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Macheteó a su pareja en El Soberbio, fue condenado a 15 años de prisión: "Siempre la respeté", declaró ante los jueces

Rubén Moraes (26) admitió que estaba "borracho y drogado" cuando atacó a Susana Caruxa (32), pero aseguró: "No tenía intención de matarla". La mujer minimizó las agresiones que sufrió, aunque había denunciado ser víctima de violencia de género. "Quiero una oportunidad", pidió él.

jueves 30 de junio de 2022 | 13:59hs.
Macheteó a su pareja en El Soberbio, fue condenado a 15 años de prisión: "Siempre la respeté", declaró ante los jueces
Rubén Moraes continuará privado de la libertad en la Unidad Penal Uno de Oberá. //Fotos: Cristian Valdez.
Rubén Moraes continuará privado de la libertad en la Unidad Penal Uno de Oberá. //Fotos: Cristian Valdez.

Una noche de hace más de tres años Susana Caruxa (32) vivió un infierno en manos de quien en aquel entonces era su concubino: Rubén Moraes (26). Borracho y furioso la agredió a machetazos frente a sus propios hijos aunque también estaba presente la madre, una hermana, el cuñado y sobrinos de la víctima, que ensangrentada tuvo que saltar por una ventana y esconderse debajo del piso y entre matorrales para poner a salvo su vida. 

Después de atacar a la mujer el violento salió con su bebé de ocho meses en brazos pero antes amenazó con matarlos a todos si alertaban a la Policía; medida que terminó siendo la única solución, sobre todo porque prometió regresar y de hecho lo hizo. 

Durante la madrugada Susana salió de su escondite y casi al borde del desmayo, tapó sus heridas con un trapo y fue hasta la comisaría donde lo denunció, manifestando el miedo que tenía y exponiendo en ese contexto el espiral de violencia al que estaba sometida.

Todo aquello sucedió en una propiedad de colonia Paraíso, El Soberbio, entre el 25 y 26 de abril de 2019. El acusado fue detenido llevando consigo el machete.

Este mediodía el Tribunal Penal Uno de Oberá condenó a Moraes a la pena de 15 años de prisión tras declararlo culpable del delito de "homicidio agravado por haber sido cometido contra la persona con quien mantenía una relación de pareja y mediando violencia de género, en grado de tentativa", coincidente con el requerimiento de la fiscal Estela Salguero. El defensor particular del acusado, Enrique Meier, solicitó la absolución y cambio de calificación a lesiones leves, lo que finalmente no prosperó.

En el fallo condenatorio los jueces Francisco Aguirre (presidente), José Pablo Rivero y Orlando Moreira contemplaron el agravante de la violencia de género pedido por la fiscal en relación a las amenazas y agresiones previas mencionadas por la víctima en su declaración judicial. 

Si bien tanto la propia víctima como sus parientes, que habían sido testigos presenciales del demencial ataque, suavizaron ante los magistrados sus declaraciones iniciales para beneficiar al acusado, repitiendo insistentemente que Moraes "era muy bueno, trabajador y cuidaba mucho a los hijos", que aquella noche "estaba demasiado borracho", que "le pegó dos o tres planazos" con el machete y que "no tuvo intención de matar" porque "si quería lo hubiera hecho tranquilamente", la fiscal no tuvo dudas de que "la intención de asesinar quedó manifiesta" por "las amenazas, la agresividad y dirección de los machetazos que iban hacia la cara y la cabeza de la víctima, que tuvo que defenderse con los brazos y salvó su vida solamente porque pudo escaparse de la casa saltando por la ventana".

"Si no se hubiera atajado con los brazos el machetazo iba directo a la cabeza", insistió Salguero y en esa línea analizó que "la agresividad salida hacia afuera fue en un contexto de violencia de género puesto que se dio en un ambiente de desigualdad de condiciones entre el hombre y la mujer".

"Susana venía sufriendo violencia de género, fue víctima de golpes que casi le hicieron perder un embarazo y reiteradas amenazas que Moraes las hacía consciente. Esas conductas agresivas causan un enorme daño psicológico y finalmente Susana terminó siendo víctima de un daño físico que casi le cuesta la vida. No la mató porque la víctima se escapó, no porque el acusado no quisiera hacerlo", puntualizó.

