sábado 28 de mayo de 2022
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“Escuchar los gritos era una tortura, no entiendo tanta maldad”, dijo su cuidadora

Anciana fue asaltada y torturada en su casa por tres delincuentes armados

El hecho ocurrió el miércoles a la mañana en Montecarlo. Los maleantes utilizaron un pinza y un encendedor para lastimar a la mujer de 80 años, quien padece alzheimer

viernes 06 de mayo de 2022 | 3:30hs.
Anciana fue asaltada y torturada en su casa por tres delincuentes armados
El hecho ocurrió en el barrio Florida.
El hecho ocurrió en el barrio Florida.

Una mujer con alzheimer de más de 80 años fue asaltada por tres delincuentes armados en su domicilio en el barrio Florida de Montecarlo. La banda, que hablaba en guaraní, mantuvo a la mujer y su cuidadora cautivas por varias horas, tiempo en que la torturaron con una pinza y un encendedor.

Según pudo reconstruir El Territorio en base a fuentes del caso, el hecho ocurrió el miércoles por la mañana y los malvivientes se fueron después de almorzar en el sitio. Pese a su insistencia por dinero, se fueron del lugar con un magro botín de cuatro billetes de moneda estadounidense, algunas joyas sin valor y mercaderías.

El hecho fue denunciado en horas de la siesta y hasta ayer a la noche la Policía de Misiones no había informado sobre avances de la investigación. Se cree que la banda habría hecho inteligencia previa, porque conocía los movimientos de la casa y tenían detalles de la cuidadora.

La damnificada fue identificada como Paulina. La vivienda donde se desarrollaron los hechos se ubica a más de tres kilómetros de la ruta nacional 12, en una zona rodeada de plantaciones y con solo un vecino cercano, lo que fue el blanco perfecto para los maleantes.

Testimonio

Ceferina Cabrera (42), otra de las víctimas del robo calificado,    dio detalles a este medio del infierno que le tocó vivir. Dijo que como todos los miércoles se dirigió a la casa de Paulina, a quien asiste desde hace ya seis años, bajó la copiosa lluvia.

Llegó al domicilio aproximadamente a las 8.30 y, apenas ingresó por la puerta principal, fue tomada del cabello por un extraño. Una vez dentro del lugar pudo identificar que había dos intrusos más y estaban fuertemente armados, con el rostro cubierto con barbijo y capuchas. La adulta mayor ya estaba inmovilizada.

“Ese día la otra chica con la que vamos cambiando los turnos, me dice que salía siete y media o más tardar 8, ya que el marido la buscaba porque llovía mucho. En mi vida pensé que me iba a pasar eso, siempre estábamos solas con ella, somos las únicas que estamos con ella. El sobrino es el que nos paga”, relató.

“No se dé donde los ladrones sacaron que hay plata, porque ahí no hay absolutamente nada. Llegué como todos los días y cuando abro la puerta me agarran del cabello, casi muero de un infarto.  Me sacan el celular y mis 260 pesos del boleto del colectivo. Tres veces me desmayé con los gritos de la señora, a ella le pusieron en la cocina y a mí en la sala para que no la vea”, detalló. 

Según su relato, la mujer mayor fue la más violentada, ya que le hicieron cortes en la mano. “Hasta una hemorragia me dio, yo estaba sentada ahí amenazada sin poder hacer nada, le apretaban el dedo con una pinza, me pegaban”, amplió sobre las torturas que recibió.

“Revisaron todo, desparramaron todo, rompieron cosas, la señora tenía cositas de valor pero tonteras, me sacaron mi mochila. Uno me mordió la cara”, siguió.

Sobre el armamento de los delincuentes, la entrevistada describió que uno de ellos tenía un arma similar a un rifle y otro un “38 con la vaina cargada” y un tercero con un arma más pequeña. Describió a todos como personas jóvenes, aunque dijo que no pudo reconocerlos. 

Celina tiene un hijo que es policía y los malvivientes le remarcaron eso durante el tiempo que estuvieron en el lugar. Los hombres se quedaron hasta cerca del mediodía, consumieron y se llevaron mercaderías de la casa, ropas de la anciana y electrodomésticos. Antes de irse amenazaron con volver con un vehículo para cargar más objetos.

Entre papeles encontraron algunos dólares, dientes de oro y algunas joyas sin mucho valor.

Con voz temblorosa la mujer reflexionó: “No sé por qué tanta maldad, le cortaron, le quemaron con encendedor, fumaban. Yo les decía ‘acá no hay plata, no hay nada’.  Hablaban en guaraní. Hasta las 12 y pico estuvimos sometidas, me ataron las manos y los pies con cable del circuito y el cable del teléfono, la boca con una camisa y una toalla en cara”. 

“Me dijeron que me iban a llevar y que me iban a dejar en un pinar y que volvían a buscarme en una camioneta para llevar el resto”, añadió, sin saber cómo habían llegado al sitio.

Y aseguró: “Tengo mucho miedo que le hagan algo a  mi familia, que me busquen, porque uno de ellos me dijo donde yo vivía antes, que mi hijo es policía. No quiero salir ni a la puerta de mi casa, tengo mucho miedo. Fueron horas de tortura”.

Cuando apenas salieron los hombres la mujer buscó como liberarse y salió corriendo por una ventana y para pedir ayuda  a la vecina más cercana. Sin saber qué pasó con su patrona, con la ayuda de la vecina llamó a uno de sus hijos porque no lograban comunicarse con la Policía.

A los pocos minutos una comisión policial llegó al lugar y, tras tomar conocimiento de lo sucedido, realizaron un rastrillaje sin resultados positivos.

“Lo único que espero es que los encuentren y que la Justicia no los deje salir, no entiendo por qué tanta maldad. Mi patrona es una mujer grande y con su enfermedad no tiene noción de lo que pasa, escuchar sus gritos era una tortura, gracias a Dios  salimos vivas de eso. Yo no quiero volver más ahí.  Le sugerí al sobrino que la lleve a un hogar o un lugar seguro, porque está muy alejado y peligrosa la zona”, concluyó. 

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