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El Papa Francisco y su clara referencia a la amenaza de una guerra nuclear

jueves 30 de junio de 2022 | 6:00hs.
El Papa Francisco y su clara referencia  a la amenaza de una guerra nuclear

Hace pocas semanas, el Papa citó una declaración de científicos de 1955: “¿Acabaremos con la raza humana o la humanidad renunciará a la guerra?”. Sobre esta cuestión, me pregunto: ¿hay algún indicador con apoyo científico que sintetizando geopolítica, ambición, ideologías, militarismo, etc., permita estimar la posibilidad de un holocausto nuclear mundial? Sí, acabo de descubrir que existe el denominado Reloj del Apocalipsis de la Asociación de Científicos Atómicos; este “mecanismo” (también llamado Reloj del Juicio Final) es una suerte de cronómetro simbólico, mantenido desde 1947 –época del inicio de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la ex-URSS– por la junta directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, que usa esta analogía de la especie humana, estando siempre su reloj «a minutos de la medianoche», donde la llegada de su aguja segundera a las 12 de la noche representaría la «destrucción total y catastrófica» de la Humanidad. Pero el avance, la detención o el retraso de la aguja depende de las condiciones mundiales del mes que estos científicos atómicos analizan y estiman.

Originalmente, la analogía representaba sólo la amenaza de guerra nuclear global, pero desde hace algún tiempo incluye cambios climáticos, y todo nuevo desarrollo en las ciencias y nanotecnologías que pudieran infligir algún daño irreparable (por ejemplo, que el globo terráqueo –por el deterioro del agua, del aire, de las tierras o una pandemia incurable– se convierta en inhabitable para los seres humanos).

Desde su creación, el reloj ha aparecido en todas las portadas del ‘Bulletin of the Atomic Scientists’. Su primera representación fue en 1947, cuando el cofundador de la revista, el ingeniero Hyman Goldsmith, le pidió a la artista Martyl Langsdorf, esposa del físico  Alexander Langsdorf, del Proyecto Manhattan (las dos bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki), que diseñara una portada para la edición de la revista de junio de 1947.

La artista Martyl pretendía que la imagen del reloj trasmitiera un sentimiento de alerta, de peligro inminente, y por ese motivo posicionó la aguja inicialmente a 7 minutos de la medianoche (o sea a las 23.53). La idea de mover el minutero surgió posteriormente, en 1949, como un modo de dramatizar la respuesta del magazín a los acontecimientos mundiales, o sea los riesgos atómicos surgidos por la fabricación en serie de bombas atómicas por los Estados Unidos y la ex-URSS.

El número de minutos para la medianoche —que mide el grado de amenaza nuclear, ambiental y tecnológica para la Humanidad— es corregido periódicamente. Hace cuatro años, el 25 de enero de 2018, el reloj se adelantó desde «tres minutos para la medianoche», adonde estaba desde el 19 de enero del 2017, a «dos minutos y medio para la medianoche». El reloj fue nuevamente actualizado en 2018, poniendo las agujas a dos minutos para la medianoche (o sea 120 segundos). Ha permanecido a esta hora a lo largo de 2019. En enero de 2021 se adelantó 20 segundos, quedándose hasta enero de 2022 a 100 segundos para la medianoche, lo que supone que estamos en momentos en el que más cerca se ha situado de las 12 de la medianoche en su historia.

O sea que, según este método de vaticinio y prevención de un holocausto mundial, estaríamos en el menor tiempo (o sea, del mayor riesgo) de los últimos 75 años desde su creación.

Creo que esta circunstancia es oportuna para que pensemos en quiénes estarán estimulando una guerra nuclear en Eurasia… y por qué el papa Francisco acaba de alertar a la Humanidad sobre este peligroso escenario.

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