sábado 25 de junio de 2022
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Hoy se cumplen 20 años del segundo tractorazo

Memorias vivas de la movilización de los colonos por un precio de yerba más justo

Quienes se movilizaron hace dos décadas a la capital volvieron a reunirse. Compartieron recuerdos de aquel momento en que dejaron por un rato las chacras para pedir la vigencia del Inym.

domingo 29 de mayo de 2022 | 2:30hs.
Memorias vivas de la movilización de los colonos por un precio de yerba más justo
Los tractores frente a la Casa de Gobierno, símbolo de una histórica movilización hasta Posadas. //Fotos: Archivo.
Los tractores frente a la Casa de Gobierno, símbolo de una histórica movilización hasta Posadas. //Fotos: Archivo.

En Misiones hubo dos tractorazos. El 29 de mayo de 2001 un grupo de productores se concentró en Cruce Karaben para luego marchar hacia el centro de la ciudad de Oberá. De ello, se cumplen hoy 21 años y representaría la génesis del tractorazo más importante, ocurrido el 29 de mayo de 2002. De este último acontecimiento ya pasaron 20 años en el que centenares de tractores arrancaron su marcha desde diferentes puntos de la provincia, esta vez, con dirección a Posadas. Hoy, hace precisamente dos décadas, colonos y colonas dejaron por 53 días su trabajo en la chacra para exigir un precio justo por la yerba mate y la aceleración de la puesta en marcha del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym).

En aquellos tiempos, la plaza 9 de Julio fue el escenario de asambleas para definir cómo continuaba el reclamo, que contó con apoyo de diversos sectores sociales. Eran tiempos compulsivos de la Argentina. Veinte años después, los productores que participaron de aquel segundo tractorazo que llegó a Posadas volvieron a encontrarse, en un espacio que ofició casi con la misma dinámica de una asamblea, pero no para tomar decisiones, sino para recordar esos tiempos.

Bajo el lema 'Mate cocido productivo: A 20 años del tractorazo', iniciativa encarada por un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), los protagonistas de ese tractorazo histórico se reencontraron por la noche del viernes en la Sala Marisil Ceccarini del Centro Cultural Vicente Cidade de Posadas. No quisieron perderse la oportunidad de encontrarse y revivir esos momentos que los tuvo a ellos en el centro de la escena, de avanzar con un instituto que los ampare y contemple a la actividad, tras años en los que el libre mercado los terminó afectando.

La proyección de algunas fotografías de ese mayo de 2002 fue el disparador de un ejercicio que interpeló a los colonos y colonas: hacer memoria de ese segundo tractorazo, que tuvo su epicentro en Posadas. Fueron momentos de diversos sentimientos que se apoderaron de cada uno de ellos. Visiblemente emocionados, alrededor de 40 productores compartieron esas memorias de ese momento, que arrancó con el lema ‘Precio justo para los productores’ y finalizó con un 'Hay esperanzas, tenemos Inym'. De esa instancia participaron miembros de diversas asociaciones y productores de Campo Ramón, Campo Viera, Jardín América, Colonia Guaraní, Oberá y Andresito. También se sumaron docentes, investigadores y estudiantes de la Unam.

Con una foto inicial de todos ellos, arrancó la jornada de memoria. Pero antes, hubo un minuto de silencio por la dirigencia y los colonos que formaron parte de esa historia y que hoy ya no están.

Testigos del reclamo

Argentino Almeida fue uno de los centenares de colonos que estuvo presente en el tractorazo. Con el sonido de un silbato, se encargaba de reclutar a los productores para avanzar con la movilización desde la zona Centro. "El gran movimiento arrancó en 2001 y terminó en 2002, que buscábamos justicia con un instituto de yerba mate. Previamente, antes de llegar a las rutas, hacíamos asambleas permanentemente los fines de semana, quemando ruedas y explicando en todos los cruces porqué estábamos allí. En el 2001 estuvimos 18 días en Posadas, subsistiendo con los aportes de la familia y de la sociedad de Misiones que acompañó el reclamo", señaló en su intervención en el encuentro con los colonos.

Recordó que en ese momento, el principal reclamo radicaba en un mejor precio de la hoja verde, que se abonaba $0,06. La familia yerbatera, como se definen, exigía $0,16 como valor de referencia. En la víspera de la discusión, los molineros ofrecieron $0,13, importe que los colonos no adhirieron.

"Llegó un momento que no queríamos saber nada más de la chacra, estábamos desprotegidos. Así nació un criterio de hacer una ley en 2001, pero aún seguíamos presionados, la situación era difícil y fue así que se tomó la decisión de un nuevo tractorazo en 2002, para que se firme la ley del Inym. Vimos a Posadas, llenamos la plaza durante varios días, con asambleas y mucha lucha", agregó Almeida. Ese pedido por la reglamentación del Inym duró 53 días.

"Ya no aguantábamos más. Gracias al tractorazo pudimos salir del pozo en el que estábamos. En 2002, el reclamo fue más fuerte, con diferentes municipios. Eran días feos, de mucha lluvia. En ese marco, se reglamentó el decreto 777 para trabajar sobre la ley yerbatera. Pero el reclamo siguió, porque debíamos persistir", rememoró otro productor.

Por su parte, Elsa Pawluk, colona de la zona Centro, recordó el 2002, acompañando el reclamo con uno de los centenares de tractores. Allí arriba estaba su hija, que en ese momento era chica. "Fue un momento triste. Íbamos con los tractores y con los camiones cargados de yerba, luchando por el precio justo. Vinimos a Posadas a pedir un precio y nos mandaron a plantar perejiles. Pero formamos algo muy lindo, que fue la familia yerbatera", expresó, visiblemente emocionada.

