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Bala Na Cara, la banda más instalada en Misiones

El crimen de Díaz, una trama de drogas, traiciones y sicariato

A una semana del crimen del kiosquero en el barrio Yohasá, un ajuste de cuentas por una carga de marihuana se consolida. Se mantiene prófugo un implicado

domingo 15 de mayo de 2022 | 12:00hs.
El crimen de Díaz, una trama de drogas, traiciones y sicariato
Se cree que la víctima vendía estupefacientes en su casa. Foto: Marcelo Rodríguez
Se cree que la víctima vendía estupefacientes en su casa. Foto: Marcelo Rodríguez

David Weslley de O. S. (19) apenas tenía 16 años cuando inscribió en su ficha de antecedentes el primer hecho. En Porto Alegre, donde nació y se crió asaltó una hamburguesería junto a otro adolescente de su misma edad. A él le tocó hacer de campana y su cómplice entró armado con un revólver 38, aunque terminó reducido por la dueña del lugar y los comensales.

El hecho ocurrió el 18 de octubre del 2018, según los registros a los que tuvo acceso El Territorio. David llegó a correr, pero fue atrapado a unas pocas cuadras a bordo de una motocicleta con pedido por robo, además de celulares, un reloj - aparentemente robados - y unos gramos de cocaína.

Su último conflicto con la ley, en tanto, ocurrió a unos 700 kilómetros de su casa, en Posadas, y podría mantenerlo en la cárcel por muchos años ya que se cree que cometió el peor de los delitos: homicidio. Está detenido desde el último lunes como sospechosos de acribillar a Cristian Díaz (31) en el barrio Yohasá.

El hecho ocurrió hace una semana, la madrugada del domingo 7,  en la chacra 94. Según relató la mujer de la víctima, cerca de las 3 llamaron a la ventana de su despensa y el hombre salió a atenderlos. Entonces escuchó la ráfaga de disparos que lo dejaron sin vida en el negocio.

En medio de una seguidilla de homicidios -en Garuhapé esa madrugada habían asesinado a un joven a la salida de un boliche- , el asesinato de Díaz rápidamente descubrió una trama mucho más oscura y grande. Una historia de narcotráfico, traiciones y sicariato.

Se trata también, de una nueva confirmación del avance de las organizaciones criminales en Misiones en general y la de Bala Na Cara, de Río Grande Do Sul, en particular. Sobre esta banda los registros son muchos, desde el intento de copamiento a la cárcel de Oberá hasta el intento de asesinato al juez Fernando Verón. A Rojas, el ideólogo de este crimen frustrado, la banda la compraba droga. 

Todo se descubrió con la rápida acción de la Dirección de Homicidios, quienes pudieron atrapar a David Weslley de O. S. y Gabriel G. D. S. (20) cuando estaban por abordar un colectivo posible destino a Santo Tomé, por donde se creen que iban a volver a Brasil.

Es que una vez en el extranjero, los dos jóvenes iban a ser muy difíciles de atrapar y la investigación del caso sería mucho más compleja. Como se suele decir, las primeras horas fueron clave.

Las recorridas y levantamiento de testimoniales pudieron reconstruir que dos personas habían sido vistas corriendo a la hora del crimen hasta un Fiat Duna blanco, en el cual huyeron del barrio. De esta manera, solicitaron las imágenes de una cámara de seguridad privada de la zona, que terminó por confirmar esa secuencia.

La comisión abocada al hecho pudo reconstruir, mediante un pedido de colaboración al 911, el camino del Duna, que se fue con dirección a la avenida Quaranta e ingresó al barrio Luis Piedrabuena. Allí, nuevamente se relevaron declaraciones, con resultado positivo.

Se identificó una casa en las esquinas de las calles Montecarlo y Esteban Semilla, en la que - mediante tareas de vigilancia encubiertas - se pudo apreciar un coche con las características buscadas. Allí esperaron los pesquisas hasta que los dos detenidos salieron y tomaron un remís, que los llevó hasta la terminal.

Las autoridades del Juzgado de Instrucción Siete, a cargo del juez Miguel Mattos, ordenaron entonces la detención de ambos y se procedió a realizar un allanamiento en la vivienda. En el lugar había un hombre, que por ahora no tiene relación con el caso, y el mencionado automóvil.

Se confirmó que el Duna no tenía los vidrios polarizados y que varias luces no funcionaban, lo que se condice con las imágenes de las cámaras de seguridad.

