jueves 18 de agosto de 2022
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Cayó un 17,5% más de agua de lo habitual

Este primer semestre fue el más lluvioso en Misiones desde el inicio de ‘La Niña’

Según datos del Inta Cerro Azul, entre enero y junio cayeron 1.189,8 milímetros, 177 por encima de lo normal, valores que permitieron recobrar arroyos y cosechas

viernes 01 de julio de 2022 | 6:06hs.
Este primer semestre  fue  el más lluvioso en Misiones desde el inicio de ‘La Niña’

El primer semestre del año en Misiones cierra con una recuperación en los promedios habituales de lluvia que caracterizan a la región. En este sentido, según datos relevados por la estación agrometeorológica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) Cerro Azul, entre enero y junio cayeron 1.189,8 milímetros de precipitaciones, cuando el promedio normal de lluvias para los primeros seis meses del año es de 1.012,7 milímetros. Es decir, después de mucho tiempo, hubo un exceso hídrico de 177,1 milímetros y fue 17,49% por encima de lo normal.

Las fuertes lluvias que se registraron en marzo (359,7 milímetros), abril (320) y mayo (184,7) fueron claves para levantar el promedio semestral, en medio de la incidencia del fenómeno meteorológico de La Niña, que se caracteriza por una fuerte reducción en materia de precipitaciones. Fueron esas lluvias las que trajeron una bocanada de oxígeno para el sector agropecuario local, que sufrió los efectos de la notable falta de agua, más aún en tiempos de siembra y cosecha.

Con junio terminado, el mes tuvo un total de 131,8 milímetros, cuando el promedio es de 140 milímetros. Un ligero déficit, aunque lejos del panorama de enero y febrero de este año, cuando los números fueron alarmantes: de 112,7 y 80,9 milímetros, respectivamente, contra un promedio casi cercano a los 200 milímetros.

Como se mencionó, el primer semestre del 2022 finalizó con un exceso hídrico del 17,49%. Una situación diferente que no se registraba desde 2019, cuando arrancó La Niña y con ella, la baja en los números habituales de lluvia. De acuerdo a los datos históricos relevados por el Inta Cerro Azul, en el semestre enero-junio de 2019 cayeron en Misiones 1.200,8 milímetros, que significaron un exceso hídrico del 18,57% .

En la comparación con los primeros semestres del 2020 y 2021, la situación fue completamente distinta, ya que en ambos casos los números se ubicaron por debajo del promedio. Por ejemplo, en el caso del período enero-junio de 2020 llovieron 872,8 milímetros, lo que implicó una falta de lluvias del 13,81%, equivalente a 139,9 milímetros. Y si se analiza el mismo período, pero de 2021, el déficit fue aún mayor: del 17,48%, es decir, de 177 milímetros. En este contexto, a finales del 2020, el gobierno provincial declaró por primera vez la emergencia agropecuaria, por el término de 180 días, al observar pérdidas del 50% en los cultivos de té, mandioca, sorgo y maíz, con vigencia para el primer cuatrimestre del 2021.

Tras tiempos alarmantes, la situación hídrica logró normalizarse en Misiones, hecho que trajo alivio al sector productivo que ahora atraviesa tiempos de cultivos y siembras con exceso de humedad, clave para el desarrollo de las actividades. No obstante, en otras regiones del país el panorama es diferente, más aún en el Centro argentino, donde aún sienten los efectos de la falta de lluvias.

El arranque del segundo semestre mantiene para la tierra colorada pronósticos de persistencia de La Niña, aunque se espera que no sea con la misma intensidad de los semestres anteriores y se espera que haya una tendencia a la neutralización, que significaría tiempos en los que las lluvias se ubicarían dentro de los parámetros esperados para cada mes.

Semestre positivo

José Olinuk, agrometeorólogo de la estación Inta Cerro Azul, explicó a El Territorio que de acuerdo a los relevamientos que realizan diariamente, el primer semestre del año cerró con un promedio de 1.189,8 milímetros.

“Transitamos un otoño e invierno muy positivo en lo que refiere al clima, porque en marzo, abril y mayo las lluvias fueron muy superiores a los promedios. Si bien en junio el promedio fue menor (llovieron 131,8 milímetros cuando el promedio es de 140,6), con un mes más fresco y húmedo, a pesar que llovió por debajo del promedio hubo un exceso hídrico. De marzo a junio fueron meses de exceso hídrico e hizo que los suelos recuperen la humedad y que se pueda superar la sequía. Las vertientes se recuperaron y no tenemos problemas con el agua, como hubo meses anteriores. Ahora las temperaturas son normales y el suelo tiene bastante humedad”, manifestó.

“El año pasado estuvimos con lluvias por debajo de lo normal y con temperaturas elevadas, aunque los valores de enero de este año fueron muy elevados y con una sequía que se intensificó en febrero, con récord absoluto en temperaturas y falta de lluvias”, recordó el investigador del Inta.

Asimismo, precisó que junio cerró con temperaturas por debajo de lo normal, con siete jornadas de heladas, al recordar que esto último es necesario para la actividad productiva y que son de menor intensidad que años anteriores. Y en lo que refiere a lluvias, se registraron trece jornadas de precipitaciones.

En este contexto, Olinuk destacó el escenario que vive Misiones por el exceso hídrico que se registró en estos primeros meses del 2022. “Se dio una situación especial, ya que Misiones es la única provincia del país con exceso hídrico. El país aún sigue con la vigencia de La Niña, y por ejemplo en la zona de la Pampa húmeda la situación es crítica porque no se puede cultivar y eso afecta directamente a la siembra de trigo. Pero en este escenario, Misiones es la excepción porque el déficit hídrico es bien marcado, de casi 200 milímetros y es una situación que marca a la provincia, ya que si nos desplazamos más hacia Corrientes, se nota que el panorama es otro en el acumulado de lluvias”, dijo.

La incidencia en el agro

Las lluvias trajeron alivio para el sector productivo. En esos términos refirió José Kirilinko, productor de Campo Viera en diálogo con Acá te lo contamos por Radioactiva 100.7. “Estamos contentos por la recuperación de los caudales hídricos en los arroyos, vertientes y pozos de agua”, los cuales en su mayoría se habían secado por sequía.

Pese al exceso hídrico que hubo, ello permitió recuperar diversas plantaciones de yerba y té.

Por otra parte, indicó que los productores tienen que estudiar y aprender a cuidar los caudales, cuencas hídricas y “la forma de producir de manera distinta a como lo veníamos haciendo, porque sabemos que el cambio climático está pegando muy fuerte”, dijo.

“Ahora hay exceso de humedad y de agua, pasamos de un extremo al otro, pero de igual manera siempre es preferible tener humedad y no sequía”, planteó el colono. 

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