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Germán Colina irá en motocicleta hasta Alaska

Dejar todo para vivir viajando

En su Falcon recorrió 264 ciudades. Ahora se aventura a unir el norte anglosajón con el fin del mundo. Un espíritu nómade que busca contagiar y compartir felicidad

martes 05 de julio de 2022 | 4:30hs.
Dejar todo para vivir viajando
El motociclista viaja en ‘La Legendaria’ hace unos cuatro años. Foto: Sebastián Velozo
El motociclista viaja en ‘La Legendaria’ hace unos cuatro años. Foto: Sebastián Velozo

Germán Colina tenía una vida rutinaria. Con gran potencial para los negocios se dedicó a emprender y construir su pyme con tiempo y dedicación. Pero un día quiso ver más allá del trajín de la rutina y el consumismo. Así que decidió empezar a viajar sin pensar que esa primera aventura sería un verdadero viaje de ida.

Liviano de equipaje, despojándose de lo material -un proceso interno tan complejo como liberador- recorre las rutas junto a La Legendaria, una Honda Nx4 Falcon del 2013, que lo acompaña en su sueño. Con él y su moto viaja también el arte de Walpac, un artista visual que plasmó su obra sobre el vehículo, dándole una distinguida e inconfundible identidad al viajero y su compañera de ruta.

Con 31 años, atravesó toda la Argentina, parte de Brasil y un poquito de Chile. Acumulando paisajes y calcomanías, haciendo nuevos amigos y descubriéndose a sí mismo en cada aventura que emprende, ahora decidió ir mucho más lejos y animarse a una travesía continental. Su meta es unir América en un circuito que le llevará algunos años de paseo.

‘Alaska en Moto’ es la travesía para la que se prepara junto a su fiel compañera de ruta. La idea es partir desde Misiones hacia el vecino Uruguay “aunque todavía no está definido”, detalla en diálogo con El Territorio, sobre el viaje que realizará solo

Desde allí partirá hacia el norte, recorrerá América del Sur, América Central y América del Norte, hasta llegar al estado más grande del país anglosajón. Una vez alcanzado el objetivo volverá a bajar por el otro borde americano, descendiendo hasta la Cordillera de Los Andes, recorriendo Chile y terminando su travesía en Ushuaia, el fin del mundo.

“Dejar todo para vivir viajando, ese es mi sueño. Hace poco más de un año que lo vengo pensando, hace seis meses que lo decidí y estoy organizando. Esto es para mí, es lo que quiero y lo voy a lograr”, resumió optimista y seguro, con la firmeza de que todo lo que se propone lo cumple.

En Maps, Germán lleva un registro de todas las ciudades que visitó. Foto: Sebastián Velozo

Su pasión por rutear en dos ruedas comenzó hace algunos años, después de adquirir a La Legendaria que ahora tiene casi 100 mil kilómetros de trayectoria. Con ella, Germán transitó la ruta 40 y pasó por 264 ciudades.

“Me fui hasta La Quiaca, porque estaba recorriendo la columna vertebral del país, la ruta más representativa de Argentina -que tiene todos los tipos de camino, paisajes, clima, vegetación, fauna y culturas-. Pero faltaban 120 kilómetros para llegar al final y en Río Gallegos se decretó la pandemia. Todo se cerró y no pude seguir viajando”, recuerda sobre uno de sus últimos viajes, la aventura que despertó su espíritu nómade.

“En Santa Cruz me quedé poco más de un mes, pero necesitaba volver así que firmé una declaración jurada -debí hacerlo porque todo el camino fue desolado y estaba todo cerrado- y me volví”, continuó, detallando que debió dejar un bolso entero de ropa para poder cargar más comida enlatada para el camino y que para descansar debió acampar al costado de la ruta.

Ya llegando a Misiones, no le habilitaron el pase por Centinela y también debió instalar su acampe hasta que le permitieran ingresar a la Tierra Colorada. “Fue en esa travesía cuando descubrí que lo mío era viajar”, reconoció, destacando que contando sólo consigo mismo pudo experimentar una adrenalina única.

“Me di cuenta que mi cuerpo aguanta más de lo que imaginé, que se la banca, que puedo pasar unas horas sin comer, que puedo dormir menos de lo que creía, que hay muchos lugares y personas por conocer; que la vida es mucho más que trabajar y acumular, que lo importante está en lo simple, en hacer amigos, en acumular experiencias; en descubrir que el mundo es realmente lindo y está lleno de personas buenas”, expresó. Y una vez tomada la decisión, comenzó a trabajar en su más loco sueño, un proyecto que le costó digerir y también organizar, pero que ya está encaminado.

El motoquero estima que la travesía le llevará varios años y planea vivir su próxima década recorriendo las rutas. Además, destacó que no fue nada fácil llegar a esa decisión, ya que el proyecto define su estilo de vida a futuro.

Sin embargo, “descubrí que para ser feliz no necesito nada más que lo que cargo para el viaje, así que la decisión ya está tomada”, resaltó señalando que extrañará mucho de su vida actual pero que le esperan muchas experiencias nuevas y enriquecedoras.

Todo su viaje será documentado desde su Instagram (@latinoamericaen2ruedas). Para ello, el motociclista se equipó con herramientas de calidad, micrófono, cámara digital, soportes y más.

“La idea es retratar todo el viaje: las risas, los llantos, el esfuerzo, las horas arriba de la moto, la emoción de llegar a un lugar nuevo, la alegría de conocer otras ciudades o nuevos amigos, las travesías, los momentos de peligro, las veces que se rompe la moto, la ayuda de la gente, y otras varias sorpresas que surgirán en la aventura”, detalló.

Es que la meta, además de cumplir un sueño personal también intenta animar a otros a perseguir sus sueños y compartir alegrías: “Todos traemos una semillita nómada en nosotros. La idea es hacer lo que me gusta y a la vez motivar a la gente, que crean que se puede, que vean que el mundo es lindo, la idea es contagiar eso y que todos descubran lo que los hace felices”.

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