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Suenan los tambores de la madre tierra

Las Paranaguá hacen su segunda fiesta y reafirman la lucha que les permite crecer en el arte de reconectarse con el origen, al son de esta práctica ancestral

jueves 19 de mayo de 2022 | 6:00hs.
Suenan los tambores de la madre tierra
El grupo está formado netamente por mujeres y disidencias, en un proyecto que busca crecer y ganar espacio en escena. Fotos: Víctor Hugo Paniagua
El grupo está formado netamente por mujeres y disidencias, en un proyecto que busca crecer y ganar espacio en escena. Fotos: Víctor Hugo Paniagua

‘‘El tambor me lleva a la madre tierra, al origen. A esta conexión de que todos somos parte, todo somos uno. Entonces podemos decir que al tocar el tambor estamos conectadas a la tierra. Sobre todo las mujeres que tan distinto ha sido para nosotras, sin referentes, sin posibilidades en la percusión’’, sentenció María Gabriela Zamudio, referente de Paranaguá, el grupo de percusión formado íntegramente por mujeres y disidencias.

Soy Paranaguá, del río Paraná vengo yo. Con el latir de nuestros tambores, Paranaguá llegó, entonan al son de los bombos.

El ritmo es un lenguaje universal y los tambores son unos de los que han transmitido sabiduría por siglos y milenios. Desde los chamanes en África hasta las terapias orientales, las fiestas en Egipto e incluso la guerra, el tambor fue un instrumento de comunicación, conexión y sanación.

Sin embargo, como en la mayoría de los aspectos de la vida, la historia más reciente emparentó a la percusión como una labor netamente masculina. Por eso, hoy son cada vez más las mujeres y minorías que combaten a las estructuras patriarcales a través de los timbales.

El proyecto de Paranaguá se originó de esta manera, a raíz de la escasa y nula presencia de mujeres detrás de las bandas de por ejemplo las comparsas locales. A la vera del río -que le dio su nombre- comenzó el ritual tamboril. Unas diez, doce se juntaron en el Parque Paraguayo como sala de ensayos y comenzaron un aprendizaje que iría mucho más allá de la técnica musical.

Las integrantes sienten el espacio como lugar de contención y transformación.

Hoy son alrededor de 17 integrantes en la banda y sumaron, además del ensamble de redoblantes y bombos, uno que aporta melodías desde la guitarra, las voces, cavaco, vientos y más.

La ‘ampliación’ llegó a raíz de ganar la primera convocatoria de fomento del Inamu. Con esos fondos lograron concretar su primer videoclip y grabar la primera canción que las define, Guerrera misionera. ‘‘Un poco cuenta de dónde venimos y esto del río Paraná que tanto nos marcó en nuestros comienzos’’, explicó Lucila Damiani, una de las impulsoras del grupo.

Otra de las manifestaciones naturales que determinó al grupo es la lluvia. Desde una gran tormenta que afrontaron en el parque, pareciera que cada actuación suya, está signada por el agua. ‘‘Es algo que nos tomamos como de energía, de bendición porque real que nos juntamos y se larga una tormenta.  Creemos que mucho tiene que ver con esta cuestión ancestral de los tambores y el llamado de la tierra. Decidimos ponerle  Paranaguá que en guaraní significa ‘que proviene del río’’’, agregó Damiani.

La agrupación comenzó en 2019 y si bien su formación fue variando, marcan que la evolución es fuerte, aún más después del esfuerzo conjunto que significó ponerle el pecho a la continuidad en medio de la pandemia. Encuentros por Zoom, luego presenciales pero de cinco, ocho personas, requirieron constancia. ‘‘Todas empujando para el mismo lado nos hace que hoy estemos más fuertes, más unidas y que querramos compartir esto con la gente’’, destacó Lulú en la previa a la fiesta que darán en la Murga de la Estación mañana.

Con un amplio rango etario que va desde los 13 a los 46 años, Paranaguá es unión en la música, el aprender conjunto y sostener un espacio de disfrute y contención.

Postulan que cada una se fue encontrando con esa transformación y ese significado de ancestralidad, con la reconexión con la tierra.

‘‘Para nosotras Paranaguá significa la fuerza, la lucha, el crecimiento personal y profesional de poder estar juntas y que todas nos nutrimos la una de la otra, con un montón de situaciones que a cada una le toca afrontar’’, puntualizó Gabriela. ‘‘Yo siempre digo que es un orgullo poder llegar a mi trabajo con el tambor colgando. No es lo mismo que aparezca sola que con el tambor, me siento hasta protegida’’ , sintetizó al tiempo que recordó que en diferentes talleres también pudieron aprender cómo mujeres violentadas o con realidades diferentes han transformado su vida gracias al tambor. ‘‘Somos todas mujeres atravesadas por muchas situaciones complicadas y a veces estamos re mal y venir acá es lo que nos levanta. Esto tiene mucha tierra, mucha conexión y ese es el peso, que se sientan orgullosas las compañeras’’, postuló sobre la responsabilidad de ser el único grupo del estilo en la provincia.

Conscientes de la importancia de levantar bandera, afirman que elevar a más mujeres, disidencias y diversidades en los escenarios, es la identidad que las sostiene y las hace crecer.

Rugen los tambores con garra femenina. La importancia de un latido necesario, que se siente cada vez más fuerte. 

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