento, peso y talla para ver qué pasó con la niña o el niño: si creció lo suficiente o creció de más. Hay un carril de crecimiento de acuerdo a la talla de los padres, en el que el niño crece en forma continua; no debe haber cambios bruscos, sino que se debe seguir una línea de crecimiento. Cuando uno controla al año, se da cuenta que ha cambiado de carriles subiendo, y no cierra, porque los padres no están acorde a esa altura o que hay aumentos de peso. Muchas veces los padres se dan cuenta y consultan de forma espontánea, pero en gran mayoría son los pediatras quienes derivan en esta patología.

Los cambios corporales también afectan la vida social del chico…

Este cambio también afecta a las emociones y el trato entre compañeros. Está el bullying cuando se sienten diferentes por ser altas o con sobrepeso; además del cuerpo cambiando, hay compañeros que lo notan y discriminan, y son muchos cambios donde la familia es la principal en acompañar estando al tanto de lo que sucede con los chicos.

Además de este tipo de consultas sobre pubertad precoz, ¿qué otro tipo de demanda atiende en el Hospital de Pediatría?

Atiendo todo lo que tiene que ver con hormonas. Un niño crece hormonalmente de acuerdo a la herencia de los padres y si crece sin llegar a la talla genética es un signo donde los pediatras también derivan para examinar a los pacientes por otras patologías. La mayor causa es el hipotiroidismo, que en los chicos tiene una función principal que es la demarcación cerebral y el crecimiento corporal. La tiroides puede fallar en cualquier momento de la vida, desde recién nacido, cuando por la ley de pesquisa neonatal se toma una muestra de los talones para detectar entre diez a doce enfermedades. una de ellas es el hipotiroidismo congénito. Después, la tiroides puede fallar en cualquier momento de la vida, pero en los niños es una cosa que se controla permanentemente. De rutina muchos pediatras la piden y detectan apenas comienza con el problema.

Otra causa de atención endocrinóloga es el déficit de hormona de crecimiento, diagnóstico al que se llega después de los estudios de rutina. Se examina que un chico crece bien cuando sus órganos funcionan y después seguimos en los estudios más profundos para detectar algún problema hormonal. Otra glándula que participa en el crecimiento es la suprarrenal, que tiene que ver con los corticoides. Todos fabricamos corticoides en el cuerpo y el tratamiento por asma o lesiones dermatológicas puede producir un exceso de corticoide que daña al órgano que fabrica la hormona, haciendo que un chico no pueda crecer bien.

¿Hay casos que ameritan derivación a otros centros de mayor complejidad?

Hay patologías de la glándula tiroides que no son tratadas en Misiones porque son casos bajos, uno o dos por año, entonces se derivan al Hospital Garrahan en Buenos Aires, donde está la mayor casuística de cirugías de tiroides. En niños está el bocio multinodular, que son nódulos que aparecen en la tiroides generando un agrandamiento de la glándula; eso es de orden quirúrgico. Está el cáncer de tiroides también, una patología de muy baja incidencia, pero que, cuando existe, debe derivarse al centro de referencia.

Teniendo en cuenta que son pocos especialistas endocronólogos en Misiones, ¿cómo se trabaja para dar respuesta a la demanda?

Hay pocos endocrinólogos infantiles en la provincia, por lo que el Hospital Pediátrico tiene un teléfono exclusivo para dar turnos de la especialidad. La secretaria tiene comunicación directa con los pacientes y conmigo, por lo que las contestaciones son más rápidas y el paciente está más contenido. Los pediatras también tienen mi teléfono para tener las urgencias cubiertas, tanto en el Hospital Materno Neonatal como en el de Pediatría. Por día atiendo de diez a doce consultas, y en el sistema público hacemos un día de telesalud desde el advenimiento de la pandemia, porque descubrimos otra forma de tratamiento que sirve muchísimo para evitar que viajen desde el interior, que muchas veces implica un esfuerzo económico.

Lo que hacemos es ver al paciente en la primera consulta y luego de pedir los estudios, nos comunicamos con la familia para hacer telesalud vía Zoom para continuar con la valoración de los resultados de laboratorio así no deben volver a viajar. Eso hace que estén contenidos y atendidos desde la distancia, porque tenemos muchas consultas de la zona Norte, como Eldorado, Wanda, Iguazú y El Soberbio. También hacemos consultas con hospitales del interior comunicándonos con médicos residentes de Oberá, Eldorado e Iguazú entre los médicos de planta, los médicos en formación de pediatría con la especialista y varias especialidades, como nutrición y genética. Hacemos el trabajo interdisciplinario y eso soluciona muchísimo a los pacientes del interior, descomprimiendo el área de Posadas.


Perfil

Sonia González
Endocrinóloga Estudió medicina en la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) en Corrientes, realizó su residencia en Pediatría en el hospital Fernando Barreyro de Misiones y luego se especializó en el Hospital Garrahan de Buenos Aires. Actualmente, se desempeña en el hospital  pediátrico

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