jueves 07 de julio de 2022
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Avenida Mitre

domingo 15 de mayo de 2022 | 6:00hs.
Avenida Mitre

Previamente son necesarias dos aclaraciones… en Misiones todo rubio es “polaco”, aunque se llame Gómez, Gonzalez o Rodríguez, no zafan, son los polacos truchos. Los auténticos polacos que suelen ser ucranianos mayoritariamente vienen del barco (a lo Fernández) y de la chacra. Si no viene de la chacra viene del taller mecánico o del herrero. Muy ingeniosos de paso…Se plantea el problema, piensa en voz alta y le cae la solución; aunque a veces, rara vez, la falle la ejecución. Y ahí va la muestra: arreglando un viejo rotovator a falta de cubiertas de goma que no se encontraban, me sugirió ponerle a las llantas aletas de hierro como los viejos tractores. Bárbaro, meta. El arreglo quedó una pinturita pero algo falló. Una llanta y sus aletas tiraban para adelante y la otra con aletas al revés, tiraba para atrás. Pusimos en marcha y el tractorcito daba vueltas en redondo. “Eeee, me dtistrajee…” con una d pegada a una t,

O en el caso de Oberá, una P delante de la B, “Opberaa”. La erre es una ere…y todo con una onda con olor a chacra que llena de orgullo: nuestro colono.

Por último están los polacos negros: Keklevich, la morocha era más polenta que el rubio y un trucho, Polaco Valenzuela, la rubia era más polenta. ADN misionero en estado puro

La segunda aclaración es tecnología correntina: a un dirigente famoso, el doctor Lomónaco, lo encontraba un correligionario y:

“Como le va doctor”, el correligionario.

“Muy bien”, el doctor, “¿cómo era tu nombre?”

“González, doctor…”

“No, de González me acuerdo, tu nombre”

“José doctor”

“Ahhh José González, ahora me acuerdo. Como andás José…”

Iba eu en un día otoñal florecidas las cañafístulas, apagados los chivatos y Jacarandá, en las plazoletas de la Mitre cuando frente al Boratti me encuentra un auténtico polaco…

“Ehh Cacho pBaRios…! como andás… te acordás de mí”…

“Siii que me acuerdo”.

Y antes de que pueda emplear la técnica correntina me abaraja con su mejor cara de pícaro y una sonrisa maléfica
“tDe tDonde soyyy”…

 Era de toda la Provincia. Imposible un aproximado. Perdí, me jodió el polaco!!!

En política recordar a la gente es fundamental; si alguno pregunta es porque quiere ser recordado, un no me acuerdo es una frustración. Con preguntas de aproximación se va orientando la gente o el dirigente.

Una vez andaba de turista por la 14 con la familia y se descompone el Falcon; paró un camión cargado de raídos… se asoma un rubio cejas blancas por la ventanilla…me mira a fondo y me pregunta:

“Vos sos González…”

“No, no soy”

“Entonces sos Cacho BaRios…”

Pinchadura con poca luna
Hace muchos años todavía vivía Capitán Nosiglia, volvíamos avanzada la noche con Capitán, Marito Losada y Caballo Velázquez de un actito en Leandro Alem. Eran épocas de sequía política para la UCR; casi empate entre los que íbamos y los que nos esperaban… pero el ánimo de los militantes no decaía, siempre había una luz que nos esperaba al final del túnel.

En realidad no eran acto ni actito siquiera, más bien un conversatorio con contestaciones lleno de optimismo para gente mayor; lo que iba quedando de un apagado radicalismo sin jóvenes y un horizonte lejano, muy lejano. Tiempos de “la reserva moral”, autoproclamada por Balbín… pero de paso, poniendo ladrillos para un cimiento a futuro.

En aquel tiempo, casi cincuenta años atrás, con noches de luna completa era un placer viajar por Misiones; la potente luz de la luna llena hacía que la realidad parezca un sueño.

En las crestas de las lomas el camino mostraba huellas que parecían de metal y una selva renegrida dibujaba su perfil como si detrás de cada árbol se encendieran luces. A veces las copas se tocaban y apenas una brecha que nos señalaba arriba un cielo.

Cuando el monte respiraba profundo se abría tanto que millones de estrellas parecían no caber en el espacio. Ahí parábamos el auto a mirar el glorioso universo, a ver los grises patinados  de las copas y sentir la felicidad de vivir y hasta de poder levitar para jugar con las estrellas.

Una vez Sábato Romano dijo: “Si hay un Paraíso, debe ser cerca de este lugar”…  a pesar de que el camino era un infierno…

Pero aquella noche del relato no había luna para soñar, sólo un clavo de punta para pinchar una goma del Falcon. Nos bajamos para cambiar la cubierta y había repuesto… pero no había llave en cruz. Esperamos optimistas que alguno iba a pasar. Ninguno pasó, ni ruido que anuncie, ni la fuerza que hicimos para que pase.