Memorias del ayer

La quema de neumáticos en las rutas, la concentración en la plaza 9 de Julio, la movilización de los colonos de diferentes edades por las principales avenidas y calles céntricas de Posadas con la bandera argentina como insignia, las asambleas y preparación de comidas para sobrellevar el día, el forcejeo con la Policía. Estas fueron algunas de las fotografías que se exhibieron en la jornada de los 20 años del tractorazo en Posadas.

"Fue un momento de mucha bronca, a nadie le gusta quemar gomas y estar en la ruta. Pero lo hicimos", coincidieron los colonos al momento de observar una foto donde el humo negro de diversas ruedas en medio de un camino acapararon la imagen en el afán de visibilizar el reclamo.

"Fueron momentos muy difíciles, algo muy triste", acotó Oscar, otro de los colonos que llegó a Posadas hace 20 años atrás junto con los tractores.

Asimismo, recordaron la plaza 9 de Julio llena, con pasacalles en apoyo a los colonos y la participación de diversos sectores sociales que también se movilizaron, como los trabajadores del ámbito judicial y docentes.

"Cuando llegamos a Posadas estaban las vallas que rodeaban la Casa de Gobierno. De un lado la Policía y del otro lado los productores. Cortamos las vallas e intentamos ingresar para dialogar", dijo Hugo Sand, uno de los impulsores de la movilización tanto del 2001 como del 2002. Allí citó algunos elementos que estuvieron presentes en el reclamo: un cartel de madera pidiendo el precio justo para la yerba, una bandera de varios metros con la leyenda de Apam, dibujos de tractores que enviaban los niños y las múltiples cartas que fueron enviadas a los organismos públicos en ese momento. Sand lo conserva, sabe que esos elementos forman parte de esa historia y que preservarlas es mantener viva la memoria de ese reclamo.

De manera colectiva, recordaron que todos los días a la tarde se realizaban asambleas para hacer un balance de lo que dejaba cada jornada y al mismo tiempo avanzar y pensar cómo iba a seguir el reclamo al día siguiente. Asimismo, indicaron que cada colono tomaba la palabra y que lo que consideraba la mayoría, se hacía.

Mirta Pires, de Colonia Yapeyú, tomó la palabra y contó su experiencia en aquellos años. Tenía 19 años cuando se sumó al reclamo con toda su familia. "La situación de la yerba en esos momentos era difícil y los colonos decíamos que algo teníamos que hacer. Con charlas, reuniones, luego salimos a las rutas, cortamos los caminos a los camiones con yerba. En 2001 nos largamos con los tractores al centro de Oberá. Y de ahí surgió la idea de venir a Posadas, juntando la carpa porque considerábamos que en Posadas está el centro de la política. En 2002, acampamos en Garupá. El 29 de mayo, bien temprano arrancamos con el movimiento de los tractores, emprendiendo la marcha al centro de Posadas. Recuerdo que manejando el tractor vimos el cariño de la gente, que salía con comida, con banderas, sacándose fotos con los tractores. Esa mañana del 29 llegamos al mástil (sobre avenida Mitre y Uruguay), cantamos el himno, nos dijimos a la Rosadita e iniciamos el acampe", mencionó. En medio de su relato, su voz se quebró. "Nos esperaban piquetes policiales, y al ver la masividad del reclamo, porque se adhirieron camiones, remiseros, al ver el apoyo del pueblo, se liberó la ruta y avanzamos hacia Posadas", agregó.

"Fueron momentos de mucha adrenalina", mencionó Pires. "Me acuerdo que llevamos nuestro reclamo hasta la Cámara de Representantes. Estábamos todos allí. Y en un momento, arrancamos nuevamente los tractores y volvimos a acampar en la plaza 9 de Julio donde nuestro reclamo siguió", dijo.

Julio Petterson, actual diputado provincial, también participó de aquella movilización. "En Andresito fuimos un grupo chico, que luego fue creciendo en el reclamo. Muchos productores longevos vinieron desde diferentes puntos para la manifestación, dejando un legado a todos los jóvenes. Si hay algo que dejó el reclamo y que hoy también es que la hoja de yerba mate une, volviendo a ver a quienes estuvimos en ese momento hace 20 años atrás", expresó al respecto.

Y de allí surgió el Inym

Por su parte, Juan José Szychowski, actual presidente del Inym, tomó la palabra y reivindicó la movilización. "Es una verdadera emoción, porque el Inym fue posible gracias a la lucha de los productores. Hace 20 años seguimos manteniendo la misma pelea con los correntinos. Día a día tratamos de enfrentar a un modelo que se quiere quedar con toda la riqueza y otro modelo que a todos nos vaya bien, con lo que nos corresponde con un precio justo, de la dignidad y trabajando en nuestros campos", expresó. Al mismo tiempo, insistió en la participación de los jóvenes en la actividad yerbatera.

"Traer la memoria es traer el presente, y si vemos los ideales del pasado y del presente, podemos caminar hacia el futuro y proyectar el camino. La historia nos marca el futuro y el compromiso en esa actividad a 20 años de aquel momento", finalizó.

La memoria es clave porque forma parte de nuestra historia. Dos décadas después, esos recuerdos siguen vivos al marcar un antes y un después, no sólo en la actividad yerbatera local sino también en esos colonos y colonas que abandonaron por unos meses las chacras para visibilizar y reclamar en la ciudad por un precio justo de la hoja verde de la yerba mate, y así revalorizar el rol de los productores en la tierra colorada.

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