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La denuncia fue radicada ante la Fiscalía de Instrucción Uno de Oberá

"Los policías me esposaban y me metían la cabeza en un tacho con agua"

Una joven de 19 años denunció que fue torturada en la comisaría de Campo Grande e identificó a cuatro uniformados. Por temor se mudó a Oberá. La CPPT tomó intervención.

domingo 03 de julio de 2022 | 2:30hs.
"Los policías me esposaban y me metían la cabeza en un tacho con agua"
La Comisión Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT) ya tomó intervención en el caso. //Foto: Daniel Villamea.
La Comisión Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT) ya tomó intervención en el caso. //Foto: Daniel Villamea.

Temblorosa, por momentos entre lágrimas y sin ocultar el temor que la aqueja, una joven de 19 años -madre de dos criaturas- se presentó ante la Fiscalía de Instrucción Uno de Oberá y denunció que fue víctima de reiteradas torturas en la comisaría de Campo Grande, donde permaneció detenida diez días.

La presunta víctima aseguró en dos ocasiones los uniformados de guardia la sacaron de la celda y la trasladaron hasta una oficina de la misma dependencia donde la esposaron y forzaron a introducir su cabeza en un tacho con 20 litros de agua, al tiempo que le propinaron golpes y patadas.

La denuncia fue radicada el último viernes, ocasión en la que la damnificada dio detalles aberrantes del supuesto accionar policial e identificó a cuatro funcionarios como autores de los apremios ilegales.

En tanto, dejó asentado que también participaron otros uniformados, aunque no los pudo identificar por sus nombres pero aseguró que los reconocería.

Según la joven, las sesiones de tortura tuvieron la intención de forzarla a contar dónde se hallaba su hermano, un menor de 17 años que desde el pasado domingo permanece internado en coma inducido en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Samic de Oberá, adonde fue trasladado luego de un supuesto intento de suicidio en la misma comisaría de Campo Grande.   

"Querían que les diga dónde estaba Gabi, pero yo no sabía. Dos veces me sacaron de la celda y me llevaron a una pieza que ellos llaman cuarto oscuro. Ahí los policías me esposaban y me metían la cabeza en un tacho con agua", dejó asentado en la denuncia del último viernes.  

La Comisión Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT) ya tomó intervención en el caso.

"Pensé que me mataban"

Ante la consulta de El Territorio, un vocero judicial calificó como "gravísima" la acusación plasmada ante la Fiscalía de Instrucción Uno, por lo que no descartaron derivaciones penales en el corto plazo.

Con relación a las presuntas torturas, la joven precisó que fue detenida el 4 de junio a raíz de la denuncia de un hombre que resultó lesionado en una riña y la acusó a ella y a un cuñado de agredirlo.

"Estuve presa diez días y dos veces me sacaron para ahogarme. Me ponían la cabeza en el tacho con agua y arriba ponían una tablita que uno de ellos pisaba para que yo no pueda sacar la cabeza. Era horrible, desesperante. Pensé que me mataban. Me preguntaban por Gabi, me insultaban, me daban piñas y patadas", precisó.

Precisó que la comisaría de Campo Grande dispone de tres celdas, dos para hombres (procesados y contraventores) y una para mujeres. Todas se hallan en el mismo espacio físico, por lo que los hombres pueden ver a las mujeres y viceversa.

Según la víctima, cuyo nombre se preserva por pedido de la misma debido al temor a represalias, los uniformados pretendían que les diga el paradero de su hermano de 17 años, quien era buscado por un supuesto robo.

En ese contexto aportó un dato que de corroborarse constituiría otra grave irregularidad interna, ya que afirmó que el presunto damnificado del robo adjudicado a su hermano tenía acceso al sector de celdas y les llevaba comida a otros presos para que se "encarguen" del menor en caso de ser detenido.

Por otra parte, declaró que a mediados de la semana pasada otro hombre que luego estuvo detenido junto a su hermano le contó que "un día los policías le dijeron conocés el Arroyo del Medio", tras lo cual sacaron al menor de la dependencia y lo volvieron a ingresar horas más tarde en deplorable estado.  

Temor y mudanza

Según presume la joven, tras ser detenido a su hermano los policías también los sometieron a torturas con agua, producto de lo cual resultó seriamente afectado, desestimando la versión del intento de suicidio.

