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Anita Martínez

“No se puede hacer humor con miedo”

La actriz es una de las protagonistas de ‘Madres’, exitosa obra teatral en la que le pone la piel a una madre adicta al trabajo. En una entrevista aseguró que en la actualidad hay mucho temor a “meter la pata”

miércoles 11 de mayo de 2022 | 6:00hs.
“No se puede hacer humor con miedo”

Anita Martínez es una de las madres de ‘Madres’, la exitosa obra en tono de comedia musical sobre las distintas maneras de maternar, que se presenta los viernes y sábados en el porteño Complejo La Plaza. La actriz, que comparte escena con Sabrina Garciarena, Flor Otero y  Viviana Puerta, señaló sobre su propia experiencia, “la maternidad es divertida”.

Además, de dar vida en ‘Madres’ a una madre adicta al trabajo, realiza ‘Encantadora’, un unipersonal en el Café Rivas de San Telmo.

Anita, madre de Lorenzo, de 13 años, charló con La Nación  sobre la maternidad, el amor y el humor en tiempos de transformaciones.

¿Por qué te sumaste al elenco de  Madres?

Me ofrecieron hacer la obra el año pasado pero no me convenía porque ya tenía algunas fechas cerradas con mi unipersonal, ‘Encantadora’, y había planeado la temporada. Después volvimos a hablar y acepté porque la obra está buena. Mi personaje es el de una mujer adicta al trabajo, abogada y con una madre jueza, que vive en una especie de limbo, muy práctica, muy terrenal, mamá de mellizas divinas pero que no las aguanta. Repite siempre que ella es su trabajo, entonces llega a casa, ve a las nenas divinas con el pijamita, peleando por cualquier cosa y quiere volver a trabajar. Y en el grupo de mamis del colegio está la empleada y no ella.

¿Una mujer muy diferente a voz?

¡Nada que ver conmigo! El año pasado fui al viaje de egresados de Lolo, organizo la compra de los libros para todos... Tengo un hijo solo y sé que esto pasa volando y cuando te querés dar cuenta ya está criado, y no me quiero perder nada porque, además, estos quilombos cotidianos me gustan. Me apasiona estudiar con mi hijo, ver historias, que se ría porque no sé nada de matemáticas y él se ponga nervioso: me emociona verlo tan brillante. La maternidad es divertida.

Antes de ser madre, ¿imaginabas que ibas a disfrutar tanto de la maternidad?

Estoy convencida de que los primeros años quedan en la cabeza de los chicos y yo creo que no perdonan que no haya amor; lo demás se va haciendo. Siento un amor muy grande por mi hijo, me atraviesa, y no tengo cuestionamientos con la maternidad. Es una parte muy mía, sé que tengo que hacerme responsable y trato de darle todas las herramientas. Soy muy idealista. Soy rescatista, proteccionista, amo las plantas, la huerta. Soy de las personas que creen que se ejerce la maternidad con las mascotas, con tus padres; es un instinto. Quiero dejarle lo mejor con todos mis errores.

¿Compartís esta crianza con el papá (Jorge Parodi, productor teatral)?

En este momento vivimos muy lejos, y cuando voy al teatro y él viene a casa, se queda con Lolo pero también me corta el pasto, me arregla cosas o pinta algo, cocina... Somos familia. Es muy importante el puntal del papá, y me siento muy contenida. Es bueno que nuestro hijo vea que a pesar de que sus padres están separados, pueden llevarse bien y no es una guerra.

¿Te van las plataformas de citas?

No. Muchas veces estuve tentada de tener pero imagino que no me lo bancaria. Y veo que las personas que la tienen están muy pendientes de quién les puso me gusta o si hicieron “crush”; esa es una de las cosas que pude soltar, porque sino te consume el día entero. Tengo la idea de que si tiene que aparecer, va a aparecer.

Sos una mujer muy inquieta, ¿es verdad que aprovechaste la pandemia para estudiar?

Siempre estoy estudiando algo. Ahora tomo clases sobre dramaturgia, de filosofía. Siempre es lindo aprender. Además estoy dando clases de teatro en un estructurado de yoga para niños.

Y nunca abandonás la lucha por los animalitos….

-Amadrino el refugio San Francisco de Asís, con más de 400 animalitos rescatados del abandono y el maltrato; quien quiera colaborar e ir a las visitas, será bien recibidos. Por otra parte pedimos por más campañas de castración y vacunación masiva.

Sos una actriz muy popular pero la prensa no te invade, ¿es algo que te propusiste especialmente?

Es que nunca salí con un famoso. Eso, seguramente, hubiera llamado la atención.

¿Nunca te enamoraste de un colega?

No, nunca. Ni siquiera un romance secreto. Tampoco soy de salir y mostrarme. Siempre fui perfil bajo. Yo creo que este es un oficio, no una manera de vivir, entonces trabajo, vuelvo a casa y soy como cualquiera. Nadie espera que esté impecablemente vestida, no me piden glamour y lo agradezco mucho porque siento que con lo que hago, alcanza. No tengo que cumplir ninguna expectativa más allá de mi trabajo y está buenísimo. Si bien no me oculto, tampoco desfilo porque sé que es una puerta que después no podés cerrar.

¿Por qué no hay espacio para el humor en televisión?

Cuesta entender qué le pasa hoy a la televisión que no tiene espacio para el humor y además hay muy pocos actores trabajando. Y hoy, definitivamente, está en crisis. Falta espacio para los humoristas y para todo, aunque entiendo que están las plataformas y vinieron para quedarse. Sería lindo tratar de que la gente se vuelva a enamorar de la tele, y hay público, porque mirá qué buen rating tienen las novelas turcas, que son como nuestras novelas de los 90.

¿Es difícil hacer humor en estos tiempos de cambios en la sociedad?

Da mucho miedo meter la pata. Es algo en lo que pensé mucho, un replanteo que nos hacemos. Es un planteo que tenemos como sociedad, y el humor como lo entendíamos antes ya está fuera de moda. Hoy Alberto Olmedo no podría trabajar pero no podemos negar que fue uno de los más grandes de nuestro país. No se puede juzgar en retrospectiva porque aquel humor estaba acorde a lo que era la sociedad. Ahora la sociedad cambió y estamos yendo hacia un lugar transformador que se va a acomodar. Hay que pensarlo mejor pero sin temor, porque no se puede hacer humor con miedo.

¿Cómo trabajás el humor?

Me lo replanteo pero con algunas cosas intento no negociar. Por ejemplo, el humor con vínculos matrimoniales siempre está vigente porque son cosas que van a seguir pasando. Y tengo desafíos nuevos, como un sketch con un nene diabólico que habla en neutro, maneja toda la casa, extorsiona a la familia si no le dan lo que quiere. Intento ir por otros lados y repensarme. Con el personaje del viejo Adelmar hago un punto de vista bien machirulo, que era encantador en su momento pero no a la vista de hoy. Cuando no hay maldad, hay formas de hacer todo. Y además hay un montón de cosas para hacer humor que no tienen por qué dañar la susceptibilidad de nadie y podés perfectamente correrte de lugares que no están buenos. La sociedad se repensó y el humor también.

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