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El hombre que se preocupaba

Preocupar. Del latín praeocupare, tr. Ocuparse de algo anticipadamente.

domingo 15 de mayo de 2022 | 6:00hs.
El hombre  que se preocupaba

Este era un hombre que estaba siempre preocupado. Nunca vivía el día de hoy porque su atención apuntaba al mañana.

Y, del mañana, esperaba casi siempre lo peor.

Disfrutaba cuando podía decir:

_  ¿Viste ? Yo ya te había dicho que iba a pasar.

Pero, por lo general, sus pronósticos no se cumplían. O las cosas ocurrían diferentes a lo que él temía o, simplemente, no ocurrían nunca.

Era un hombre introvertido. Pasaba largos momentos en silencio, preferentemente dentro de su casa. Evitaba la luz directa del sol y en la penumbra se deslizaba como un gato, cauteloso y sin hacer ruido.

Era un buen tipo pero había construido tantas barreras protectoras a su alrededor por miedo  a que le pasara algo, que era muy difícil llegar a él.

Un día el hombre amaneció más preocupado que de costumbre. Un dolor sordo en el pecho le hacía tener la posibilidad de un incipiente infarto. No dijo nada a su familia porque a él no le gustaba molestar pero su silencio, más marcado que lo habitual, hizo que sus familiares le preguntaran:

-¿Te pasa algo ?¿Por qué estás tan callado?

Él no dijo nada y con sus preocupaciones guardadas al lado del dolor se fue esa noche a la cama convencido de que iba a amanecer muerto.

Después de dar muchas, muchas vueltas, logró dormirse y soñó.

Soñó con su funeral. Él en el cajón y alrededor toda la gente que quería. Lloraban con sentimiento mientras él pensaba en todas las cosas que hubiera querido decirles y no les dijo.

Pero ya no podía hablar. Estaba muerto.

Para la madrugada se despertó. El sol asomaba su hocico. Se levantó de un salto, abrió la ventana del dormitorio de par en par y respiró con toda la capacidad de sus pulmones el aire fresco.

Su mujer, medio dormida, se sentó en la cama y le preguntó asustada:

-¿ Te pasa algo, viejo?

- Dale, mujer. Mirá qué lindo día. No seas vaga. Dale, levantate y vamos a tomar unos mates. Hay que aprovechar el día de hoy que es lo único que tenemos seguro.

Nadie comprendió la causa del cambio. La transformación del hombre fue notable y encantó a todos.

La pregunta del millón era:       

- ¿Qué te pasó que cambiaste tanto?

Y la respuesta fue un enigma que nadie pudo resolver:

- Es porque estuve en mi funeral.

 

Inédito. La autora ha publicado más de una docena de libros. Socia fundadora de la A:L:A: Asociación Literaria de Alem.

Norma Varela

 

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