viernes 24 de junio de 2022
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Giro en la investigación del homicidio de Juan Ángel Chemes en Oberá

“Desde el inicio sabíamos que tuvo participación, pero no toda la culpa”

Una de las hijas de la víctima confesó la autoría del hecho y quedó detenida, al igual que uno de sus hermanos. Se confirma la sospecha que en un primer momento tuvieron familiares

jueves 26 de mayo de 2022 | 3:30hs.
“Desde el inicio sabíamos que tuvo participación, pero no toda la culpa”
El empleado municipal fue asesinado el pasado 18 de marzo. Foto: Luciano Ferreyra
El empleado municipal fue asesinado el pasado 18 de marzo. Foto: Luciano Ferreyra

Una familia atravesada por un hecho criminal sin precedentes en el ámbito local y una confesión que confirmaría las sospechas que tuvieron desde un primer momento: el homicidio de don Juan Ángel Chemes (73) habría contado con la participación de dos de sus hijos.

Amenazas y denuncias previas, además del testimonio de sus propios familiares, propiciaron que al inicio de la investigación Julio Alberto de Jesús Chemes (32) fuera detenido e imputado por el asesinato de su padre, hecho que se registró en la madrugada del pasado 18 de marzo.

Además, una hermana, la concubina y un cuñado del sospechoso seguían en el radar de los pesquisas.

En ese contexto, el pasado 24 de abril, en una entrevista publicada por El Territorio, Gloria Sanabria (65) lanzó una frase que ahora cobra relevancia: “Tiene que pagar mi hijo y todos los cómplices de asesinar a mi marido. Para mí es un dolor terrible, pero tienen que pagar por lo que hicieron”.

La viuda del empleado municipal asesinado hacía referencia a los otros tres sospechosos que tiene el expediente, entre ellos su hija Milagros Chemes (21).

A un mes de aquella nota, el último martes la joven fue detenida por su presunta responsabilidad en el homicidio de su padre. Y no la capturaron por alguna nueva prueba o testimonio, sino que ella misma confesó que fue responsable del asesinato.

Si bien por el momento los detalles del caso se preservan para no interferir en la investigación, se supo que la chica se contactó con el abogado particular que defiende a su hermano y le manifestó que se sentía “desbordada”, al tiempo que le entregó una carta manuscrita en la que dio detalles y los motivos que la habrían llevado a matar a su progenitor.

Aguardan peritaje

Fue el letrado quien dio aviso a las autoridades y el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá ordenó la detención de Milagros Chemes en averiguación del hecho.

También se procedió al secuestro de la carta, elemento que será peritado por la División Policía Científica de la UR II. En principio, se pretende determinar si la misiva fue escrita por la joven.

Además de Milagros, su hermano Alberto de Jesús (32) está detenido en el caso.

“Desde el inicio sabíamos que tuvo participación, pero no toda la culpa. Ella sola no fue, es como que está cubriendo a los demás”, opinó Ángela Chemes.

La hermana de los dos detenidos indicó que la familia aún no tuvo acceso al contenido de la carta con la confesión, aunque anticipó que “para cubrirse seguro que le acusó de algo a mi papá. Ya había denunciado que él la golpeaba, cosa que nunca pasó. Nosotros somos 15 hermanos y ella es la única que dice que él le pegaba. Si en la carta dice eso, es todo un invento”.

Asimismo, especuló con la posibilidad de que su hermana haya sido presionada y hasta amenazada por la concubina de su hermano, quien desde un primer momento viene siendo señalada como presunta instigadora del crimen.

“El jueves pasado personal de la Municipalidad le estaba haciendo una casita a mi hermana y vieron que la mujer de mi hermano le pegó. Incluso hicieron una exposición. Pienso que mi hermana se hizo cargo de todo porque está amenazada”, remarcó.

Por su parte, Marcelo Chemes se refirió al estado de su madre, al tiempo que desestimó que su hermana Milagros haya sido la única autora del hecho.

“Mi mamá está muy triste porque perdió al marido y dos hijos están presos, pero quiere saber toda la verdad. Ahora esperamos saber la autenticidad de la carta y qué dice”, indicó.

Baño de sangre

Juan Ángel Chemes fue asesinado el pasado 18 de marzo cuando se dirigía a su trabajo en el Jardín de los Pájaros de Oberá.

Según el expediente, alrededor de las 5.15 la víctima salió de su casa y a los pocos metros fue sorprendido por el o los asesinos. Se presume fue abordado por la espalda y luego fue arrastrado unos 50 metros hacia una zona de malezas, donde horas más tarde hallaron su cadáver casi degollado.

Ocurre que la víctima, más allá de su edad, era un hombre activo y fuerte, acostumbrado tareas físicas ya que durante 30 años trabajó en un frigorífico.

Además, cuando iba a trabajar acostumbraba a llevar un cuchillo que usaba para cortar fruta y carne que les daba a los animales del Jardín de los Pájaros.

En este contexto, cobra relevancia la participación de más personas, ya sea en el hecho en sí como en la planificación del mismo.

Tampoco es menor el dato que sus hijos ahora detenidos residían en la misma chacra que su padre y estaban al tanto de sus movimientos. Ambos tenían mala relación con la víctima por la manera en que criaban a sus propios hijos, según declararon otros familiares. 

La autopsia precisó que Chemes murió a consecuencia de una herida cortante profunda a la altura del cuello, lo que derivó en un shock hipovolémico, es decir una grave hemorragia. También presentaba golpes y excoriaciones en diferentes partes del cuerpo, lo que marca el ensañamiento del o los agresores.

Más allá de los problemas previos con sus hijos, no se descara que el móvil haya sido el robo ya que al momento del hecho la víctima llevaba alrededor de 70 mil pesos en efectivo.

Parte del dinero estaba destinada para un préstamo a un amigo y el resto era para pagar una cuenta.


Le habían quitado la tenencia del hijo

En la nota publicada por este diario el 24 de abril, Ángela Chemes expresó la preocupación de la familia por el estado de su sobrino de 3 años que sería víctima de maltratos y golpes por parte de su madre, Milagros Chemes, ahora detenida.

“En realidad, mi sobrinito le decía mamá a la abuela porque mi hermana nunca lo quiso ni lo cuidó. Siempre lo maltrató y mi papá trataba de protegerlo. Él se quería hacer cargo de su nietito, pero lo terminaron matando”, lamentó.

Por ello, a mediados de abril la tía se presentó ante el Juzgado de Familia de Oberá para informar sobre el riesgo que correría su sobrino, ante lo cual le manifestaron que enviarán un asistente social para corroborar la situación. “Ya perdimos a mi papá, no queremos perder a mi sobrinito”, alertó entonces.

Finalmente, el último jueves el juzgado interviniente le quitó la custodia del menor a la madre y el pequeño fue alojado en el hogar Mitaí, medida celebrada por la familia, desde donde anticiparon la intención de hacerse cargo del niño.

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