viernes 24 de junio de 2022
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La historia de Aldo y Silvia

El amor de dos misioneros que se postergó 40 años y se volvió viral en las redes

Se conocieron de adolescentes pero idas y vueltas los alejaron. Cada uno hizo su vida en tanto el cariño siguió intacto. Tras cuatro décadas se reencontraron y viven un romance

viernes 20 de mayo de 2022 | 2:41hs.
El amor de dos misioneros que se postergó 40 años y se volvió viral en las redes
Aldo y Silvia viven su amor juntos luego de 40 años.
Aldo y Silvia viven su amor juntos luego de 40 años.

Casi como una historia de novela, lo que arrancó como un amor adolescente se volvió tema de conversación y debate entre los internautas.

La historia de Silvia Velazco (59) y Aldo Scholles (64) parece sacada de un culebrón melodramático, pero ocurrió de verdad, en Misiones, y sus protagonistas la contaron en primera persona.

Todo arrancó en Aristóbulo del Valle cuando ella tenía 14 años y él 19 y vivieron un fugaz amor que los marcó para siempre. Se enamoraron perdidamente pero luego él, guiado por calumnias que escuchó hacia ella, la dejó. Eran otros tiempos, no había Whatsapp ni redes sociales pero el destino quiso que se reencuentren dos años después en Leandro N. Alem, donde ella buscaba rehacer su vida.

“Él descubrió mi domicilio y me fue a buscar. Así fue que nos fuimos a sentar a un banco en el centro de la plaza, charlamos largo, me explicó por qué me dejó. Me dijo que me habían calumniado y él creyó. Ahí me prometió que volvería el próximo domingo de un viaje a Buenos Aires, en ese momento manejaba un camión, y me buscaba en Alem, hablaba con mis padres y nos íbamos a casar”, relató Silvia.

Ese “próximo domingo” nunca llegó y un par de años después ella se enteró que él se había casado y formó una familia.

Ella conservaba la única foto que retrató el amor adolescente.

“Cuando tres años después me enteré que se casó lloré mucho, lo lamenté y dije ‘ya me olvidó’. Pedí a Dios que lo bendiga, que lo cuide y que lo ayude a ser feliz y traté de olvidarlo, pero fue imposible. Lo guardé en mi corazón como un tesoro, todos los recuerdos de mi noviazgo los conservé como una joya y recurría mucho a los recuerdos para sostenerme”, contó Silvia en diálogo con Acá Te lo Contamos por Radioactiva 100.7

Ella también volvió a enamorarse, se casó, tuvo tres hijos y no supo más nada de su amor adolescente. Pero en su memoria y su corazón los recuerdos seguían vivos, cada vez más.

Para ese entonces Silvia ya estaba asentada en Alem, pero de tanto en tanto iba a Aristóbulo del Valle a tratar de encontrar a Aldo entre la gente, ver su rostro, pero nunca pasó hasta después de cuatro largas décadas.

“La pandemia de Covid-19 me llevó a estar muy cerca de la muerte y allí fue cuando le pedí a Dios que me permitiera verlo una vez más para hablar con él. No quería morirme sin verlo y que no pudiéramos hablar. Dios me concedió ese deseo y cuando voy a Aristóbulo a un cumpleaños lo encuentro”, detalló y sostuvo que el de Kike, apodo con el que lo conocen todos, fue un amor que jamás pudo olvidar por más de todo los intentos que hizo.

“Siempre estuvo en mi corazón Kike Scholles, no hubo forma de olvidarlo”, dijo Silvia.

En la entrevista él también dio su versión de las cosas. Contó que en ese entonces aún no estaba seguro de querer casarse y por eso no volvió. “Yo ahí tenía 22 años, no tenía dónde vivir y nunca quise vivir con mi esposa en la casa de mis padres. Quería tener mis cosas, mi casa”, explicó sobre por qué desapareció pero afirmó que tampoco nunca la olvidó.

“Siempre me acordé de ella, cuando había una fiesta en Aristóbulo mis amigos me decían ‘estuvo Silvia’. Y yo preguntaba cómo está ella y cuando me divorcié, lo primero que pensé fue en Silvia. Pero ella tenía su esposo y no me atrevería jamás a molestarla porque para mí ella era y es una princesa. Entonces no la busqué y hoy pienso por qué no lo hice antes si ella también estaba cerca de divorciarse. Pero uno no sabe por qué pasan las cosas”, comentó.

El reencuentro

Apenas empezaron a rehabilitarse las fiestas en la pandemia de coronavirus ambos fueron invitados al cumpleaños de un amigo en común y se dio el inesperado reencuentro.

“Cuando estábamos todos sentados cantando unas canciones, entra una pareja. Porque ella fue con quien entonces era su marido, llegó con barbijo, así que no la reconocí. Pero Silvia cuando me vio vino derecho a mí y me dijo ‘hola Kike, ¿no te acordás de mí?’ ‘No’, le dije yo. Ahí se sacó el barbijo y casi me caigo”, recordó emocionado.

Pasó el tiempo y ambos ya divorciados decidieron darle una oportunidad al amor, que se mantuvo intacto pese al paso de los años.

“Hoy lo veo muy parecido al Kike que conocí cuando era joven. Porque yo recordaba su simpatía, el buen humor, el trato que tenía conmigo, el compañerismo. Si bien fue un noviazgo corto, él me acompañaba a la terminal a llevarle a mi mamá, caminábamos bajo el cielo estrellado de Aristóbulo del Valle. Yo recordaba eso y él sigue siendo todo eso y más, porque ahora que convivo con él y lo conozco lo amo más, ahora es más real el amor comparado con aquel amor adolescente que era más una ilusión. Las emociones son las mismas, sólo que ahora conozco al hombre completo”, señaló ella sobre cómo viven el romance.

Y consultada sobre cómo hicieron para construir una relación pese a todo lo que pasó entre ellos y que no existan rencores, explicó: “A mí siempre me interesó lo espiritual de las personas, no miro la ropa, ni el pelo, ni nada material. Lo miro a los ojos y lo veo a él y me pierdo en sus ojos. Ya no tiene cabello pero no me importa. Él tiene 64 y yo 59 y tengo una conexión espiritual muy fuerte con él. Hoy lo miro y lo veo tan hermoso como ve el amor las cosas. Yo en Alem tengo a mis hijos y mi nieta, tengo amigos, toda mi vida y mi historia están allá pero estoy acá, en Aristóbulo, y estoy feliz”.

Parte de esta historia fue contada en la sección ‘Señorita Heart’ del diario La Nación y generó una catarata de comentarios a favor y en contra.

Pero hoy, mirando todo lo vivido, ambos coinciden en que hay que animarse a ir por lo que realmente se quiere. “Hay muchas historias como la mía porque muchas mujeres me escribieron y me contaron historias como la mía, pero no se animan a contarlas”, dijo Silvia.

Y luego reflexionó al respecto. “Uno ve muchas historias de gente que se desencontró y volvió a encontrarse porque el amor está vigente pero no se habla tanto de amor. Si uno puede vivir el amor tiene que dejar de lado el orgullo, que fue lo que me llevó a mí a irme sin preguntar el porqué”, destacó.

“Todas esas cosas que nos separan hay que dejarlas de lado y buscar las que nos acercan, porque a mí lo que me hizo cambiar mi enfoque de la vida fue la pandemia y mi cercanía con la muerte. Dije ‘tengo que tirarme a vivir lo que necesito y lo que quiero porque en cualquier momento me puedo morir, esa es mi reflexión’”, finalizó. 

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