Previo al requerimiento de pena la fiscal insistió: "Ese día Moraes descargó contra Susana todas las amenazas que venía haciendo. Ingresó a la casa y la agarró de los pelos, cuando ella iba a escapar la sujetó de la remera y en el forcejeo se la llegó a sacar, recibiendo según los testigos 'solo planchazos' pero nadie dijo que los machetazos iban directo a la cabeza y a la cara y con el filo. Dos machetazos fueron perfectamente dirigidos a la cabeza de Susana que tuvo que poner los brazos para evitar ser asesinada".

Para la defensa "no hubo intención"

Para pedir la absolución de su defendido, el abogado Meier avanzó sobre las declaraciones de la víctima; de su mamá, Noemí Rodríguez; de su hermana, Elisa Caruxa; y del concubino de ésta, José Luis Desspessel.

Todos ofrecieron esta mañana testimonios bastante favorables al acusado, aludiendo que el ataque fue "efecto de la borrachera" e incluso en algunos tramos dijeron no recordar detalles de lo sucedido o de lo que habían declarado anteriormente, por lo que la fiscal requirió la lectura de sus testimoniales durante la instrucción.

En esas lecturas quedó expuesta la violencia que sufría Susana en manos de Moraes, pese a que era una relación de pocos meses. Tanto en su declaración inicial como en una ampliación había manifestado el miedo que sentía y las amenazas que recibía, además de  golpes que en una oportunidad casi le hicieron perder un embarazo.

Dejando de lado eso, Meier prefirió ponderar el supuesto "buen concepto" de su defendido y que aquella noche "estaba demasiado borracho por eso hubo una discusión con su pareja y reaccionó", aseverando en ese punto que "nunca tuvo intención de matarla ya que si quería podría hacerlo tranquilamente".

"Lo dijeron los testigos que declararon acá, que era trabajador, que nunca desatendió a los hijos, por eso insisto, no hubo intención de matar, ningún testigo dijo tal cosa", insistió y en ese aspecto afirmó: "Descartamos la intención homicida. Fue un error del que se arrepintió y está afrontando las consecuencias".

"Siempre la respeté", declaró Moraes

El ataque se produjo en la casa de Elisa, es decir, de la hermana de la víctima. De acuerdo a la denuncia, como su hija no regresaba de la escuela, ella misma la fue a buscar y se quedó a tomar mate con sus parientes, más aún porque había comenzado a llover.

En una zona distante a unos dos kilómetros estaba trabajando Moraes, según admitió, en una macheteada que le demandó casi todo el día. Paralelo al esfuerzo tomó caña y fue así que regresó a su casa borracho, pero como encontró todo cerrado caminó con el machete hasta la casa de Elisa y allí cometió el delito.

"Siempre tomaba cuando macheteaba. Ese día estaba muy borracho. Llegué hasta la casa y vi que la puerta tenía candado. Fui al bar nuevamente y tomé más tragos. Un poco después caminé hasta la casa de la hermana para hablar con ella (la víctima), y discutimos. Me insultó demasiado porque estaba borracho, yo le invité para ir a la casa pero ella quería sacarme el machete y no le quise dar", comenzó declarando el acusado, reconociendo que "le pegué dos cintazos con el machete pero no tenía intención de matarla, fué porque ella me atacó, yo estaba borracho y me descontrolé, perdí la cabeza por la bebida, no quería ni siquiera cortarle".

Más allá de eso, Moraes aseguró que "nunca tuve intención hacerle un daño, siempre la respeté porque es la madre de mi hijo, tampoco la amenacé, a nadie. Ni pensé que le había lastimado aquella noche, pero me preocupé cuando me dijeron que estaba cortada por eso la estaba buscando", y subrayó ante los magistrados que "nunca quise escapar de lo que hice, estoy arrepentido, incluso ella (la víctima) me visitó cuando estaba preso y pidió disculpas por haber denunciado pero estoy acá, me equivoqué, hice las cosas mal y estoy pagando".

El condenado explicó que desde que está en prisión busca encauzar su vida, que está por terminar los estudios primarios y se acercó a la religión. Incluso formó pareja con una mujer de Garuhapé que la visita periódicamente. "Cometí un error, estoy arrepentido pero en ningún momento traté de escapar de la ley. Tengo dos hijos que no ví más. Quiero una oportunidad para cambiar mi forma de ser, sin bebidas, sin vicios, porque tengo otra familia y quiero cuidar diferente", dijo minutos antes de escuchar la sentencia.

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