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Papá DT e hijo jugador en Guacurarí

“Somos una familia muy futbolera y el club Guacurarí es familia”

Hace 30 años que Cepi Núñez Silveira es técnico de fútbol y desde entonces dirigió a sus tres hijos, a su hermano y a sus sobrino. Tony, el mayor, hoy continúa su legado

domingo 15 de mayo de 2022 | 6:05hs.
“Somos una familia muy futbolera y el club Guacurarí es familia”
Cepi hizo casi toda su carrera de entrenador siendo DT de Tony, su hijo mayor, quien hoy continúa con el legado de su papá en Guacurarí. Fotos: Federico Gross
Cepi hizo casi toda su carrera de entrenador siendo DT de Tony, su hijo mayor, quien hoy continúa con el legado de su papá en Guacurarí. Fotos: Federico Gross

De los 30 años que lleva dirigiendo, Ramón Núñez Silveira pasó la mayor cantidad de tiempo acompañado por su familia dentro y fuera de la cancha. Fue DT de sus tres hijos, de un hermano y de un sobrino. Hoy comparte la pasión con su nieto Thiago en el club Guacurarí, que fundó en 2003 y en el que lo acompaña su hermana Raquel.

“Somos una familia muy futbolera y el club Guacurarí es familia”, resumió Ramón Núñez Silveira. Es que la historia de Cepi y su familia está atravesada totalmente por la redonda.

Desde que decidió ser entrenador hasta hoy siempre tuvo cerca a uno de sus hijos -Antonio, Juan Martín y Nicolás-; a Cristian, uno de sus hermanos y a sus sobrinos Nahuel Somariva, Pablo Somariva y Alberto Goycoechea y ahora a uno de sus nietos.

“Este año se cumplieron 30 de que estoy dirigiendo y de esos 30 años ya van 27 que empecé a dirigir a Tony, que es el mayor. También dirigí a Juan Martín, que es arquero y jugó con nosotros y a Nico, el más chico. Dirigí a mi hermano, que empezó con Tony porque tienen la misma edad y a mi sobrino Nahuel”, recordó el entrenador del Indio.

“Es una satisfacción enorme el poder verlos crecer, compartir con ellos. Pasamos por tantas cosas desde las infantiles hasta Primera División. Compartir vivencias fue algo fantástico”, aseguró Cepi, quien compartió con su familia los logros de ascender con Guacurarí desde la C de la Liga Posadeña hasta la A y hasta disputar el último torneo Provincial, un hito para el club.

Pero tener a un hijo o a varios dentro del plantel no es algo sencillo. Se deben dejar bien claros los límites y los códigos para con los de la familia y, sobre todo, para el trato con el resto de los jugadores.

“Siempre se habló del tema de ser entrenador y papá. En casa o fuera de la cancha era su papá, pero adentro era el técnico. Ellos lo entendían y cuando se tenían que llevar algún reto se lo llevaban”, marcó el DT y agregó que sus hijos “tuvieron que ser el ejemplo, porque el ser mis hijos no marcaba una diferencia con nadie y ellos lo entendieron muy bien. Siempre hubo respeto para con ellos y con el grupo”.

“Tiene sus pros y sus contras como todo. Cuando recién arranque era chico y tenía la posibilidad de que me dirija mi viejo y muchas veces escuché que jugaba por eso. Siempre tuve que ser ejemplo desde los 10 años por ser el hijo de”, reconoció, Tony, el mayor de los tres hermanos y hoy capitán de Guacurarí.

Cepi, Tony y Thiago, tres generaciones atravesadas por la redonda.

Pero eso de tener al papá del otro lado de la línea de cal también hizo que cada logro tenga un sabor especial. Que cada meta alcanzada tenga un plus: “Los logros que obtuvimos valen el doble o el triple acá”, destacó Tony.

En los casi 30 años que llevan padre e hijo compartiendo las canchas hubo momentos de los felices, de los tristes y también hubo encontronazos.

“En cancha de Guaraní, cuando era más chico creo que en un torneo Evita, me sacó y le hice un gesto con el brazo. Se enojó conmigo y después le fui a pedir perdón, porque me había equivocado. No me gustó en ese momento la decisión, pero bueno me la tuve que bancar”, confesó con gracia Tony.

“Se enojaron alguna vez, porque con la adrenalina a mil dentro de la cancha es difícil. Algún cambio que no les gustó, pero son cosas que tiene el deporte”, retrucó Cepi.

Hoy Tony es DT de su hijo Thiago, tiene sobre el lomo la experiencia de haber sido el hijo de, pero también se para desde otro lugar: “Soy entrenador de mi hijo. Sé lo difícil que es para él y me pongo en el lugar de mi viejo por lo que pasó. El trato es igual para él y para los compañeros”.

En la casa de los Núñez Silveira, el fútbol fue, es y será tema central. “La única en casa que corta un poco con el fútbol es mi mamá. Somos cuatro varones, mi viejo y mis tres hermanos, siempre hablando de fútbol. Era sentarse a comer y hablar de fútbol. Se miraban todos los canales de deportes y todas las ligas”, contó Tony.

El club Guacurarí juntó, desde su fundación en 2003, a varias generaciones de la familia. Desde Cepi hasta Thiago, pasando por hijos, sobrinos y hermanos. El fútbol para los Núñez Silveira es cuestión de familia. 

 

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