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El rodado desapareció del destacamento de Seguridad Vial de Oberá

Policías hicieron una ‘vaquita’ para devolver una moto

Sandra Demczuk confirmó que la Policía le compró una moto nueva a su hijo. En tanto, personal policial reclama porque están obligados a colaborar para las cuotas

miércoles 20 de julio de 2022 | 6:05hs.
Policías hicieron una ‘vaquita’ para devolver una moto
Cinco días después de la incautación, cuando fue a regularizar la situación, al joven le dijeron que la moto no estaba.
Cinco días después de la incautación, cuando fue a regularizar la situación, al joven le dijeron que la moto no estaba.

El pasado 12 de marzo, efectivos de la División Seguridad Vial y Turismo de la Policía de Misiones realizaban un control vehicular en el centro de la localidad de Oberá, circunstancia en la que procedieron a la detención de una mujer de 40 años y de su hijo de 19, quienes se habrían resistido al operativo, según el parte oficial de aquel momento.

Por su parte, Sandra Demczuk (40) -madre del dueño de la moto- aseguró que reaccionaron por el mal trato de los uniformados, al tiempo que aportó un video donde se observa cuando su hijo es reducido, esposado y un policía le presiona el cuello con la rodilla.

A las pocas horas la mujer y el muchacho fueron liberados, mientras que la moto Honda quedó en resguardo en el destacamento de Seguridad Vial de Oberá, ubicado en la intersección de rutas 14 y 103.

Cinco días después, con la intención de regularizar la multa por la falta de espejos y la Verificación Técnica Vehicular (VTV), el propietario se presentó en el Tribunal de Faltas de la Capital del Monte, donde le notificaron de la ingrata noticia de la desaparición de la moto del resguardo policial.

En paralelo, la Policía inició un sumario administrativo para deslindar las responsabilidades del personal de la dependencia.

A cuatro meses de la sustracción del rodado, Demczuk explicó que llegaron a un acuerdo con el comisario Silvio Calzon, jefe de Seguridad Vial, quien se comprometió y cumplió en adquirir una nueva moto de la misma marca y modelo a la que desapareció. “Gracias a Dios se pudo arreglar amistosamente y fue lo mejor que podíamos haber hecho porque uno no quiere tener problemas. Ya nos dieron una nueva moto y estamos conformes”, precisó la mujer en diálogo con este medio. 

Reclamo interno

Más allá del acuerdo amistoso entre el dueño de la moto y el jefe de la dependencia, lo cierto es que el sumario administrativo interno sigue en marcha con el objetivo de determinar quién o quiénes sustrajeron el rodado y si hubo algún policía implicado.

Llamativamente, la moto estaba ubicada en un sector sin cobertura del sistema de seguridad por cámaras, según mencionó un vocero.

Asimismo, reconoció que el personal de la división expresó reclamos por la metodología del acuerdo con el damnificado, ya que el dinero para pagar las cuotas de la nueva moto se genera por medio de un fondo común proveniente de los servicios adicionales que realiza el mismo personal.

Los adicionales se prestan en bancos, empresas y diferentes eventos sociales y deportivos fuera del horario de prestación en la dependencia. Es decir, los uniformados resignan horas de descanso para ganar un monto extra al sueldo.

“Sin embargo, el jefe cobra como supervisor de adicionales y esa plata no va al fondo común. Sólo los subalternos pagamos la moto”, se quejó un integrante de la división.

Además, expresó que “el problema sigue porque todos fuimos sumariados. Estamos pagando por algo que no se sabe quién hizo y todavía nos descuentan plata. Es injusto”.

Detención y denuncia

Luego del procedimiento policial del 12 de marzo, Sandra Demczuk se presentó ante la Fiscalía de Instrucción Uno y denunció que junto a su hijo permanecieron cuatro horas esposados e incomunicados, ya que se les negó la posibilidad de realizar una llamada, no pudieron avisar a nadie que estaban detenidos y perdieron el día de trabajo.

Aseguró que fueron víctimas de abuso de autoridad, ya que su hijo resultó lesionado y los uniformados rompieron su celular.

“A las 8 de la mañana estábamos yendo a trabajar, paramos en un semáforo y ahí nomás se acercó un policía que sin mediar palabras sacó la llave de la moto, empujó a mi hijo y junto con otros dos lo sometieron a una paliza. Ahí me metí y también me agredieron y esposaron”, señaló. 

“Nos llevaron a la Seccional Primera y allá nos decían que estaban investigando la procedencia de la moto, pero para eso ya les habíamos mostrado todos los papeles. Los mismos policías constataron que la moto era nuestra y nos hicieron el acta de infracción por la falta de los espejitos”,  agregó.

Por su parte, desde la Policía informaron que el procedimiento se originó porque los uniformados “observaron un motovehículo que no contaba con las condiciones exigidas para circular, por lo que solicitaron a su conductor que detuviera la marcha. Al descender del rodado, este increpó a los uniformados, profirió insultos e intentó agredirlos, actitud que también tuvo su acompañante, por lo que fueron demorados”. 

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