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La víctima alcanzó a pedir ayuda en casa de sus vecinos en la manzana 18

Festejaba el Día del Trabajador en San Jorge y terminó muerto a puñaladas

Adrián Amarilla (24) llegó muerto al hospital tras ser atacado en el cuello, el domingo a la noche, en cercanía de una cancha de fútbol. Dos hermanos de la zona fueron detenidos

martes 03 de mayo de 2022 | 6:06hs.
Festejaba el Día del Trabajador en San Jorge y terminó muerto a puñaladas
Graciela, madre del fallecido, pidió explicaciones por lo sucedido y reclamó justicia. Foto: Marcelo Rodríguez
Graciela, madre del fallecido, pidió explicaciones por lo sucedido y reclamó justicia. Foto: Marcelo Rodríguez

Un joven de 24 años del barrio San Jorge, de la capital provincial, ingresó sin vida el domingo por la noche al Hospital Ramón Madariaga a causa de un ataque con arma blanca que sufrió en el cuello al ser agredido en cercanías a una cancha de fútbol del citado vecindario. En el marco de la investigación por el homicidio, dos hermanos que viven a pocos metros del lugar fueron detenidos como presuntos autores, aunque uno de ellos, el mayor, sería el más complicado en el caso.

La víctima se llamaba Adrián Esteban Amarilla y el hecho se produjo cerca de las 21 en la manzana 16 cuando el joven y otro importante número de vecinos compartía una celebración por el Día del Trabajador.

De acuerdo a los datos recabados con voceros que intervienen en la pesquisa, en un momento determinado de la noche, un grupo de personas llegó hasta la zona y, por circunstancias que no están claras hasta el momento, atacaron a Amarilla, quien tras recibir una severa estocada en el cuello alcanzó a correr hasta la casa de su amigo Eric, quien vive frente a su domicilio, apenas una cuadra más abajo de la cancha de fútbol.

Luego de trepar el portón de chapa de la vivienda, el cual se desplomó sobre el suelo, con las pocas fuerzas que le quedaban, Adrián alcanzó a llegar hasta la puerta de acceso a la morada.

Pero al entrar nuevamente cayó al suelo para sorpresa de los dueños de casa, que no entendían lo que venían.

“Mi esposo estaba acostado, yo estaba en la sala mirando tele con la nena, escuchamos un golpazo y no entendimos qué había pasado. Salió mi esposo a ver qué era y yo en ese interín empujé la puerta y se abrió sola y se desplomó alguien en la puerta. Había sido que cayó el portón, yo pensé que era una persona que entró a robar pero mi hijo le dio vuelta y era Adrian”, recordó Teresa Ayala, quien fue la primera en auxiliar a su vecino malherido junto a su esposo y a su hijo.

La mujer comentó que al ver semejante cuadro, la desesperación se adueñó de ella y de su familia.

Comentó: “No sabíamos qué hacer, los vecinos tomaron la iniciativa de llevarlo al hospital porque la Policía nunca apareció. Mi hijo fue en moto a buscar un móvil o algo y no había móviles”.

A su vez resaltó: “Yo le preguntaba cuando llegó: ‘¿Quién fue, Adrián? ¿Quién fue?’. Y él pedía ayuda nomás. Nosotros queríamos sacarle algo para que rápido se pueda hacer una movilización por el barrio y poder ubicar al responsable”.

Por último, remarcó que a pesar de la rápida intervención de sus vecinos, quienes se ofrecieron de inmediato a llevar al chico en su auto hasta el hospital, nada se pudo hacer para evitar la tragedia, ya que llegó sin vida al nosocomio.

Por otro lado, y en lo que respecta a la investigación por el suceso, efectivos de la Comisaría Octava y la Dirección Homicidios atraparon durante la mañana de ayer en dos operativos realizados en el mismo vecindario a dos hermanos, que de acuerdo a las primeras pesquisas, habrían participado del ataque a Amarilla.

Ambos fueron identificados como Alejandro Javier “Bebe” L. (39) y Alfredo Alcides “Mula” L. (44). El jueves serían indagados.

En los distintos procedimientos se incautaron varias prendas de vestir con manchas presumiblemente de sangre, celulares, una barra de metal que guardaría relación con el ataque y la presunta arma blanca utilizada.

Explicaciones y pedido de justicia
Graciela Amarilla vio por última vez a su hijo Adrián el domingo por la noche, una media hora antes de ser apuñalado. Es que el muchacho fue hasta su casa a pedirle un tupper porque en la celebración por el Día del Trabajador desde temprano los vecinos estaban preparado locro.

Ayer al mediodía, mientras esperaba el cuerpo de su hijo en el patio de la escuela del barrio, la mujer recibió incontables muestras de apoyo por parte de familiares y allegados que desde distintos puntos de la ciudad se acercaron para darle el último adiós al chico.

“Queremos una explicación de por qué mataron a mi hijo. Por qué, si él no hizo nada. Eso necesito, que se haga justicia por mi hijo. Necesito justicia con mi hijo”, pidió enérgicamente la mujer durante una breve entrevista que mantuvo con este matutino.

“Mami, dame un tupper”, fue una de las últimas palabras que escuchó de su hijo. Y remarcó que su familiar no hizo absolutamente nada para merecer semejante agresión.

Junto a ella, su otro hijo Denis también se mostró muy afligido y golpeado por la situación. Pero consciente de que el caso de su hermano debe ser esclarecido, el muchacho contó detalles de lo que pudo saber en torno al crimen.

“Supuestamente dijeron que vinieron a buscar a otro muchacho para hacer la maldad. Mi hermano estaba en la esquina, recostado por la moto. Vino (el agresor) como si nada y le metió una puñalada en el cuello y después le metieron otra por la espalda. Ahí él se desesperó, corrió a la casa de la vecina, tumbó el portón y pidió socorro”, recordó el entrevistado.

Aclaró que varios jóvenes conocidos del barrio pasaron por el lugar persiguiendo a otro vecino y que allí se toparon con Adrián. Y que quizás pensaron que él saldría en ayuda de quien corría.

“No era para él. Pensaron que él se iba a meter o algo y sin mediar palabra lo atacaron. Porque de frente no le iban a hacer nada porque él es grandote y no se iban animar. Él estaba compartiendo frente a la cancha el Día del Trabajador, habían comido asado y estaban por comer locro. Él hacía 20 minutos que había ido a casa a buscar un tupper y ahí no volvió más”, remarcó Denis.

Consultado por cómo encontró a su familiar tras ser avisado del hecho, confió: “Yo lo primero que hice fue taparle el cuello con algo porque escupía mucha sangre. Lo levantamos con el vecino y lo subimos al auto. Le agarramos las piernas porque pateaba para todos lados, se desesperaba pidiendo ayuda”.

Agregó que instantes antes del homicidio, su hermano planeaba ir a jugar al fútbol con unos amigos y que en la actualidad trabajaba con él como ayudante de herrería en la construcción de tinglados.

Adrián alcanzó a pedir ayuda en casa de sus vecinos de la manzana 18.

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