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Compases de la economía argentina

Los argentinos se mueven como en el tango, entre la nostalgia y la esperanza de un país mejor. El dólar volvió al centro de la escena. Empuja la inflación. La quita de subsidios al ritmo del FMI llega a la luz y siempre pierden las provincias alejadas del centralismo. Misiones consiguió un plan para reducir costos de la canasta de alimentos. Malestar por acciones contra productores en el Mercado Central

domingo 17 de julio de 2022 | 6:00hs.
Compases de la economía argentina

En la Argentina, el tango es un símbolo nacional, casi una religión, porque refleja al ser argentino, melancólico y nostálgico, por momentos de gran frustración, pero en el que está siempre presente el amor, la amistad y con ello, siempre la esperanza de mejores tiempos. Por eso, el tango está presente con sus letras, en todos los momentos de la vida del argentino, como sucede en la política y la economía, donde se aprovechan estas canciones para hablar de ganar o perder por una cabeza o como en este momento, entre fuga y misterio de Piazzolla, para hablar de la economía o los dólares que se van o también a media luz, con decisiones que se toman o para hablar del costo o planes sobre energía. Pero, sobre todo, el tradicional cambalache está siempre presente, en esta argentina que surfea sobre una delicada ola de crisis económica, sacudones políticos, dólar por las nubes, pero, a su vez, todo ello en un contexto de crecimiento y al mismo tiempo, cuestionamientos.

Así como el tango refleja nuestro ánimo, también los argentinos nos movemos al compás entre corte, quebrada e improvisación. Esta semana se conoció que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró un incremento del 5,3% en junio, con lo que acumuló un alza del 36,2% en el primer semestre del año, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Esto implica, según el organismo, que en los doce últimos meses el índice marcó un avance de 64%. Con la suba de junio el gobierno no pudo consolidar la tendencia a la baja registrada en mayo, cuando el IPC tuvo un aumento de 5,1%, tras el 6% de abril y el 6,7% de marzo pasado, cuando la inflación alcanzó el pico en lo que va del año. Alimentos y bebidas no alcohólicas marcó un aumento del 4,6% y volvió a ser la que mayor incidencia tuvo. Entre los rubros con más incrementos se encuentran salud (7,4%) y vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, con el 6,8%, por la incidencia del aumento de las tarifas de electricidad y gas, que ahora ingresa en una nueva etapa, como se verá más adelante.

En el medio, el dólar blue acumuló en una semana suba de 21 pesos y en la primera quincena de julio, un total 54 pesos. Eso hizo que esta semana el dólar blue se elevara a los 290 pesos. De esta manera, la moneda estadounidense volvió al centro de la escena y al continuar su camino alcista, provocó más restricciones, como las limitaciones impuestas para la compra de insumos como la resina que sufrió una empresa maderera de Eldorado y que ahora recibió la promesa del Banco Central de una progresiva solución en las próximas semanas.

Pero, a su vez, hay signos de recuperación. Cómo se entiende tal situación en un ambiente inflacionario es lo que sorprende de manera permanente a analistas internacionales, que intentan descifrar esta realidad. Es que la utilización de la capacidad instalada de la industria en mayo fue del 68,4%, según informó el Indec. Esto significa 6,9 puntos porcentuales más que el 61,5% de igual mes del año pasado.

Pero esto no significa que estemos bien y hay cuestiones concretas que todos los argentinos saben que no se pueden soslayar. Cuando el gobierno de Mauricio Macri recurrió al Fondo Monetario Internacional (FMI), todos sabían que no sería una misión gratuita, al contrario, desde el primer minuto se dijo que terminarían por pagar ese compromiso las generaciones futuras. Pero también se sabía que complicaría la administración a los gobiernos que llegaran después de Macri y es lo que efectivamente ya está ocurriendo en este momento en el país. El gobierno de Alberto Fernández comienza a sentir -y por lo tanto, todos los argentinos- las verdaderas consecuencias y el peso de aquel endeudamiento con el FMI de casi 45.000 millones de dólares. De allí aquella nostalgia como en el tango de haberse liberado en su momento del FMI. Porque más allá de la refinanciación que realizara el ahora ex ministro de Economía, Martín Guzmán, que dejó ese cargo a principio de mes, quedaron establecidos y comprometidos en avanzar hacia la reducción progresiva del déficit fiscal, esto significa no gastar más de lo que se recauda.

