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Una misionera con un rico historial en la medicina no convencional

Los yuyos de doña Elsa y su libro para conocerlos a fondo

Elsa Dora Ortiz es curandera y publicó su libro ‘Dicen que... Plantas medicinales de Misiones’, sobre su uso y propiedades

miércoles 13 de julio de 2022 | 8:07hs.
Los yuyos de doña Elsa y su libro para conocerlos a fondo
La publicación del libro responde a una necesidad de compartir sus conocimientos con la gente. Fotos: Matías Bordón
La publicación del libro responde a una necesidad de compartir sus conocimientos con la gente. Fotos: Matías Bordón

La medicina que viene de las plantas se remonta a las culturas milenarias. Los antiguos pueblos y comunidades aborígenes usaban hierbas para curar distintos males y esa sabiduría se traspasaba entre generaciones a través de la oralidad.

El conocimiento de las plantas medicinales es primitivo y llega hasta este presente de la mano de las curanderas y curanderos, personas que aprendieron este oficio de sanar mediante las plantas, las manos y la oración, y se transformaron en personalidades trascendentales de las ciudades.

 Es el caso de Elsa Dora Ortiz (62), que pese a todos los prejuicios que tuvo que afrontar a lo largo de su vida, se reconoce orgullosamente como curandera. Interesada en compartir el conocimiento lanzó recientemente el libro Dicen que… Plantas medicinales de Misiones, el cual se consigue en Posadas el libro en Dharma (calle Coronel Álvarez 1813).

Se trata de una edición casera, impresa en una imprenta que tiene su marido en su hogar. En los 500 ejemplares de esta edición  inicial reproduce las plantas con propiedades curativas que se encuentran en la provincia, para qué sirven y algunas fórmulas sencillas. Son 132 especies con sus nombres científicos, dosis y propiedades.

Esta medicina no reemplaza a la que se proporciona a los individuos en los centros de salud, sino que se complementa.

 “Siempre hago hincapié en que no hay que abandonar el tratamiento médico. Ojalá nos apoyáramos y aprendiéramos de todos”, acotó Elsa en diálogo con El Territorio.

Una rica tierra colorada

 Elsa, que nació en Puerto Libertad pero vive actualmente en Eldorado, reconoció que el libro nació de la necesidad de su entorno de saber más sobre las plantas medicinales que se encuentran en Misiones, dado que no hay bibliografía específica sobre esta temática en la tierra colorada.

 “A veces escuchamos que el lapacho que sirve es el de Salta o la uña de gato que sirve es la de Perú; tenemos en Misiones, en nuestro patio, nuestro monte la misma uña de gato y que tiene el mismo efecto, quizás difiera un poco en su aspecto, pero el efecto es el mismo. Entonces, para qué gastar tanta plata si lo podemos tener en nuestro patio”, se preguntó la mujer, que además tiene un emprendimiento de tinturas madre.

 Además tiene el emprendimiento de tinturas madre, un super concentrado.

 Una tintura madre es el extracto de una planta. Mediante su preparación se busca concentrar sus virtudes o principios activos, es decir, las sustancias químicas y nutritivas de la planta que se pretende absorba el organismo. Representa una forma muy cómoda de consumir el producto.

 “Hay cientos de hierbas que las podemos usar sin problemas, hay otras con las que sí tenemos que tener cuidado como con el ysypó milhombre, la ruda, el pipí, la cangorosa, si bien son muy buenas, algunas tienen contraindicaciones porque son abortivas”, reconoció.

 Larga tradición familiar

 Elsa mamó toda esta tradición desde que era niña. Su abuela, María del Valle, fue la partera y curandera de Puerto Libertad, que ante la carencia de profesionales de la salud, suplía todas las necesidades de la pequeña población. Su padre, en tanto, también tenía el don de curar, pero estaba más abocado a la salud de los animales que a la de los humanos.

 Sobre cómo lo aprendió, contó: “Esa es toda una mística. Decimos que la magia blanca se aprende en la noche de San Juan, es algo que se pasa de persona a persona. Y obviamente la persona que hace este trabajo tiene que estar comprometida a no hacerlo por dinero o rédito propio, sino a atender a todos los que vienen a pedir esa curación. Es un compromiso profundo con el espíritu de la naturaleza, con el espíritu primordial de Tupá”.

 Pero señaló que quien va a curarse debe dejar algo a cambio, no algo material: “Puede ser un huevo de gallina, un alfajor, algo le haya pertenecido”.

 Hace más de 30 años que Elsa se comprometió con este oficio y si bien actualmente hay una apertura mental más profunda, por mucho tiempo fue blanco de prejuicios y opiniones malintencionadas.

 “Cuando tenía a mis hijos pequeños no era así y nos miraban con mala cara, nos maltrataban y nos avergonzaban mucho. Trabajábamos prácticamente en la clandestinidad, nunca le decíamos al médico ‘le dí un tecito de llantén a mi hijo’”, relató.

 Ahora, indicó, hay profesionales de la salud que les derivan pacientes para tratar ciertas dolencias y que el tratamiento no sea tan invasivo.

 “Ya dejó de ser un oficio peyorativo el del curandero para volver a resignificar lo que significa, es decir, la persona que cura, porque no solamente curamos con las plantas, curamos también con las manos, con la palabra, con los vencimientos”, sostuvo.

 Y en esa misma línea, agregó: “Creo que este cambio vino de la mano de los jóvenes, de las EFA que tienen la asignatura de plantas medicinales en su programa. También de la mano de algunos médicos que ahora se atreven a decirle a la gente que vayan a las curanderas cuando no pueden curar algo”.

 Por último, destacó que son muchas las personas que están en el camino de dar a conocer a la comunidad este saber milenario, este volver a la tierra, a la fuente, que no solamente abarca el uso de las plantas medicinales, sino la lucha por la ecología, por una agricultura sin pesticidas, por el derecho al agua.

 “Solamente soy una partecita, pero es un movimiento muy grande y hay muchos jóvenes que están luchando por un mundo mejor”, concluyó.

En Posadas el libro y los productos de Elsa se consiguen en Dharma (calle Coronel Álvarez 1813).

 Algunas plantas con propiedades
 
Tapekué:
Es una de las hierbas estudiadas científicamente y recomendadas para el cáncer de mama. “Nuestras abuelas ya la conocían y la usaban para cáncer de útero, artritis”, sostuvo. También para cualquier tipo de heridas, externa e interna.

 Pipí:
Se aconseja plantarla en la entrada y ahumar la casa para ahuyentar la mala vibra. Sirve para picaduras de araña, víbora, escorpión, abejas. Es la única planta que conoce Elsa, que cura la sinusitis. Se usa contra los hongos, vitiligo, psoriasis y gripe, entre otros.

 Amaranto:
Activador de la memoria. Para casos de demencia senil, parkinson, alzheimer o chicos con problemas de aprendizaje. Contiene un aceite esencial que es el escuáleno, que sólo se encuentra en una ballena del ártico.

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