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1 de agosto en la región litoraleña

Tradición caña, ruda y buenas vibras

Los misioneros replicaron la costumbre de beber el ancestral preparado para afrontar con fuerzas agosto y lo que resta del año, ritual que es parte de nuestra idiosincrasia

martes 02 de agosto de 2022 | 1:30hs.
Tradición caña, ruda y buenas vibras

“No hay 1 de agosto si no hay caña con ruda, así la gente acostumbra en todito el Litoral. Es la mejor medicina para vencer al mes más bravo”, recita Tarragó Ros en uno de sus populares chamamés, destacando que el ancestral ritual es infaltable en las primeras horas del primer día del octavo mes del año.

Y en esta oportunidad, “cayó justito un lunes, el día en el que comienza la semana y todo el movimiento”, expresó la escritora e investigadora de rituales litoraleños Julia Norma Catalano, como si se tratara del inicio de una nueva etapa. La autora de la obra literaria Caña y ruda destacó en diálogo con El Territorio que agosto es un mes “para protegerse de las malas ondas, de las enfermedades, el mal de ojeo, la mala vibra y la negatividad”. Y para evitar todo eso, en esta región se bebe caña con ruda.

El trago espantamales funciona como una poción que ayuda a sobrellevar agosto y todo lo que resta del año.  Por eso también, muchas personas le van agregando a la caña con ruda otros elementos que deseen como el limón, el clavo de olor, la canela, la miel o las hojas de níspero, entre otras plantas; todo de acuerdo a sus necesidades y deseos. “Cada uno prepara la bebida de acuerdo a los beneficios que busca”, explicó la escritora que desde el 84 investiga en esta ancestral tradición.   

Replicando nuestra idiosincrasia, el Museo Juan Yaparí se hizo eco de nuestras costumbres y convidó ayer caña con ruda a los transeúntes. Con un stand expuesto en la vereda de la calle Sarmiento, los trabajadores de Cultura de Misiones compartieron con aquellos que desearon respetar la tradición de los tres sorbitos de caña, contribuyendo así a fortalecer nuestro patrimonio cultural inmaterial.

“Debemos cuidar nuestras tradiciones, defenderlas. Es tan nuestra esta tradición que mantenerla viva es nuestra responsabilidad”, reflexionó Laura Lagable, subsecretaria de Fomento y Regiones Culturales, a este medio.

El stand del Yaparí llamó la atención de numerosos vecinos que se acercaron a degustar el trago. Algunos no lo habían tomado porque salieron rápido de sus casas, otros lo habían olvidado y otros tantos no pudieron conseguir los ingredientes necesarios para prepararlo en sus casas.

Tres tragos, siete sorbitos pequeños, algunos mirando al sol, otros recitando algún verso, e incluso hubo quien se preparó a modo de ritual y con los ojos cerrados para beber la poción; todos revalorizaron la costumbre a su manera, de la misma forma que la aprendieron de sus ancestros.

La Placita, refugio de tradiciones

Por otra parte, en el sector de hierbas los puestitos del Mercado Modelo La Placita también exhibieron ayer sus botellas de caña con ruda. En el centro comercial también se podía conseguir la tradicional bebida de dos ingredientes y en algunos locales, la misma infusión pero combinada con otras hierbas de la zona.  

“Mi mamá es la que todos los años prepara, siempre se vende bien”, contó una de las puesteras al tiempo que detalló que preparan las botellas con una semana de anticipación “para que se sienta el sabor de la ruda en la caña”.

Secundina prepara la bebida desde hace más de 50 años. Fotos: Marcelo Rodríguez

Por su parte, doña Secundina Acosta -que hace más de 50 años trabaja en La Placita- contó que en su stand nunca faltó la caña con ruda y que ella misma se encarga de preparar la bebida desde que tiene local.

“Cuando sólo comenzábamos a trabajar con los yuyos y demás, hicimos cursos para conocer las propiedades y beneficios de todas las plantas medicinales de la zona. Así aprendí a preparar la caña con ruda y también a ofrecer las hierbas correctas a las personas, porque cada una sirve para determinado problema”, dijo.

“La ruda espanta los males, las enfermedades, la mala onda. Por eso se toma este mes, que es uno de los más complicados del año”, agregó haciendo eco de los saberes populares.

Un brebaje poderoso  

La ruda forma parte de las denominadas ‘medicinas folclóricas’, muy arraigadas en las culturas del noroeste argentino, Paraguay, Bolivia, Chile y Perú. Junto con otras aromáticas, ya era consumida por los pueblos originarios de América desde tiempos ancestrales.

La receta que atesoraban los chamanes -cuenta la historia que los creadores fueron los sacerdotes jesuitas de las tribus guaraníes- era un brebaje de licores elaborados con algarroba, patay o chañar a los que les agregaban las hojas de ruda para combatir en sus comunidades los “males del invierno”.

Con algunos ajustes en los ingredientes originales, el ritual permaneció intacto, transmitiéndose a través de los años y la fecha señalada para practicarlo es el primer día de agosto, fecha que coincide con el Día de la Pachamama, que encuentra a sus fieles consumiendo caña con ruda para garantizarles protección y fortuna.


Cómo se prepara la caña con ruda

Para su elaboración son necesarios solamente dos ingredientes: la caña y la ruda macho, que se diferencia de la otra por tener sus hojas más grandes. Aunque hay quienes prefieren usar whisky y agregar cáscaras u hojas de frutas, miel o clavos de olor para opacar el sabor amargo de la bebida y dependiendo también de lo que desean o auguran para los meses siguientes.

Los tres tragos necesarios deben ser tomados el 1 de agosto, en ayunas. Para algunos, un día de estacionamiento es suficiente para que la bebida esté a punto, por lo que se debe preparar en las primeras horas del 31 de julio. Otros, sin embargo, sostienen que hay que macerarla desde Semana Santa, incluso hay quienes la dejan reposar un mes. 

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