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Katerine Cáceres creó el personaje Drag Queen en 2012

Katy Solem: una herramienta de arte para derribar estructuras

Como una de las nuevas referentes en la escena, la artista se vale de su talento y humor para alzar la bandera de lucha por la dignidad y respeto del colectivo LGBTIQ+. Un personaje de protesta social, expresión y libertad

domingo 07 de agosto de 2022 | 6:05hs.
Katy Solem: una herramienta de arte para derribar estructuras
El montaje tarda alrededor de cuatro horas. Foto: Natalia Guerrero
El montaje tarda alrededor de cuatro horas. Foto: Natalia Guerrero

Detrás del despampanante maquillaje, los tacones altos, el brillo y las lentejuelas de su vestido, las uñas largas y arregladas, las pelucas o el peinado reluciente y todo lo que representa la superproducción de llevar a escena a Katy Solem se encuentra Katerine Cáceres, la joven transexual que dio vida a uno de los personajes drag queen más aplaudidos y elogiados en estos tiempos en la Tierra Colorada y la región.

Su otro yo, esa persona que sube a las tablas y se roba la atención de todos no es solamente un personaje drag de la escena artística en auge, es además una referente del colectivo LGBTIQ+ al tiempo que una herramienta de lucha para derribar estructuras patriarcales machistas y generar conciencia sobre respeto y dignidad para todos los seres humanos.

De esta forma, con trabajo, esfuerzo y explotando al máximo su talento, Katy sembró un personaje de protesta pero también una oportunidad de expresión de las mujeres trans a través de la participación en la vida pública y política.

“Uso el drag como una herramienta. Como arte, me ayuda en esta lucha de visibilizar cómo vive el colectivo. Me pasa que desde mi personaje trato siempre de involucrar temáticas sociales, buscar la visibilidad de la igualdad, el respeto” resumió Katerine en diálogo con El Territorio apuntado que el arte, “al ser más empático llega a las personas de otra manera, con otro alcance. Permite una cercanía o vínculo desde la empatía y eso ayuda también un poco a la reflexión”.

La joven se inició en el mundo Drag en 2012, desde entonces ha participado en certámenes provinciales, regionales, nacionales -consagrándose como la primera Reina Drag Queen Virtual de la Argentina en el Drag Talent 2020- así como también en eventos, fiestas públicas y privadas, y otras tantas presentaciones en las que hizo valer su talento, deleitando al público con su personaje.

Hoy, Katerine vive de su arte -otro gran logro en su carrera ya que es muy difícil sostenerse en la industria como artista independiente, sobre todo en su género artístico-. Pero además, hace tambalear las estructuras hegemónicas vigentes presentándose en espacios y contextos en los que nunca antes hubo presencia drag, o incluso, de mujeres trans.

Dentro del personaje, Katy se considera una persona completamente diferente. Foto: Natalia Guerrero

“En medio de mi búsqueda del arte y del personaje que iba construyendo estaba también mi búsqueda con mi transexualidad. Me pasaba que quería más, que quería llegar a otros espacios, no quería quedarme solo con la comunidad LGBTIQ+; si podía, quería empezar a romper otras estructuras, llegar a otros lugares y trascender. Esa siempre fue mi impronta”, resaltó con firmeza quien participó en el Moda Show, la fiesta Glitch y otros tantos eventos y espacios reconocidos; además de los que fue gestionando ella misma para sí y sus colegas en el arte.

Es que a la par de promover su trabajo y poner sobre el tapete algunas experiencias del colectivo disidente, Katy también se encarga de gestionar y encabezar proyectos que visibilicen y defiendan las luchas del colectivo LGBTIQ+.

“Kathy hizo muchas movidas cuando no había trabajo. Siempre fui partidaria del ‘si no me abren espacios, yo los genero’. Hasta hace un tiempo nadie apostaba a las drags, por eso empecé a organizar movidas así con chicas de Posadas, de Paraguay, del interior de Misiones, nunca esperé que la gente diga ‘queremos darte un espacio’, sino que yo sola fui armando, generando. Por eso creo que además de un trabajo, es también una herramienta política, de visibilidad”, reflexionó.

Igual trabajo, igual remuneración
A la par de su lucha por la dignidad, en un arte que se destaca por incluir una gran variedad de expresiones artísticas (maquillaje, puesta en escena, danza, actuación, humor, canto y música, entre otras) Katerine se alzó también con otra bandera respecto a la cuestión artística: que su trabajo “sea considerado igualmente digno a cualquier otro laburo”.

Es que, como todo trabajo y puesta en escena, el drag también requiere de mucho tiempo de preparación, muchos recursos e inversión. Por eso, la artista siempre se toma muy en serio su labor y exige el mismo compromiso por parte de quienes la contratan.

“Cuando empecé era una de las pocas drag en la provincia, porque hubo una movida fuerte en los 90 pero se fue diluyendo con el tiempo. Y para cuando llegué a la escena era una de las únicas que lo hacía en Misiones”, dijo la obereña. “Entendí cómo funciona el negocio y eso me ayudó un montón. Desde el año pasado que vengo laburando a full. La gente ahora está consumiendo el arte drag, se interesan un poco más, está en auge y hay nuevamente una gran movida. Ahora somos más las que hacemos este arte”, agregó resaltando que aún no hay una industria en Misiones pero sí más artistas que se dediquen al drag queen y al transformismo. Además resalta que aunque sea a la gorra, el trabajo debe ser remunerado.

Una lucha que genera conciencia
El arte drag queen visibiliza como una sociedad cree que una mujer se tiene que ver. “La gente nos ve en el escenario mega producidas, pero una mujer nunca se ve así, y menos las 24 horas del día. La sociedad te etiqueta en ese parámetro de belleza en el que debes verte súper femenina, mega maquillada, con una cinturita pequeña, con ropa divina e impecable, tacones altísimos, sino no cumplís el estándar. Y el drag juega un poco con eso, pone en tela de juicio todo y saca a relucir esas cuestiones”, detalló siempre en defensa de la igualdad.

“Este arte representa una lucha por vivir en las condiciones dignas que nos merecemos todos, ese derecho a la libertad que tenemos como humanos”, sumó.

Desde el humor, utilizando de su talento natural para hablar en público y hacer reír a los demás, Katy se vale del drag como una herramienta de cambio, empatía y visibilización. “Que la gente te aplauda por lo que sos y porque le gusta lo que están viendo es muy gratificante; cada aplauso es la aprobación de tu trabajo y a la vez representa un paso más hacia el respeto por la dignidad”.

 

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