A Caballo Velázquez, que era el hombre de las iniciativas, le pareció ver la casa de una chacra entre las sombras de una noche sin luna, y allí fue. Golpeó fuerte las manos, ladraron los perros hasta que en pocos minutos se vio caminar una linterna. Algo se escuchaba de la conversa… y al tiempo vuelve a ponerse en marcha la linterna que como un péndulo iluminaba el piso y al frente, al piso se veían piernas apuradas del colono y de Caballo, al frente se dibujaba nuestra propia sombra; pero la alegría duró poco. El colono traía no la llave en cruz que no tenía, sino una pinza común como para sacar clavos pero no tuercas. De todos modos, perdidos por perdidos, se entabló una lucha de fuerza libre entre las tuercas empecinadas en no moverse un milímetro y la pinza dientes de leche y los escasos  forzudos de la delegación; se hicieron  uno y varios intentos más muy meritorios, pero me parecía ver una sonrisa en las caras de las tuercas que no se iban a dar por vencidas y hasta creo haber escuchado a lo Horacio Quiroga, ni nunca estamos por aflojar a aflojar. Por fin  tiramos la toalla, entonces dice el colono:

“Bueno pero tienen el colectivo de las cuatro”

“Ahhh falta poco entonces”

“No, pero recién el lunes…”


Magia tardía no alcanza

Eran las elecciones nacionales del 87 para elegir nuevo gobernadores, diputados nacionales y provinciales e intendentes en todos los distritos, es decir en la Nación entera.

Antes las elecciones se celebraban todas juntas, no había sueltas y anticipadas, y para votar el elector tenía tres boletas separadas: una por los candidatos nacionales, presidente y diputados; otra para gobernador y diputados provinciales; y la tercera para intendentes y concejales; es decir que se podía elegir un partido en una y otro en la siguiente y otra en la tercera… Libertad completa para elegir, nada de boleta sábana donde se esconden indeseables…

La experiencia nos anoticia que no hay nada más fácil para perder elecciones que creer que se la tiene ganada de antemano. Las apuestas son para cuánto de diferencia y no para saber quién gana. Si alguno olfatea distinto, ya lo miran con cara de traidor…

Los radicales veníamos de ganar por paliza las de entretiempo en el 85 cuando el Plan Austral funcionaba como un relojito (plan económico de Alfonsín/Sourrille sin inflación y con peso fuerte). Parecía que la Argentina con la democracia curaba sus heridas...

En los comienzos del 87, en febrero, en las encuestas de la Policía el radicalismo estaba casi dos a uno sobre el peronismo. El doctor Guillermo Negro, secretario de la Gobernación, me dice: “Mirá que podemos adelantar las elecciones en la Provincia”, cuestión que no tenía conocimiento y me pareció algo que no estaba bien, adelantar para tomar al contrario con la guardia baja. No lo hicimos y tampoco ninguna de las provincias peronistas (que eran mayoría) ni las radicales.

En el correr de los meses el aire se empezó a poner espeso y al relojito Austral se le herrumbraron algunas piezas. El dos a uno se achicaba y volvía a achicarse. La curva “ganadora” y la “perdedora” casi se tocaban y se encendieron las alarmas. Luis Kleñuk, hombre de San Vicente, avisó alarmado: “Vamos a perder, la bolsa de harina subió de 25 pesos a 50”. 

El día sábado, antes del acto electoral dominguero, me visita Mario Losada, nuestro candidato a gobernador, y ante la percepción que se tocaban ambas líneas: “Cacho, vamos a Villa Lanús que hay una bruja poderosa”. Y allí fuimos tucu tucu ¡¡ché corazón!!  Nos hizo los pases correspondientes, rezos vigorosos, invocaciones a santos clandestinos y nos dio de alta; nada podía fallar, se alinearon los planetas y los patitos en fila. A seguir laburando que estamos bien o no tanto.

Perdimos por la mínima, mínima diferencia, pero perdimos. Pasó el tiempo y me encuentro con la maga y me dice:

“Como le va doctor”…

”Dejame de joder con tu magia guaú”

“¡¡Eh… ustedes quieren ganar y vienen a último momento…!!”

 

P/S: La UCR perdió por sólo 1890 votos, menos del 0,1%, sin embargo entregamos el gobierno sin ninguna artimaña para dar vuelta el resultado, que hubiese sido muy fácil. Eso es respetar al pueblo que votó, creer en la democracia y no es ser bolú, es ser decentes…

El gobierno justicialista persiguió a los radicales, varios fuimos llevados a la Justicia penal, deshizo todo lo bueno y nos acusó de corruptos… La gente creyó, no podía entender que no se robe pudiendo hacerlo.

Así nos va.

 

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