Hay algunos dirigentes que se olvidan que el déficit fiscal tocó a todos los gobiernos en los últimos 60 años. Por ello, nadie puede rasgarse las vestiduras y si lo hace sería pura hipocresía.

Proteger a los más débiles

Proteger a esos sectores más vulnerables es lo que volvió a pedir esta semana la vicepresidenta Cristina Fernández, que, de transformarse en mayor asistencia económica, uno de los caminos más directos sería con más emisión monetaria, pero en consecuencia llevaría a elevar aún más la inflación y a no reducir aquel déficit acordado con el FMI. Justamente la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, afirmó que no se gastaría más de lo que se tiene y prometió esta semana respetar los acuerdos previos negociados con el FMI e hizo votos porque haya orden y balance en las cuentas del Estado nacional. Sus palabras se interpretaron como la continuidad y sin alterar el programa fiscal contemplado por el exministro Guzmán. Mientras Batakis intenta enderezar o darle un nuevo rumbo a la economía, persisten los bombardeos interminables de parte de sectores concentrados de poder contra todas las acciones del actual gobierno y hasta agitan un fin de ciclo. Pero también está claro que la propia ciudadanía fue madurando y más allá de los cuestionamientos, los argentinos se muestran convencidos de que los gobiernos deben terminar sus mandatos y, por lo tanto, aunque haya duras quejas, se busca evitar un clima de desestabilización, aunque algunos medios masivos sí agitan situaciones que rozan tal situación.

También es verdad que hay cuestionamientos propios de la gestión, tanto puertas adentro como puertas afuera, y en muchos casos forman parte de la búsqueda de mayor protagonismo de los oponentes y de buscar la manera de debilitar al partido gobernante. Pero en el medio siempre son moneda de cambios los sectores más debilitados. De allí que, casi al finalizar la semana, el presidente Fernández expresó estar dispuesto a dar las peleas que sean necesarias para que los argentinos no tengan que resignar derechos.

Tomando aquel concepto del papa Francisco de que nadie se salva solo, cargó contra los especuladores que quieren sacar provecho de la actual incertidumbre. Pero, a su vez, el impacto económico -generado en parte por la constante remarcación de precios- es tan importante en el bolsillo de los obreros que terminó forzando a los sindicatos a expresarse y movilizarse. Y la situación de julio seguramente será compleja por las remarcaciones por cobertura empresaria en los primeros quince días del mes.

Mientras tanto, los argentinos ven cómo se pelean los políticos entre ellos, viniendo de dos fracasos consecutivos, primero con Cambiemos y ahora con el Frente de Todos. El peso de la actualidad es responsabilidad del gobierno de turno por ello, desde la CTA plantearon que hay una suerte de desenfreno con la remarcación de precios y observan un gobierno asediado por tal situación, mientras preparan una marcha para el 17 de agosto. Del mismo modo, Juan Grabois se reunió con el Partido Obrero y con la CTA Autónoma, para crear un plan de lucha conjunta y convocaron a una marcha el 20 de julio.

Son señales enviadas al gobierno nacional para tomar medidas urgentes que impacten en los sectores más débiles de la población.

Quita de subsidios

Como se indicó, una de las condiciones en el acuerdo con el FMI era avanzar hacia la quita de algunos subsidios, como de la electricidad y el gas. Pero, como siempre, el impacto no será igual en todas las jurisdicciones: en provincias como Misiones la luz es más cara que la que se paga en Buenos Aires u otras provincias del interior, sumado a que tampoco la tierra colorada cuenta con gas natural. Por lo tanto, en tal contexto, el pretendido intento de equiparación de las tarifas está lejos de cumplirse en el país.

Un informe de febrero de Chequeado dejó en evidencia que la provincia que cuenta con la tarifa más baja es La Rioja, donde se pagan 885 pesos por un consumo de 300 kWh, sin contar los impuestos, y le siguen los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba), clientes de las empresas Edenor y Edesur, quienes abonan 1.030 pesos por el mismo consumo. En tanto, el caso de Misiones, ya en esa fecha se abonaba 1.743 pesos en base a un consumo de 300 kWh mensuales, que incluye los cargos fijos y el valor del kWh establecido por cada jurisdicción, pero sin los impuestos. 

En medio de estas diferencias, el gobierno nacional habilitó desde el viernes el registro para solicitar el mantenimiento de los subsidios a la energía eléctrica y el gas natural, cuya inscripción es obligatoria en caso de que se desee continuar con el beneficio. El Estado cubre, en promedio, más del 70% del costo de la energía que llega a los hogares.