Se pudo reconstruir que el dúo de extranjeros había utilizado el vehículo y que se habían alojado en esa vivienda para “hacer un trabajo”, pero que una vez que en los medios se conoció el crimen de Díaz estaban más nerviosos de lo habitual.

Se sabe que los implicados fueron asistidos con armamento -una pistola 9 milímetros-, alojamiento y movilidad por parte de una pata local. Esto pone en evidencia la implicación de otro integrante de la banda, que ya está identificado pero no pudo ser ubicado.

La detección de ese aguantadero develó las relaciones del crimen con la comercialización de estupefacientes, ya que los investigadores no tardaron en establecer que el año pasado Gendarmería Nacional incautó justo enfrente una carga de marihuana. 

El procedimiento se hizo en octubre y entonces no se informaron detenciones. Se trata de un cargamento de 155 kilos que estaba en un utilitario estacionado. Según la información oficial de la fuerza, una patrulla del Escuadrón 50 hacía rastrillajes cuando vieron la camioneta con vidrios bajos, que además emitía un fuerte olor característico de la droga.

Se cree que esa carga podría pertenecer al prófugo, o que esa persona era la encargada de custodiarla, y en la búsqueda de responsables por la pérdida el señalamiento fue a Díaz. En esta hipótesis la víctima no es un simple almacenero que atendía hasta altas horas de la madrugada, sino más bien un dealer de barrio.

Este contexto se agrandó, o agravó, cuando los investigadores de la Policía de Misiones recibieron desde Brasil los antecedentes de los detenidos, que habían llegado a Posadas solo para asesinar. Gabriel tenía algunos antecedentes de robo de auto, pero sobre David el mensaje decía“Facção BALA NA CARA”.

Otra denuncia dada a conocer en exclusiva por El Territorio lo confirma. Es de octubre del 2019, cuando el joven era menor de edad y convivía con una novia en la capital de Rio Grande Do Sul. Entonces su pareja denunció que ambos tenían muchas discusiones y por eso decidió abandonar la casa, pero David Weslley le dijo que no podría llevarse a su hijo, que entonces tenía seis meses.

La joven denunció que el ahora acusado de homicidio le dijo que no importaba a quién llame para rescatar a su pequeño porque el lugar donde estaban viviendo estaba dominado con una facción criminal llamada “Anti-Bala” y que nadie, ni la Policía, podría llegar allí.

Añadió que David Weslley “perteneció” a Bala Na Cara, pero estaba amenazado de muerte porque perdió drogas de la organización.

La presencia de integrantes de estas organizaciones preocupa sobremanera a las autoridades federales, policiales y judiciales, pero además este homicidio señala que hay una línea directa con estructuras locales que no son grandes como las que tenía el Negro Rojas.

Como informó ayer este medio, el juez Miguel Ángel Guerrero, titular del Juzgado Federal de Eldorado, advirtió esta semana en Rosario que la presencia de estas organizaciones criminales extranjeras y transnacionales ya es una realidad y que si no se refuerza la estructura del Poder Judicial, en 10 años “yo creo que en 10 años vamos a tener un problema muchísimo más grave que en la ciudad de Rosario”.

Refirió que nueve detenidos en los últimos 45 días en su zona de influencia tienen pedidos de captura internacional solicitado por jueces federales y de la Justicia ordinaria de Brasil vinculados a la “delincuencia organizada transnacional”. “Se habla mucho de Primer Comando de Frontera, Comando Vermelho, Primer Comando Capital y Bala en la Cara y su presencia no es hipotética, las alertas rojas de los nueve sujetos los vinculan directamente con una u otra de esas organizaciones”, remarcó.

La indagatoria y el video viral

Los detenidos brasileños fueron alojados en diferentes comisarías de Posadas a la espera de ser trasladados a audiencia indagatoria, que a casi una semana del hecho no se concretó.

Las autoridades judiciales matienen el hermetismo por el caso y señalan que la imputación formal se croncretará durante esta semana y que la demora se debe " a la complejidad del caso".

Al respecto, parece ser que esta gravedad fue subestimada por efectivos policiales. Es que horas después de su detención, Gabriel G. D. S. fue filmado bailando y cantando con un celular en la mano en la Comisaría Sexta junto a otros reclusos. Por el hecho hubo relevamientos y sanciones.

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