"En Campo Grande los policías tienen la maldita costumbre de hacer eso. Yo no denuncié antes porque me tenían amenazada, pero viendo lo que le hicieron a mi hermano decidí contar todo. Igual tengo miedo por mí y mi familia, por eso esta semana me mudé a Oberá. Hasta en la fiscalía me dijeron que me cuide de los policías. Ahora ruego que mi hermano se recupere y cuente qué pasó", agregó.

Con relación al estado del menor que desde hace una semana se halla en coma inducido, su madre Nélida Ferreyra precisó que en el último parte médico le informaron que padece una infección pulmonar y dificultad para la oxigenación en sangre.

En tanto, según averiguó este matutino, el paciente ingresó broncoaspirado proveniente de Campo Grande.

El pasado martes la madre radicó una denuncia ante la Fiscalía de Instrucción Dos a raíz de que días antes su hijo le había contado que los policías lo golpeaban y amenazaban. Si bien en aquella ocasión el menor no le dijo que lo torturaron con agua, al llevarle unas cobijas la mujer notó que en su bolso tenía ropa mojada.  

"Tengo muchas dudas sobre lo que pasó en esa celda porque mi hijo me contó que los policías le pegaron mucho en la cabeza. El miércoles de la semana pasada le pasaron al Juzgado de Paz y le dieron 20 días de arresto por contraventor. Cuando estaba sentado en el Juzgado pude cruzar unas palabras con él y en voz baja me dijo: 'Mami, no me dejaron marcas en el cuerpo, pero la cabeza tengo llena de globos y me duele mucho. No te puedo contar más nada, pero cuando salga quiero hacer una denuncia'. No podía hablar más porque había cuatro policías ahí", señaló Ferreyra.

Ordenaron pericias

Las dudas de Ferreyra sobre las causas del estado de su hijo se fundamentan en las agresiones previas y lo que luego le contó su hija, quien denunció que la torturaron en un tacho con agua, lo que cobró relevancia al recordar que su hijo tenía ropa mojada.

También salió al cruce de la información policial que indica que el menor estaba alojado solo en una celda.

Al respecto, la progenitora mencionó que "el miércoles le llevé abrigos, me hicieron pasar y vi que estaba en la misma celda con otros presos mayores. Es mentira que estaba solo".

Reconoció que el menor consume drogas y posee antecedentes por delitos contra la propiedad, aunque su último arresto obedeció a una contravención, ya que un vecino lo denunció por escuchar música a alto volumen.

En tal sentido, desde la Policía se informó que Gabriel Alexander P. estaba cumpliendo 20 días de arresto, conforme Oficio 675/22, no redimible por multa por ser "reincidente en causas contravencionales".

Atento a la gravedad del hecho, el juez de Instrucción Dos de Oberá, Horacio Alarcón, ordenó que la División Policía Científica realice las pericias de rigor y se proceda al secuestro de la colcha utilizada en el presunto intento de suicidio.

Además, ordenó que se recepcione declaración testimonial a los trece detenidos que se hallan alojados en la dependencia y al personal de guardia.

Las reiteradas denuncias contra personal de la comisaría de Campo Grande se dieron en simultáneo a la polémica publicación del comisario inspector Marcelo Chimiski, jefe de la Unidad Regional XI, con jurisdicción en Campo Grande, quien utilizó su estado de Whatsapp para exaltar la figura de Jorge Rafael Videla, condenado a prisión perpetua como autor de 469 crímenes de lesa humanidad.

La carta que no apareció

Tras el presunto intento de suicidio de Gabriel Alexander P., la comisaría de Campo Grande informó que recepcionó la declaración de un detenido que aseguró que el menor le habría manifestado que dejó una carta contando los motivos que lo llevaron a tratar de quitarse la vida.

Según se notificó al juzgado, la misiva en cuestión se hallaba en el bolsillo de un pantalón que el adolescente habría dejado en la casa de su novia. Con ese dato se ordenó el allanamiento de la vivienda.

Una vez en el domicilio, la dueña de casa manifestó que no había encontrado ninguna carta, pero no se interpuso a la orden de allanamiento que concluyó con resultado negativo. Luego la joven les aclaró a los policías que el menor es analfabeto, por lo que creía imposible que le haya dejado una carta. La madre del chico corroboró los dichos de la novia.

"No sé qué que quiso inventar la Policía con eso que mi hijo dejó una carta, si él no sabe leer ni escribir", precisó Nélida Ferreyra.

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