Para ello, se establecieron tres tipos de segmentos: el nivel uno, de mayores ingresos, a quienes se les quitará el 100% de los subsidios, son los hogares en cuyo grupo familiar registran ingresos superiores a 3,5 canastas básicas totales de una familia tipo, lo que representa unos 333.000 pesos, o que tengan tres o más inmuebles registrados, tres o más vehículos de menos de cinco años de antigüedad y aviones o embarcaciones de lujo.

Le siguen quienes tienen ingresos mensuales totales entre 99.677 y 348.869 pesos. Éstos recibirían aumentos que no superen el 40% del Coeficiente de Variación Salarial (CVS) del año previo. Y, finalmente, el nivel tres, será de los usuarios con mayor nivel de subsidios y son quienes vivan en barrios populares y/o posean ingresos inferiores a una canasta básica total para una familia tipo (95.260 pesos en abril de 2022).

La inscripción se hará de acuerdo al número con el que finaliza el DNI de cada beneficiario, y mantendrá abierta la inscripción hasta el 26 de julio próximo. De esta manera, quienes posean un DNI terminado en 0, 1 o 2 deberán anotarse desde ahora y hasta el martes 19; para los terminados en 3, 4 o 5, entre el 20 y el 22 de julio; y para 6, 7, 8 o 9, del 23 al 26 de julio. Por lo tanto, según destacan desde el gobierno, deberán inscribirse todos los que quieran mantener los subsidios que hoy reciben en sus hogares.

La explicación para esta segmentación es que en el esquema aplicado hasta junio de 2022, el subsidio alcanzaba incluso a los sectores de mayores ingresos que no necesitaban del acompañamiento del Estado. Según el gobierno, con esta segmentación se busca asignar los subsidios a la energía, según la capacidad económica de los hogares, manteniendo los subsidios en aquellos con ingresos bajos y medios que requieren de la asistencia estatal para pagar sus boletas de electricidad y gas.

Planes contra la inflación

Los constantes aumentos de precios de diversos productos, como los de la canasta básica, llevaron a la Provincia a gestar un plan para amortiguar este impacto en el bolsillo de los misioneros. Así surgió el Ahora Canasta, un programa que otorgará el reintegro del 17% sobre el total de compras de alimentos esenciales realizadas a través de tarjetas de débito, billeteras virtuales y tarjetas sociales. El tope de reintegro será de hasta 4.500 pesos por mes más lo que adicione el medio de pago.

Se estima que en Misiones son más de 2.500 comercios en condiciones de adherirse. El programa se implementará después de la primera quincena de agosto y estará vigente todos los días de la semana.

El programa se terminó plasmando mediante acuerdo firmado con Nación, a través del ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Daniel Scioli. Esta semana, durante el lanzamiento, el gobernador Oscar Herrera Ahuad destacó que la medida sigue la línea de las políticas públicas desplegadas a través de los demás programas Ahora, que apunta a dinamizar la economía, en apoyo por igual a las pequeñas y medianas empresas como a los consumidores.

Del mismo modo, el mandatario provincial, resaltó que este programa fue posible por el acompañamiento del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira que facilitó las gestiones ante autoridades nacionales que permitieron que Misiones acceda a este beneficio, para aliviar el momento inflacionario del país.

Tensión en el mercado

Mucho malestar causó en el seno del gobierno provincial el conflicto desatado en el Mercado Central de Posadas. Por un lado, por la extorsión a la que estaban siendo sometidos pequeños agricultores que con mucha dedicación y esfuerzo -tras recorrer cientos de kilómetros- acercan en horas de la madrugada sus productos frescos. Apenas en el ingreso al Mercado Central, estos productores se encontraban con una barricada montada por un sindicato, donde se veían obligados a malvender sus productos sólo a determinados sectores. Esto terminó generando grave tensión y provocó el inicio de faltantes de algunos productos. Esta situación no debe repetirse, advirtió en el lugar el gobernador Herrera Ahuad, quien se trasladó primero en la noche del jueves para monitorear el movimiento y luego el viernes, con varios colaboradores, para iniciar un proceso de mejora a fin de brindar mayor seguridad y comodidad para vendedores y compradores.

De esta manera, dispuso mejoras urgentes en el lugar, desde un nuevo sistema de iluminación, instalación de cámaras y más seguridad y ampliar el asfaltado del ingreso y extender estacionamientos para cargas y descargas, mientras se planifica un nuevo edificio para reemplazar al que está en uso desde hace 40 años.

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