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Avistados en el Parque Provincial Cruce Caballero

Destacan importancia de árboles frondosos, tras hallar nido de águila crestuda real

Las especies de grandes aves rapaces utilizan grandes ejemplares para nidificar, su conservación representa la subsistencia de estos animales que están amenazados

domingo 22 de mayo de 2022 | 6:04hs.
Destacan importancia de árboles frondosos, tras hallar nido de águila crestuda real
El seguimiento de esta pareja de águila crestuda real y su pichón, se hizo desde el Proyecto Selva de Pino Paraná.
El seguimiento de esta pareja de águila crestuda real y su pichón, se hizo desde el Proyecto Selva de Pino Paraná.

Los integrantes del Proyecto Selva de Pino Paraná junto a guardaparques llevaron adelante una investigación sumamente importante que pone en valor la necesidad de las áreas protegidas que preserven árboles de gran porte.

Destacaron que son necesarios para la subsistencia de diversas especies de aves, como el águila crestuda real, que fue recientemente avistado en el Parque Provincial Cruce Caballero de San Pedro, primero una pareja y posteriormente un pichón de esta ave.

El estudio y seguimiento realizado en las distintas etapas de nidificación son inéditos en la zona.

En el marco de investigaciones sobre nidificación de las aves que llevan a cabo en este parque hace más de 15 años, el pasado 2 de agosto personal del proyecto y guardaparques del área empezaron a observar, fotografiar y registrar la presencia continua de una pareja de águila crestuda real sobre varios lugares de la mencionada área protegida, que se ubica a unos 20 kilómetros de la zona urbana de San Pedro.

Uno de los momentos cruciales de la investigación fue el 14 de agosto, cuando pudieron observar al primero de los pájaros.

“Seguimos las vocalizaciones de un individuo, ya que eran en lugares fijos por largo tiempo, así llegamos al límite sur del área protegida lindante con chacras donde vimos a un juvenil. Se encontraba escondido entre las enredaderas en una planta de cancharana y un adulto vocalizaba a lo lejos, lo escuchamos por dos semanas durante la mañana y tarde, dentro y fuera del parque”, indicó Milka Gómez, guardaparque del proyecto.

Fases del seguimiento

Esta primera fase llevó a un descubrimiento inédito en la zona y representa uno de los logros más enriquecedores de esta labor: el nido. El 15 de septiembre realizaron un recorrido en la misma dirección donde por varios días escucharon el canto. Cerca del atardecer avistaron a un adulto de águila crestuda real, posando  sublimemente entre las ramas de una araucaria. En su pico tenía una rama que ubicó sobre una estructura de ramas de diferentes tamaños y grosores, para la sorpresa de los investigadores la pareja estaba armando un nido.

Como se trata de una especie sigilosa, con vista ágil y desconfiada, tuvieron que diseñar un plan para realizar un seguimiento sin interferir en sus actividades naturales o poner en riesgo el éxito reproductivo que estaba por ocurrir.

Luego de analizar, prepararon un lugar de observación alejado desde donde monitorear a la pareja sin ser vistos. Utilizaron binoculares en cortos períodos de tiempo, ya que el adulto recorría la zona y estaba muy atento a cualquier movimiento.

Para no perderse ninguna etapa, instalaron un telescopio con un dispositivo celular para filmar durante varias horas al día. Tanto el equipo utilizado como los investigadores fueron camuflados con telas y hojas.

“Con los videos obtenidos pudimos saber que la pareja se va alternando en traer ramitas, verdes o secas, algunas con hojas que rompían de las copas de los árboles cercanos y la iban colocando al borde y dentro del nido construido cerca del tronco, sobre ramas gruesas”, relató por su parte Carlos Ferreyra, otro guardaparque del proyecto.

Y agregó: “Para estas aves utilizar árboles altos es importante para soportar la estructura del nido, estar alejado de la mayoría de predadores como víboras, roedores y mamíferos y tener una buena vista panorámica del lugar”.

Los primeros días de octubre la hembra pasaba varias horas acostada en el centro del nido, apenas la distinguían, por lo que todo indicaba que se encontraba incubando. “Ella se levantaba pocos segundos para estirar las patas y acicalarse. Aproximadamente un mes después nació un pichón cubierto por un plumón blanco, ojos y pico negro. Un adulto traía las presas y el otro en el nido se encargaba de desgarrar en pequeños trozos y darle al pichón”, detallaron con enorme emoción los guardaparques.

A medida que pasaron los días el pichón tomó fuerzas para caminar en el nido y estirar sus alas, observaron la aparición de las primeras plumas. A fines de enero de este año el pichón ya realizaba sus primeros vuelos cercanos al nido, de a poco se alejaba siguiendo a los adultos que aún le entregaban la presa y él se encargaba de comer solo y aprender a cazar. Así pasará varios meses hasta que los padres lo alejen de la zona para que busque su propio territorio y futura pareja.

Cada una de las etapas de nidificación dejaron datos científicos cruciales para la preservación de la especie, como, por ejemplo, qué tipo de hábitat necesitan y para nada menor el hecho de que hayan elegido una araucaria como hogar.

En ese sentido, Gómez insistió en que “esta especie de ave de gran porte necesita árboles grandes y disponibilidad de presas por lo que busca ambientes con estas características, como las áreas protegidas que son importantes para brindar estos recursos y el Parque Provincial Cruce Caballero fue elegido por esta majestuosa águila que posee un alto valor de conservación para el país y que se encuentra en un momento crítico de su ciclo de vida”.

De forma simultánea, a las medidas tomadas para no interferir en las actividades de nidificación, realizaron trabajos de extensión llevados a cabo por los guardaparques de esta área protegida, en la figura del jefe a cargo, Edgardo Taron, coordinaron constantes visitas y charlas con los vecinos cercanos haciendo referencia a la presencia de los adultos.

“Se les mostró fotos y se les explicó de la importancia del cuidado y protección de esa especie y más aún porque se encontraban construyendo un nido, algo de alto valor para la existencia de la especie. Incluso en una de las visitas a un vecino, se observó al juvenil posado y vocalizando en arboles de su chacra a mil metros aproximadamente del parque”, comentó Taron.

Tras meses de la obtención de datos de la construcción del nido, incubación, cuidado del pichón y luego de ver cómo los adultos enseñaron a cazar y alimentarse al juvenil, la tarea a seguir consiste en un análisis de la información para la realización de una publicación científica.

Además, cada año en la época reproductiva de las aves, que es entre agosto y diciembre, un equipo realizará el seguimiento y búsqueda de nidos en el parque, atentos a vocalizaciones y planeos de cualquier ave rapaz que pueda estar en el área. 

Proyecto nacido en 2003

El proyecto Selva de Pino Paraná está formado por un grupo de investigadores, educadores, estudiantes y vecinos que trabajan desde 2003 en San Pedro para conservar la selva misionera y sus especies.

La misión principal es encontrar y promover soluciones para conservar especies nativas y sus interacciones. En la localidad más de 300 especies de aves habitan un paisaje de selva, chacras y árboles remanentes, pero sufren la pérdida y degradación de su hábitat, son víctimas de la caza y la captura.

En cuanto al águila crestuda real, posee una amplia distribución a lo largo de los bosques de Sudamérica. En Argentina, la especie se encuentra presente en las provincias de Misiones, Corrientes, Formosa, Salta y Jujuy. Es una especie que se encuentra cercana a la amenaza a nivel internacional y en peligro a nivel nacional, principalmente debido a la caza y la destrucción del medioambiente.

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